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El dilema de los jóvenes este verano: ¿descontrol o restricción?

Los jóvenes celebran las vacaciones mientras los contagios aumentan, la variante delta nos acecha y se persigue el final de la pandemia. En este contexto, la Asociación DUAL ha lanzado una campaña con el fin de evitar “actitudes eufóricas” durante las vacaciones. EFEsalud ha hablado con jóvenes y padres sobre este verano

Campaña de la Asociación DUAL
Jóvenes en una playa

Los contagios entre la población joven se descontrolan. Las vacaciones y el verano son la libertad que muchos de ellos ansiaban, pero que sigue restringida por la pandemia, que permanece como una enorme amenaza para la salud y la recuperación de la normalidad.

Mientras la vacunación sigue su cauce, los más jóvenes se relajan antes las medidas de seguridad y protagonizan imágenes de actividades de ocio sin control.

Lo que estaba siendo una luz de esperanza ha acabado convirtiéndose en un déjà vu. La incidencia acumulada se ha disparado con cifras desorbitadas y preocupantes, y la variante delta nos pisa los talones.

La vacunación de los jóvenes se intenta acelerar, pero el remedio podría llegar más tarde que la enfermedad.

Un panorama que ha llevado a la Asociación DUAL a lanzar la campaña “¿Te falta un verano?”, para incidir y reflexionar sobre cómo la relajación de restricciones debe ser acogida con tranquilidad. La covid no permite otra cosa.

EFEsalud ha hablado con adolescentes y padres sobre cómo se presenta este verano.

Jóvenes como Lidia, de 20 años, son conscientes de la situación pero también reconocen haberse relajado tras un año y medio de restricciones: “Yo estuve respetando todo al completo durante mucho tiempo y criticaba que otra gente no lo cumpliera. Pero tras pasar la Covid me relajé y no cumplí como debía pensando que no iba va a pasar nada”.

Sergio, de 23 años, también reconoce haberse olvidado de la situación y haberse relajado “conforme ha ido avanzando la pandemia”.

Desde el lanzamiento de la campaña de DUAL, hace unos días, hasta hoy, Raúl Izquierdo, psicólogo de la asociación, reconoce que temían que “el descontrol llegara tan pronto”.

El experto advierte: “Estamos repitiendo el verano pasado porque entre todos hemos contribuido a dar un mensaje implícito de que la pandemia se termina”.

“Cuando pasas de una situación de tensión sostenida o de máxima restricción tiendes a buscar la relajación. Nos hemos relajado mas que de una manera parcial buscando la euforia”, valora.

En la actual situación, la presión social y la influencia de los adultos es de suma importancia. Los mayores no son del todo conscientes de la imagen que proyectan ante los jóvenes y del ejemplo que suponen para ellos.

Joan Ramón Villalbí, delegado del Gobierno para el Plan Nacional Sobre Drogas, destaca como “los adolescentes suelen ser muy impulsivos y tener un gran deseo de ser como los adultos”.

Por ello recomienda que la actitud de los padres sea de “supervisión para prevenir el riesgo de que sus hijos lleguen a probar el alcohol o vuelvan a recaer en él”.

Así lo transmite también el psicólogo Raúl Izquierdo, quien recuerda el papel “fundamental” de los progenitores ya que “somos los adultos quienes entendemos que ejercemos un modelado bastante defectuoso”.

También hace hincapié en la importancia de la actitud de los padres, quienes se deben mostrar “razonables, comprensivos y solidarios”, pero siempre aplicando ciertas consecuencias cuando los hijos llegan a “transgredir las normas”.

“Lo que debemos hacer todos es trabajar en equipo, seguir esperando y disfrutar de una forma razonable. Hay que transmitir que hay que vacunarse porque es lo que nos va a liberar progresivamente de la situación pandémica”, explica Izquierdo.

La campaña, con la financiación de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, liga el descontrol con el riesgo de que los jóvenes inicien o reincidan en el consumo de alcohol como celebración del verano.

“¿Cambias Estado de Alarma por la Ley de la Botella?” es una de las cuestiones con la que el rapero Mario Barbado cala en la mente de los adolescentes para transmitir que “si la cagamos, nos vuelven a encerrar”.

La necesidad de socializar

Sin Navidades, sin Semana Santa, sin romerías, fiestas, cumpleaños, ni encuentros. Todos los entornos donde hay una mayor socialización han quedado limitados y han derivado en la construcción progresiva de lo que los expertos llaman “verano de descontrol”.

