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El primer mes de vida de Julia, la hija de una pediatra

La doctora María Angustias Salmerón Ruiz, especialista de la Unidad de Adolescencia del Hospital La Paz, comienza con este vídeoblog una serie de doce vídeos en los que nos contará el desarrollo de un bebé “mes a mes” en el hogar familiar

 

“Uno de los momentos más importantes de mi vida fue cuando nació mi hija”, proclama con orgullo María Salmerón. Pero el momento más especial lo sintió cuando le colocaron al bebé “piel con piel” sobre su cuerpo después de un parto “duro” de doce horas. Julia nació a mediados de diciembre de 2013 con casi tres kilos de peso y una talla de 49 centímetros. Al mes de vida pesaba 4.200 y había crecido hasta los 55 centímetros.

Las primeras horas de contacto piel con piel son imprescindibles para la madre y fundamentales para el bebé.

“Se establece un vínculo adecuado entre ambos. En la mamá se desencadena una secreción brusca de la hormona oxitocina que permite la lactancia materna y en el bebé se evita la segregación excesiva de la hormona cortisol o del estrés. La separación entorpece este vínculo maternal”.

En la habitación del hospital

Durante el ingreso hospitalario se realizan una serie de cuidados al recién nacido: en las primeras horas de vida se le administrará la vitamina K, que evita la enfermedad hemorrágica, y se aplicará una pomada ocular con antibiótico para prevenir la conjuntivitis neonatal por bacterias del canal del parto, el gonococo -gonorrea- y la Chlamydia, dos infecciones de transmisión sexual (ITS) que pueden producir daños irreversibles en el ojo del bebé, incluso la ceguera.

Además se suele administrar la primera dosis de la vacuna de la hepatitis B y se efectúa el test de otoemisión acústica para la prevención y detección precoz de problemas auditivos o sordera. También se realiza una exploración pediátrica completa “para detectar problemas severos” y se comparan el peso y la talla al nacer con los mismos datos que resulten en el día del alta hospitalaria.

Si el bebé solo recibe lactancia materna, los padres deben visitar a la enfermera después del alta, durante la primera semana de vida, para saber si está ganando peso o no. “Es habitual una pérdida del 10%, aunque el peso se recupera de forma progresiva”, detalla.

La revisión con el pediatra es en torno al primer mes de vida, siendo necesario realizar otra exploración completa, pesar y tallar.

En el hogar de la familia

Algo que preocupa mucho a los padres es la ictericia fisiológica del recién nacido. “Es muy frecuente que los bebés se pongan amarillos durante el primer mes, como le sucedió a Julia. Nacen con más glóbulos rojos y deben destruirlos”. La clave está en el hígado del bebé porque “todavía no está lo suficientemente maduro; realiza sus funciones con lentitud y produce bilirrubina indirecta“, especifica la pediatra.

Los bebés que toman lactancia materna pueden padecer la ictericia más allá del mes de vida. “El tratamiento es una alimentación correcta y acomodar al bebé a la claridad, no a la luz directa del sol”, aclara.

En ambos casos la ictericia es inofensiva y desaparece sin recibir tratamiento médico.

Otro asunto que preocupa a los padres son los cólicos del lactante, algo que ya se está empezando a denominar “el llanto primario agudo” porque no está relacionado con el aparato digestivo o tracto intestinal.

“Es un llanto inconsolable. No es por falta de sueño, ni hambre y ni siquiera por gases. Se define como el llanto sin causa aparente que dura más de tres horas, que aparece más de tres días a la semana durante un periodo mayor de tres semanas. Está relacionado con la hiperestimulación que sufren los bebés debido a un cambio de hábitat tan brusco, diferente al vientre materno”, explica María Salmerón.

En el interior del útero el bebé vive “un movimiento continuo, siempre a la misma temperatura, calentito, con pocos estímulos visuales y auditivos”. El exterior es un medio “hostil” y por lo tanto “la solución es tomar medidas que palíen las causas que lo excitan”, sostiene.

