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Vientre de alquiler o gestación subrogada: ¿Qué opinas? (II)

El vientre de alquiler o gestación subrogada permite tener un bebé con el vientre de otra mujer y es una práctica prohibida en España. En este segundo capítulo, damos voz a quienes consideran que es un negocio puro y duro, que convierte a la mujer en una mercancía y que no debe regularse

Vientre de alquiler o gestación subrogada: ¿Qué opinas? (II)
EFE/Zayra Mo

Vientre de alquiler:”No somos vasijas”

Filósofas como Amelia Valcárcel y Victoria Camps o constitucionalistas como María Luisa Balaguer o Mar Esquembre firmaron recientemente un manifiesto promovido por la plataforma “No somos vasijas”, con el fin de mostrar su preocupación ante los pronunciamientos a favor de que se regule el vientre de alquiler en España.

Para esta plataforma el deseo de ser padres-madres y el ejercicio de la libertad no implica ningún derecho a tener hijos. Por ello han manifestado su “absoluto rechazo” a la utilización de los vientres de las mujeres con fines de gestación para otros/as.

La plataforma considera que la llamada “maternidad subrogada” se inscribe en el tipo de prácticas que implican el control sexual de las mujeres, que el alquilar el vientre de una mujer no se puede catalogar como “técnica de reproducción humana asistida”, que el “altruismo y generosidad” de unas pocas, no evita la mercantilización, el tráfico y las granjas de mujeres comprándose embarazos a la carta.

Opinan que cuando la maternidad subrogada ”altruista” se legaliza se incrementa también la comercial y añaden que no aceptan la lógica neoliberal que quiere introducir en el mercado a “los vientres de alquiler” .

La iniciativa se suma a la campaña internacional “Stop Subrogación Now” y busca abrir un debate que a su juicio “no ha contado con la reflexión desde la perspectiva de los Derechos Humanos” .

En su pagina web se hacen eco de noticias que recogen diferentes casuísticas como la muerte de una mujer al ser vientre de alquiler de gemelos; la espera de ocho meses de una mujer española en Moscú, porque el consulado no le otorga un salvoconducto para salir del país con el bebé subrogado por considerar que no está demostrada la filiación, o el caso de una pareja de homosexuales que descubrieron que el niño nacido de ellos a través de la subrogación no era el  suyo.

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Mural del artista Costarricense Francisco Munguía, titulado “Olimpiadas de mujeres embarazadas . EFE/David de la Paz

La portavoz de la plataforma, la filósofa y escritora Alicia Miyares explica que crearon la misma hace casi un año coincidiendo con las elecciones municipales y autonómicas, porque en ese momento empezaron a ver como los grupos favorables de alquilar las capacidades reproductivas de las mujeres empezaron a tener mucha presencia pública para presionar a los partidos políticos hacia sus posiciones y consideraron era el momento.

Paralelamente empezaba a tomar cuerpo un movimiento en contra a nivel internacional, al que la plataforma española se ha sumado.

Para Miyares no es una cuestión que tenga que ver nada más con la implantación de un embrión en el útero de una mujer , sino que hay un proceso previo de fecundación in vitro, de donación de órganos y de esperma. Es todo un proceso previo a la implantación, que también lleva su tiempo y es costoso.

Además, indica Miyares, se está hablando de que hay que garantizar que ese embarazo no va ser fallido, de ahí que se suelan implantar dos embriones para garantizar el éxito, y de ahí que se sucedan los partos gemelares y que se tenga que escoger la cesárea.

“Es pura y simplemente la cosificación del cuerpo de una mujer” y añade que si a todo ello se suma una situación de necesidades previas como lo que sucede en la India, el negocio está garantizado, “es una cuestión de negocio, donde no les importa utilizar a las mujeres como medio para satisfacer el deseo de ser padres y tampoco parece que haya problemas en que una mujer se preste a ello”.

Pero en su opinión, el problema serio es tratar a las mujeres como meros úteros reproductivos, y antes incluso de que se produzca un embarazo tengan que renunciar a la filiación y la custodia.

“Esa es la pregunta del millón, a la que por cierto todavía nadie ha sido capaz de responder, y ¿es en serio que vamos a regular algo que exige de las mujeres que renuncien a sus derechos . Que vamos a regular el derecho a no tener derecho?”.

