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Verduras y hortalizas: patologías e incompatibilidades

Las verduras y hortalizas proporcionan innumerables beneficios para la salud. Aunque pueden reducir el riesgo de padecer determinadas enfermedades, también pueden ser causantes de otras. Descubre qué patologías están asociadas a las verduras y cómo reducir el riesgo de padecerlas en el Abecedario de la Nutrición

Verduras y hortalizas: patologías e incompatibilidades
EFE/Iván Mejía

La responsable de salud y nutrición de Nestlé, Laura González, dialoga con la coordinadora de “El Bisturí”, Henar Fernández, sobre las verduras y hortalizas cuando se tiene alergia a ellas o interfiere en otras patologías.

“Antes comíamos mejor que ahora” ¿Mito o realidad?

La dieta de nuestros abuelos era sobre todo mediterránea, basada principalmente en los alimentos que les proporcionaba el campo. Consumían muchas frutas, verduras, hortalizas, cereales, legumbres, patatas, huevos. Mientras que consumían poca leche y poca carne porque el coste era elevado.

Hoy en día, sin embargo, encontramos en el mercado mucha más variedad de alimentos. Estos alimentos, además, son de buena calidad puesto que ha aumentado la seguridad alimentaria gracias a la implantación de legislaciones y controles de calidad, informa la nutricionista.

Antes se consumían los productos recién cosechados, mientras que en la actualidad se utilizan distintos métodos de conservación para que los productos importados desde lejos lleguen a casa en buenas condiciones. 

Hoy en día, la preocupación de los ciudadanos por el medioambiente ha promovido una mayor demanda de alimentos ‘bio’ o ‘ecológicos’. Sin embargo, lo cierto es que no hay razones de seguridad alimentaria que justifiquen el consumo de hortalizas o frutas de cultivo ecológico frente a las de cultivo tradicional. Lo importante en estos casos es tratar de elegir alimentos que procedan de cultivos de proximidad para evitar que se diluya el aspecto de sostenibilidad, tan característica de los alimentos ‘bio’.

Alergia a las verduras y otras patologías

Alergias

“Soy alérgico a las verduras” suena a excusa para no terminarse la ensalada, pero lo cierto es que las verduras sí que pueden causar alergia. De hecho, hay algunas verduras que causan alergias con bastante frecuencia. Por ejemplo: el tomate, la lechuga, zanahoria, el apio, la col, la berenjena, el calabacín o el pimiento. Otras verduras de uso habitual como la cebolla, el ajo, la espinaca, la calabaza o el espárrago también han sido relacionadas con reacciones alérgicas, aunque con menos frecuencia, señala Laura González. 
Las alergias a verduras generalmente aparecen en niños, mayores y adultos. Suelen ser permanentes y difíciles de curar, sobre todo, si se han iniciado en la edad adulta.
En el caso de las personas alérgicas, deben evitar las verduras que la causan, sus zumos y sus derivados. También hay que tener en cuenta que es posible que las personas alérgicas a una hortaliza de una determinada familia también presente síntomas al comer otros vegetales de esa misma familia. Por lo que conviene ser cauto, añade la experta. 

Enfermedad inflamatoria intestinal

La enfermedad inflamatoria intestinal es una condición en la que el interior del tracto gastrointestinal se inflama produciendo úlceras y sangrado. Engloba varias enfermedades como la colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn o el Síndrome del Intestino Irritable (SII). Sus principales síntomas son: la diarrea, el dolor abdominal, fatiga, pérdida de peso y desnutrición. 
Esta inflamación provoca una mala absorción de nutrientes que puede resultar en desnutrición. Uno de los tratamientos dietéticos para tratar esta inflamación intestinal es la dieta FODMAP. Esta dieta está basada en la eliminación, reducción y reincorporación de algunos carbohidratos con capacidad de fermentar durante el proceso digestivo. Algunas hortalizas que forman parte del grupo FODMAP son: la alcachofa, el brócoli, los espárragos, los guisantes y el maíz dulce, expone Laura González.
La dieta, que debe ser conducida por un dietista o un nutricionista experto puesto que se trata de un plan de alimentación muy estricto, consiste en eliminar los alimentos FODMAP durante seis meses y, pasado ese tiempo, volver a incorporar paulatinamente los alimentos excluidos hasta eliminar de la dieta únicamente los que causan daño.

Medicamentos anticoagulantes incompatibles con algunas verduras 

Las personas que toman medicamentos anticoagulantes tienen que prestar especial atención a las verduras que comen. Estos medicamentos sirven para regular la coagulación sanguínea y es muy habitual para reducir el riesgo de trombosis. 

En algunos alimentos encontramos la vitamina K, una sustancia que interviene en la coagulación sanguínea y que está presente en  varias hortalizas o verduras de hoja verde. Por ejemplo, la lechuga, la cebolleta, los pimientos y las hierbas aromáticas. 

La ingesta dietética de vitamina K puede alterar los niveles sanguíneos del medicamento, por lo que es importante informar al profesional de la salud del tipo de verduras se consumen, en qué cantidad y con qué frecuencia. De este modo se puede ajustar la cantidad de medicamento que se debe tomar, señala la nutricionista.

Intoxicación alimentaria causada por hortalizas

Aunque los alimentos de origen animal son los que con mayor frecuencia se asocian a intoxicación alimentaria, no hay que olvidar que en los últimos años han aumentado los casos asociados al consumo de germinados y verduras para ensalada. Esos riesgos se asocian al consumo de hortalizas crudas que no han sido desinfectadas previamente. Los microorganismos que comúnmente son responsables de esas intoxicaciones alimentarias son el e coli, la salmonela y el norovirus.

Otra razón por la que existe el riesgo de contaminación por patógenos también es el uso de agua para el cultivo de hortalizas y el uso de estiércol, especialmente cuando son de producción ecológica, añade.

¿Qué podemos hacer en casa para evitar las intoxicaciones?

  • Lavar y desinfectar muy bien las verduras antes de su consumo
  • Eliminar las hojas dañadas o muy sucias
  • Para desinfectar las verduras es aconsejable sumergirlas en agua y en lejía alimentaria, dejar en remojo durante unos minutos y aclarar con abundante agua corriente
  • No es necesario desinfectar las verduras listas para el consumo, excepto en el caso de mujeres embarazadas (por el riesgo de zoonosis)
  • Extremar las medidas de higiene durante la manipulación de los alimentos que se consumen crudos para evitar esta contaminación cruzada entre estos y los ya cocinados
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