Una fotografía de la doctora Salmerón con su hija Julia pegada a su pecho a través del sistema de porteo, un portabebé ajustable al cuerpo del bebé. EFESALUD

“A mí me ha ayudado mucho el uso del porteo o portabebés, la lactancia materna, acunarlo, el baño tranquilizador, a pesar de que pueda llorar al inicio, y envolver al bebé con muselina (Tela fina y poco tupida de algodón o bambú) porque el contacto no produce irritación y es transpirable”, aconseja.

También es muy recomendable no hacer rutinas nocturnas más allá de las nueve de la noche. Existen, llegado el caso, tratamientos farmacológicos diversos y “el único que ha demostrado eficacia es el lactobacillus reuteri“, concreta.

En casa, una tarea primordial es cuidado del cordón umbilical. “Hay que mantenerlo seco y limpio y si se ensucia lavarlo con agua y jabón neutro secando la zona muy bien con una gasa”, recuerda. La caída del cordón umbilical se produce entorno a los siete días de vida.

Padres primerizos

Uno de los temas que comienzan a rondar la cabeza de los padres, sobre todo en los primerizos es “si están criando bien a su bebé”.

“Recibimos muchas visitas de familiares y amigos. Con toda su buena intención suelen ofrecer múltiples consejos cuando no opinan de forma contradictoria sobre lo que hacemos con nuestro bebé; si lo que hacemos está bien o está mal”, sonríe la pediatra.

Como existen muchos y diversos modelos de crianza, “mi consejo es que los progenitores y cuidadores deben consensuar los hábitos y procedimientos del cuidado del bebé. Los padres son las personas más adecuadas para atender las necesidades del bebé. Sigue tu instinto sin pensar en los dimes y los diretes de la gente”.

Para la doctora Salmerón “se debe tener claro que los primeros seis meses los bebés necesitan mucho contacto con sus padres y que la mayoría son demandantes. No es malo abrazarlos, besarlos y acariciarlos, sino todo lo contrario. Tú -nos señala- eres el mejor padre o madre para tu bebé. Nunca lo olvides”.

Cuidar a la madre

Otra tarea muy importante, en su opinión, es “cuidar al cuidador, normalmente la madre si da el pecho al bebé a demanda; alimentación y cuidados que requieren, en ocasiones, 24 horas de atención al día”.

Es necesario que la mamá también tenga momentos para ella, que pueda cubrir sus necesidades básicas y aunque sabemos que “dormir es casi un lujo”, debe disfrutar de sus descansos. Ella amamanta pero el resto de necesidades la puede cubrir el padre u otra persona cercana que ayude a la madre.

De esta manera se convierte en imprescindible “cuidar al cuidador para que pueda seguir cuidando, -asevera.- Tened en cuenta que la depresión hormonal brusca, el cambio radical de vida, la falta de sueño muchas veces derivan en tristeza y en sentimientos contradictorios hacia el bebé que son absolutamente normales y deben ser entendidos por las personas del entorno”, afirma la madre de Julia.

Un primer plano de María Salmerón en el que sonríe a su bebé, Julia.

Mientras libera a su hija de las cinchas que la sujetan a la sillita de paseo, la pediatra nos cuenta que Julia, al final del primer mes, empezó a erguir y sujetar su cabeza y a estar más despierta: “Comenzó a interactuar con el mundo“, declara con absoluta satisfacción la doctora María Salmerón.

La doctora y pediatra del Hospital Universitario La Paz, María Angustias Salmerón Ruiz nació en la ciudad de la Alhambra (Granada) en el seno de una familia con mucha tradición en la profesión médica. Estudió en la Facultad de Granada y realizó su residencia en el Hospital Clínico San Cecilio, un centro repleto de excelentes profesores.

LinkedIn de la doctora Salmerón: https://www.linkedin.com/pub/m%C2%AA-angustias-salmer%C3%B3n-ruiz/59/55/153

María Salmerón publica un blog:  http://mimamayanoespediatra.blogspot.com.es/

También trabaja como especialista en la adolescencia, Unidad del Hospital La Paz que dirige el doctor José Casas Rivero

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