“Siempre diré un no, y un no rotundo porque el deseo de ser padres -concluye- no puede estar por encima del derecho de las mujeres y ninguna por muy libremente que decida aceptarlo puede poner en riesgo ese derecho consolidado para todas las mujeres”.

La filósofa reflexiona también sobre el hecho de que esté prohibido en España que una mujer que acaba de parir entregue su hijo a un tercero sin que medie el Estado y “sin embargo el vientre de alquiler lo quieren hacer pasar como si no fuera lo mismo”.

Miyares recuerda además que algunos países, como México e India, han prohibido llevarse niños de vientre de alquiler a aquellos extranjeros en cuyos países está prohibido el vientre de alquiler., y “lo han hecho porque han visto casos dramáticos de criaturas abandonadas porque habían salido con algún tipo de malformación”.

Sobre los problemas surgidos para registrar en España a estos bebés, defiende que la única posibilidad  a futuro es que haya una moratoria por la cual todos los procesos en marcha de aquí a un año o año y medio serán tenidos en cuenta, pero luego, defiende, hay que actuar como lo hace Alemania donde no se acepta ningún contrato de paternidad que venga de vientre de alquiler y el niño no puede ser registrado en el país.

Entiende la presión social y también la implicación emocional, pero juzga que las personas tienen que saber que sus deseos no se pueden realizar a costa de terceras personas.

También juzga que los caminos para adoptar son muy complicados y largos y que habría que mejorar las condiciones y acortarlas en el tiempo.

Producto comercial

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Detalle de varios juguetes.EFE/Zayra Mo

Para Laura Nuño, Directora de la Cátedra de Género del Instituto de Derecho Público y del Observatorio de Igualdad en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), profesora titular de Ciencia Política y miembro de esta plataforma, está claro que las empresas intermediarias “comercializadoras” están muy interesadas en que el vientre de alquiler se regule en España, por los beneficios económicos que reporta.

La estimación es que el beneficio de éstas se está incrementando un 20% por ciento anual por lo menos en la India, refiere, y la remuneración que reciben las madres o mujeres gestantes viene a ser del 1% . Este último porcentaje se da también en EEUU o en Grecia, asegura.

Al ser un producto comercial , opina Laura Nuño, se adapta a las necesidades del cliente, por ejemplo ofertan a parejas gays que se implanten dos embriones, uno con el óvulo de tu hermana y el otro con el de la hermana del otro miembro de la pareja. “El problema es que en la medida en que es un producto comercial se va a adaptar a las necesidades del cliente”.

En su opinión , se trata de un retroceso de los derechos humanos. “Aquí se mercantiliza con seres humanos a costa de las mujeres más pobres y necesitadas. Es como si dijeran que vamos a regular la venta de órganos. Los órganos no se pueden vender. De la necesidad no se puede hacer negocio”.

Para esta politóloga, la clave aquí es que todo esto sucede porque son mujeres:”En cuanto se habla de mujeres todo parece comercializable”.

Además señala que los ingresos percibidos por la gestación se utilizan para gastos familiares: ”En EEUU es muy habitual el pago de los estudios universitarios de los hijos, y en la India se destina por ejemplo a gastos de la casa y además el que gestiona el dinero es el marido o el padre, y muchas veces se trata de mujeres analfabetas que dan su consentimiento con la huella digital”.

“En un sistema de adopción nacional o internacional, los niños tienen una tutela estatal, ¿Y por qué si los compran no? Pero si los pones en el mercado la tutela es el dinero, cuántos quieres, cuánto dinero tienes, qué quieres cuatro, pues cuatro. Estamos hablando de seres humanos”.

Laura Nuño rechaza también que se plantee regular el vientre de alquiler en España de “forma altruista”. A su juicio, el hecho de que sea gratuito no exime de la explotación, porque cuanto menos te pagan más te explotan . Y el altruismo, advierte, genera mafias en torno a un negocio muy lucrativo “¿Y en verdad vamos a creer que las mujeres pobres van a sufrir un embarazo, con todo lo que esto supone, para parejas ricas?Esto no se lo cree nadie”.

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