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Recomendaciones para curar bien un esguince de tobillo

El esguince de tobillo es la lesión más habitual durante el verano, suele evolucionar mal y provocar inestabilidad crónica por no haber seguido un tratamiento correcto. La mayoría de estas luxaciones se debe a la falta de preparación e inactividad mantenida a lo largo del año. Una de cada cinco cura mal

Recomendaciones para curar bien un esguince de tobillo
EFE/DENNIS M. SABANGAN

Los traumatólogos siempre insisten en la importancia de “una buena preparación física y de curar bien los esguince de tobillo con las pautas basadas en el método R.I.C.E (reposo, hielo, compresión y elevación)”, explica a Efe la doctora Isabel Guillén, jefa de la unidad de pie y tobillo de Clínica Cemtro.

La inestabilidad crónica de tobillo se caracteriza por dolor persistente, esguinces recurrentes e inestabilidad subjetiva y su principal tratamiento es quirúrgico, bien por cirugía abierta o bien mediante las nuevas técnicas de artroscopia de tobillo.

En verano es “cuando más se incrementa su incidencia debido al aumento de actividad física sin entrenamiento y al tipo de calzado”, asegura la experta.

En general, la mayor parte de las lesiones deportivas producidas durante los meses de verano se deben a la falta de preparación y a la inactividad física mantenida durante el resto del año.

Guillén comenta que “muchas personas vuelven a la práctica movidos por el mejor tiempo y el mayor número de horas libres, ya sea por las vacaciones o la jornada laboral intensiva, y lo hacen sin tener en cuenta que hay que prepararse para ello y, sobre todo en esta época, tomar unas medidas de seguridad que puedan hacer evitar problemas mayores”.

Esguince de tobillo: ¿qué hacer?

Entre las recomendaciones a tener en cuenta para evitar lesiones como el esguince de tobillo en esta época del año se encuentran el “volver a hacer deporte de forma progresiva y no de golpe”.

Hay que variar la intensidad día a día puesto que los músculos han perdido fuerza y estabilidad durante los ocho meses que han estado parados y necesitan fortalecerse poco a poco. Lo mejor son 3 sesiones semanales de media hora como mínimo, aunque depende del tipo de deporte que pueda realizar cada uno.

Esguince de tobillo. Detalle de los pies de una modelo durante
EFE/ALBERTO ESTÉVEZ

“Lo ideal es combinar deportes más o menos agresivos”, apunta a Efe la doctora Dolores Pérez, médico del deporte, quien afirma que es aconsejable limitar o evitar hábitos tóxicos, modificar la dieta, regular las horas de sueño, utilizar el equipamiento y calzado adecuados y, en caso de tener alguna enfermedad o tener más de 40 años, acudir a un especialista para recibir consejo deportivo y ver cuál es el tipo de ejercicio más adecuado.

Pero, “sin duda el mejor consejo es realizar actividad física regular durante todo el año por los múltiples beneficios que aporta para la calidad de vida”, añade.

Uno de los grupos poblacionales que más riesgo tiene de sufrir lesiones en verano son los niños. Estos “son más vulnerables a sufrirlas sobre todo porque muchos han tenido una vida sedentaria durante la temporada escolar y al llegar esta época practican más actividades de lo habitual, como sucede en los campamentos”.

De hecho, el esguince de tobillo supone cerca del 30 % de las lesiones en estos lugares, precisa la doctora Pérez. También son frecuentes en ellos contusiones, tendinitis, contracturas o calambres como consecuencia de la deshidratación.

Por ello, se aconseja utilizar el calzado adecuado que sujete bien el tobillo y mantenga la estabilidad, así como evitar la fatiga muscular y el sobreesfuerzo.

El esguince más habitual “es el que se produce en el ligamento lateral externo al doblarse el pie y apoyarse sobre ese lado”, puntualiza Guillén.

En función de la severidad se clasifican en grado I, cuando hay una distensión; grado II, cuando hay rotura parcial de ligamentos; y grado III, cuando hay una rotura completa.

Su tratamiento habitual es ortopédico y varía desde reposo con hielo y no hacer deporte durante diez días, en los de grado I; hielo, reposo, vendaje funcional y no hacer ejercicio entre 15 y 20 días, para los de grado II; y reposo, frío local, vendaje y no apoyar en diez días, seguido de un programa de rehabilitación y no practicar deporte durante 45 días, aunque en algunos casos se valorará la cirugía.

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