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Vértigo: guía para lidiar con una patología tan desesperante como incapacitante

Quien haya sufrido vértigo o trastornos del equilibrio sabe que se trata de una patología tan desesperante como incapacitante. Hay pacientes que cuando la padecen por primera vez llegan incluso a pensar que la muerte es inminente

Vértigo: guía para lidiar con una patología tan desesperante como incapacitante

Todo da vueltas a su alrededor, pierden el equilibrio y piensan que todo se les cae encima. En muchos casos, el vértigo añade un cortejo de vómitos y nauseas.

Se trata de una sensación de movimiento que no hay que confundir con el vértigo a la altura y se estima que alrededor de un 7, 4% de la población ha sufrido algún episodio en su vida.

Los casos más graves tienen un gran impacto en la calidad de vida y pueden conllevar fenómenos de ansiedad y depresión secundaria si no se realiza un diagnóstico y tratamiento adecuado.

EFEsalud ha hablado con el doctor Pedro Amaro, jefe de servicio del Instituto Oto Vértigo de Madrid y coordinador de la guía clínica sobre el diagnóstico y tratamiento del vértigo dirigida a profesionales.

Aunque en los últimos años existen un gran número de avances en la exploración del sistema vestibular (parte del oído interno y el cerebro que ayuda a controlar el equilibrio y los movimientos del ojo), “no debemos olvidar la importancia de los síntomas que presentan los pacientes”.

En ocasiones, el paciente puede contar que cada vez que se gira hacia un lado en la cama todo le da vueltas, lo que sería muy orientativo de un vértigo posicional paroxístico.

Las preguntas clave

Pero no siempre, añade, es “así de sencillo” y es por ello que algunos facultativos proponen para su diagnóstico seguir el acrónimo en inglés SO STONED, que traducido al español son la siglas de Síntomas/Frecuencia/Desde cuando/Desencadenante o agravamiento de síntomas/Síntomas otológicos concomitantes/Síntomas neurológicos concomitantes/Evolución de los síntomas/Duración de los mismos.

Son preguntas claves que deben realizarse para un buen diagnóstico, explicadas en la citada guía:

¿Cuáles son los síntomas? Vértigo, mareo, náuseas o vómitos, inestabilidad postural, caídas con o sin síncope, oscilopsia, lateropulsión…

“Debemos tener en cuenta que se considera vértigo tanto la falsa sensación de movimiento de uno mismo (interno), como la falsa sensación de que el entorno visual está girando o moviéndose (externo)”.

¿Con qué frecuencia ocurren? A diario (una o varias veces al día), semanalmente, mensualmente, un único episodio, cuando existen desencadenantes…

¿Desde cuándo sufre el problema? (relacionado con tiempo y circunstancias: hace un día, un mes, un año..?

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FOTO EFE/ROCÍO GALÁN Y PILAR GONZÁEZ

“Una primera crisis de vértigo de más de 24 horas de duración es un síndrome vestibular agudo y se debe diferenciar entre una neuritis vestibular central y una patología vestibular central (como un infarto cerebral).

También es interesante preguntar si está relacionado con un proceso viral, traumatismo, viaje en barco, sin causas aparentes…

¿Qué desencadena o agrava los síntomas? Mover la cabeza (conviene diferenciar si el síntoma es provocado tras un cambio de la posición de la cabeza o durante el movimiento de la cabeza); voltearse en la cama, levantarse, viajar en coche o avión, caminar en la oscuridad, ruido, estímulos visuales…

Se debe inquirir por los factores que alivian la crisis: por ejemplo, si el vértigo o mareo se desencadena al incorporarse y se alivia al sentarse o acostarse, lo consideraríamos un síntoma ortostático.

¿Síntomas otológicos concomitantes? Hipoacusia (fluctuante), acúfeno, sensación de taponamiento ótico, autofonía… Antes, durante o después de la crisis.

¿Síntomas neurológicos concomitantes? Cefalea, migraña, palpitaciones, fotofobia, sonofobia, diplopía, disartria, alteraciones de la sensibilidad, etc.

¿Cuál es la evolución de los síntomas? Persisten, mejoran, empeoran, fluctúan.

¿Cuál es la duración de los síntomas? Segundos, minutos, horas, de manera continua, es seguramente uno de los datos más importante de la historia clínica, dado que por ejemplo un vértigo que dura solo unos segundos nos puede orientar a un vértigo postural benigno o un síndrome vestibular episódico (paroxismia vestibular).

De tal forma que queda excluida una crisis de Ménière.