Ciertas conductas juveniles durante la pandemia derivan de la necesidad de entablar relaciones, algo que los adolescentes toman casi como un reflejo que no han podido desarrollar: “Yo soy muy cariñosa y me cuesta respetar la distancia de seguridad porque me encanta estar cerca la gente”, dice Lidia.

Según el psicólogo, en el verano los jóvenes encuentran la oportunidad de recuperar tanto el tiempo como la capacidad de relacionarse.

Sin embargo, a pesar de las críticas recibidas, los jóvenes son conscientes del momento y recapacitan sobre ello: “Creo que aún se van a descontrolar más, pero lo mismo pasó el verano pasado. Se rebajaron las medidas en toda España y se descontroló todo el mundo, jóvenes y mayores. Lo bueno de este verano es que la población en riesgo ya está vacunada”.

El estrés, la tensión acumulada y la fatiga son las claves que generan la eclosión de disfrutar del verano.

La reapertura de algunas discotecas o la celebración de algunas fiestas patronales envían un mensaje de vuelta a la normalidad en la que aún tenemos altas cifras de contagios: “La gente lo va a dar todo este verano. Algunos se han perdido su primera vez, los de mi edad tenían que empezar a salir y no han podido, entonces tienen ganas de empezar”, cuenta David, de 16 años.

La pócima mágica de la juventud

La pandemia ha aportado datos positivos en la disminución del consumo de alcohol por parte de los jóvenes.  Sin embargo, la vuelta de “los rituales para convertirse en mayores” no desaparece y esto plantea un reto.

Las sustancias adictivas supone ser mayor para los adolescentes. Quieren ser como sus hermanos, como sus padres: “Queremos imitar lo que hace la gente mayor”, expresa Lidia.

La primera toma de contacto con el alcohol suele venir influenciada por los adultos. Lidia y David cuentan que probaron el alcohol por invitación de un adulto: “Tenía 14 años y fui a una fiesta de mayores. Me invitaron a una copa y decidí probarla, y lo mismo hicieron mis amigos al ver que yo lo hacía”, dice el joven.

Un grupo de jóvenes consumiendo alcohol en plena calle. Campaña DUAL

Ramón Villalbí avanza que se está trabajando en “promover una prevención ambiental para que sea más difícil que los menores accedan al alcohol”.

El consumo entre los menores ha disminuido durante la pandemia, pero los botellones son un “fenómeno complejo” que plantea muchos retos.

La influencia de los adultos

Si los hermanos mayores son el ejemplo a seguir por algunos adolescentes, los padres son el reflejo de lo que podrán hacer una vez que ya son adultos.

Villalbí narra el hecho de que las “personas que están saliendo ahora invadiendo, por ejemplo, las playas en el contexto de botellones improvisados no son mayoritariamente menores de edad, sino adultos”.

El experto expresa la importancia de que los padres deben anticiparse a los riesgos y seguir recordando la situación en la que nos encontramos.

Fernando, padre de dos jóvenes de 18 y 20 años, explica cómo va a seguir “refrescando las medidas que aún siguen vigentes a sus hijos” y cómo no es necesario “estar encima de tu hijo todo el tiempo. Tu siembras unos conceptos, unos criterios, y tienes la esperanza de que sean eficaces”.

Rosa, madre de tres hijos, es consciente de que “la vida de los jóvenes está en riesgo” y avisa de que el tiempo perdido no lo van a recuperar y que “ahora es cuando lo pueden perder. Pueden perder amigos, caer enfermos, tener secuelas. El año que viene pueden ganar un verano si se comportan con cautela en este”.

Ambos padres coinciden en que los jóvenes están en el punto de mira estas vacaciones porque “a efectos de estadística, son los que no están vacunados y se da una controversia que es paradójica en el sentido de que quienes más ansia de libertad, de contacto, de vivir de forma abierta, tienen, son justo el colectivo que falta de proteger”, dice Fernando.

El psicólogo Izquierdo hace hincapié que en nuestra cultura asociamos la palabra alcohol a celebración: “Contamos con una pócima mágica para estos fines”.

Y nos advierte de que se está gestando un “verano de descontrol”, peligroso para una situación que “creemos tener controlada” pero que realmente se sigue propagando y aún no ha finalizado.

Por ello, con esta campaña, la Asociación DUAL recuerda que “aún no es el momento de celebrar nada”, concluye.

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