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¿Sabemos vivir en soledad?

Vivir solos no resulta tan fácil como parece. Lidiar con la soledad constante puede provocar malestar o la sensación de no sentirse digno de compañía. Para aprender a hacerle frente a este estilo de vida Francie Healey, consejera de bienestar y nutricionista, publica su nuevo libro Honjok, el arte de vivir en soledad, un manual con recomendaciones

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EFE/Villar López

La actual pandemia de coronavirus ha obligado a muchos por primera vez a enfrentarse al confinamiento en el hogar y a experimentar lo que supone vivir en soledad.

Aunque vivir solo, con sus ventajas e inconvenientes,  se ha convertido en una auténtica tendencia de estilo de vida, ¿sabemos vivir solos?.

Esta es la cuestión que intenta resolver la autora estadounidense Francie Healey, licenciada en Sociología y Justicia Penal y consejera de bienestar y nutrición, en su nueva obra Honjok, el arte de vivir en soledad (Libros Cúpula, editorial Planeta).

Honjok es un término surcoreano para aquellos que se identifican como solitarios. En la actualidad, cada vez más personas optan por vivir solas como consecuencia del aislamiento que suponen la tecnología y las redes sociales.

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Francie Healey, consejera en bienestar y nutrición, autora de Honjok. El arte de vivir en soledad/Foto cedida por la editorial Planeta

Este libro es un manual de crecimiento personal en el que se intenta sacar el máximo partido a la soledad. Basándose en consejos prácticos y estrategias, la autora ayuda al lector a elaborar planes en solitario.

Healey invita a considerar los beneficios de la vida en solitario a través de la autorreflexión. Vivir solos obliga a uno mismo a conocer nuestros deseos y necesidades a la vez que exploramos la soledad, el valor propio y la libertad desde dentro hacia fuera.

Para esta experta, este proceso es básico para conseguir el bienestar necesario “para establecer nuestros propios límites y dirigir nuestra vida de una manera auténtica y significativa”.

Dividida en cuatro epígrafes, Honjok, el arte de vivir en soledad, trata los siguientes aspectos:

  1. Tribus de uno: dedicado a los honjoks coreanos
  2. Un estado mental: ¿estar solo o sentirse solo?
  3. El arte de la concienciación
  4. Actos de soledad

La soledad es un estado mental

Una de las lecciones de este manual es que estar solo, nos resulte cómodo o no, es un estado mental.

Para algunos, la soledad es un estado muy preciado y disfrutan de su propia compañía. Otros, sin embargo, tienen serios problemas para tolerar la soledad y necesitan de los demás.

La diferencia radica en que mientras hay gente que se lo toma como una oportunidad para la reflexión y el descanso, una parte de la población considera que no son suficiente y temen la quietud que conlleva.

Francie Healey considera que la clave está en entender que “estar solo es una elección; la soledad, no”.

Reconocer el sentimiento de soledad es el primer paso para aliviar la sensación de sentirse solo. La autora indica que una vez se haya conseguido, el siguiente paso es adoptar medidas que conduzcan a pequeños cambios.

Interactuar con otros para ganar confianza, conectar online con gente que comparta gustos, hacer voluntariados o adoptar una mascota son solo algunas de las recomendaciones de la experta.

Importancia de las relaciones sanas

El apoyo mutuo es otro de los componentes esenciales del bienestar, pero es importante escoger a las personas adecuadas.

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Portada de Honjok. El arte de vivir en soledad de Francie Healey/ Imagen cedida

Healey indica que podemos llegar a percibir una gran soledad cuando nuestras conexiones son una falsificación “porque no todas las conexiones son iguales”.

Algunas están basadas en el apoyo, son enriquecedoras y te permiten prosperar. Otras son destructivas, estresantes y decepcionantes.

El hecho de que estas últimas causen ansiedad y frustración es uno de los motivos, señala, que impulsa a mucha gente a adoptar un estilo de vida honjok (tribus de uno solo).

Finalmente, explica que estar solo no tiene relación con ser introvertido. “Los introvertidos no tienen el monopolio del disfrute del tiempo a solas, tal como el disfrute de la compañía no es exclusivo a los extrovertidos”.

La socióloga aclara que las personas introvertidas también pueden gozar con los demás, solo que tienden a preferir grupos reducidos y conexiones más íntimas.

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