Importante conocer los antecedentes médicos del enfermo (factores de riesgo cardiovascular) y los fármacos que toma el paciente.

“El mareo y el vértigo constituyen aproximadamente el 5 % de las reacciones adversas de los medicamentos”.

Además, la brusca retirada de algunos fármacos (inhibidores de la recaptación de serotonina o antidepresivos tricíclicos) puede causar mareo, vértigo o ataxia .

Otro dato relevante es conocer los antecedentes familiares de vértigo, ya que determinadas patologías como lo enfermedad de Ménière o la migraña vestibular pueden tener una historia familiar de vértigo.

Por otro lado, la definición de los síntomas y enfermedades son requisitos fundamentales para la comunicación profesional tanto en ámbitos asistenciales como de investigación.

Reacciones adversas a los medicamentos

Según el doctor Amaro hay algunos medicamentos que producen alteraciones del equilibrio, y en el grupo más importante de toxicidad ótica están algunos antibióticos que son más bien de uso hospitalario, algunos antibióticos del grupo de los aminiglucósidos.

“Tienen un efecto tóxico sobre la audición y el equilibrio y suelen afectar los dos oídos, y la alteración de equilibrio que producen es fundamentalmente un cuadro de inestabilidad acusada” .

“Últimamente hemos encontrado otro grupo de fármacos, que también producen toxicidad ótica, y están relacionados con un grupo de quimioterápicos, para tratamientos oncológicos.

Otro grupo que puede tener algún efecto, aunque menor, son los antiinflamatorios si se toman en dosis altas y mantenidas durante un largo periodo de tiempo, y pueden producir inestabilidad.

Aclara este especialista que cuando se afectan los dos oídos el cuadro fundamentalmente es de inestabilidad, cuando solo se afecta uno, el cuadro es de vértigo, de sensación de giro de las cosas.

Los antecedentes

La genética está implicada “probablemente más de lo que actualmente conocemos”.

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FOTO EFE/Manuel Bruque

Hasta ahora hay algunas enfermedades que en algunos casos se encuentra un componente hereditario, por ejemplo, la de Ménière, es el arquetipo de la dolencia con vértigo, produce crisis de vértigo recurrentes, perdida de oído, zumbido y pitos en los oídos y sensación de taponamiento.

Hay un porcentaje de aproximadamente un 10/20 por ciento que tiene una historia familiar.

“Se han descubierto hace muy poco tiempo genes relacionados con la incidencia familiar de Ménière, pero los antecedentes generales en la patología del oído interno del equilibrio no es lo más preponderante”.

Otra situación con antecedentes familiares es la migraña vestibular .

En cuanto al vértigo posicional paroxístico, que es el más frecuente de todos -supone el 30 % de todos los vértigos- no hay antecedentes, es adquirido y más de la mitad de los casos tiene un componente previo traumático, un golpe, un traumatismo cráneoencefálico por accidente o un latigazo del cuello.

“Sabemos  -y a veces es difícil de establecer- que se han movido unos cristales de calcio que hay en el oído, y descolocados e introducidos dónde no deben y al hacer cambios de posición de la cabeza, provoca que esas partículas descolocadas se desplacen y de una sensación de vértigo.

Vértigo y estrés

El estrés está ligado al vértigo y en la patología Ménière es un desencadenante.

A veces hay situaciones de estrés que provocan una postura forzada del cuello. El estrés también se relaciona con la aparición de vértigo posicional .

Pero el estrés, en sí mismo, “no es causa directa pero si indirecta”, y en una patología previa “puede precipitar más las crisis”.

Existen también situaciones de ansiedad /depresión que en ocasiones se puede traducir en una sensación de mareo impreciso, aturdimiento, cabeza embotada.

Vértigo cronificado

Hay dolencias crónicas como la de Ménière o la migraña vestibular, pero hay terapias que pueden aliviar o eliminar parte esa sintomatología.

La de Ménière – apunta el doctor Amaro-  es de “largo recorrido”.

El paciente además va perdiendo gradualmente la audición al cabo de un tiempo, que es variable. Pueden ser cinco o siete años y hasta treinta en algunos casos.

Al final sucede que el paciente pierde mucha audición y el oído queda como muerto y el vértigo desaparece.

Pero defiende el especialista que no hay por qué consentir que se llegue a esta situación y podemos no prevenir la pérdida de oído pero el vértigo lo podemos eliminar, por ejemplo en el caso un Ménière se inyectan sustancias en el oído o se realiza un corte del nervio auditivo.

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