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Vigorexia, ejercicio compulsivo

La adicción al ejercicio físico es una alteración mental que afecta a varones de entre 18 a 35 años, de clase media-baja y con poca autoestima; se trata de un trastorno conocido como vigorexia. Esta obsesión provoca que los afectados tengan una visión distorsionada de su físico.

Vigorexia, ejercicio compulsivo
EFE/Frank May

El espejo no suele mentir, pero a las personas con vigorexia no les dice toda la verdad, sino que les devuelve el reflejo de una persona distorsionada, enclenque y débil, llevándoles a la obsesión por su cuerpo.

El doctor Luis Franco Bonafonte, responsable de la unidad de medicina del deporte del Hospital Sant Joan de Reus y miembro de la Federación Española de Medicina del Deporte y Carlos Bernardos, director técnico del centro deportivo GO fit, nos explican las causas y los porqués de este trastorno.

Las personas que sufren vigorexia “suelen ser jóvenes de entre 18 a 35 años y aunque es más frecuente en los varones en los últimos años se está produciendo un aumento de casos entre las mujeres”, asegura el doctor Franco.

Se trata de una alteración que no solo afecta a las personas que acuden obsesivamente al gimnasio sino también en deportistas de fondo o bicicleta.

El doctor explica que existen dos tipos de vigorexia

  • La que afecta a personas que tienen una alteración importante de la imagen corporal, que cada vez quieren estar más fuertes.

Causas

La falta de autoestima suele ser uno de los principales detonantes de esta alteración, “ las personas con estos problemas generalmente son inmaduras, introvertidas y, sobre todo, inconformes con su apariencia”, afirma Bernardos.

vigorexia - ejercicio compulsivo
EFE/Alberto Estévez

Mejorar el aspecto físico es importante, pero para conseguirlo se necesita, además de una genética favorable, tiempo, esfuerzo, un programa racional de entrenamiento y una alimentación adecuada, afirma el director técnico de GO fit.

“El problema surge cuando este objetivo se convierte en una obsesión y, para conseguir un físico perfecto, se utilizan recursos que, a corto plazo son eficaces, pero a que a medio y largo plazo pueden acarrear graves problemas de salud”, asegura.

Problemas que genera la vigorexia

El consumo de hormonas, esteroides y anabolizantes y la práctica de ejercicio físico de forma compulsiva son los hábitos que adquieren los que experimentan este trastorno. Además “tienden a seguir dietas desequilibradas y poco saludables, especialmente por el exceso proteínas, aminoácidos y carbohidratos”, explica el doctor Franco.

Las personas obsesionadas por el ejercicio físico “son propensas a sufrir lesiones en el aparato locomotor especialmente aquellos que se someten a volúmenes y cargas de entrenamiento constante, sin embargo los deportistas cuyo ejercicio se basa en la carrera suelen ser víctimas de lesiones tendinosas, articulares y musculares”, añade el especialista.

Además, son comunes la aparición de acné, problemas sexuales y cardíacos, hepáticos, retención de líquidos, cambios en la voz, en el carácter y trastornos metabólicos.

Tratamiento del ejercicio compulsivo

Según el doctor Franco, “el tratamiento se basa en modificar esos malos hábitos realizando otras actividades que no sean sólo deportivas y siempre contar con apoyo psicológico y psiquiátrico con el fin de recuperar la autoestima”.

Cuidar el cuerpo desde la infancia ayuda a que estemos en buena forma física en un futuro, un hecho que contribuye a que la autoestima no flaquee. “La educación física escolar debe contemplar entre sus objetivos principales la creación de hábitos saludables relaciones con la actividad física en lo concerniente, no sólo al ejercicio, sino a lo que es más importante, la alimentación y el descanso”, remarca Bernardos.

Es difícil establecer un modelo corporal saludable estándar, ya que cada persona es diferente y hay algunas que, sin haber hecho nunca ejercicio tienen una gran calidad muscular o un gran tamaño debido a su genética o a su estructura ósea.

“Lo que se debe valorar, en todo caso, tanto desde el punto de vista estético como de la salud, es la proporcionalidad. Para detectar este trastorno, pueden ser significativos los cambios bruscos de aspecto físico y un desarrollo muscular excesivo y muy rápido”, apostilla.

Es un trastorno que hoy en día aún no está bien definido, las personas que lo padecen no son conscientes de su problema, por ello “es imposible saber el número de afectados ya que no habitúan acudir a consultar a los especialistas”, concluye el doctor Franco.

.-Efesalud

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