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Cuatro años cambiando vendas por gorritos de colores en las ucis pediátricas

A Pilar Guallart le impactó que el único recuerdo que pudo conservar de su nieta Ana, que nació con 24 semanas de gestación y que falleció, fuera la venda con la que se le cubría la cabeza y una jeringuilla con agua bautismal. A su nieto de 2 años “le llegó al alma” ver a su hermano Pablo, también prematuro, con una venda igual

Cuatro años cambiando vendas por gorritos de colores en las ucis pediátricas
Pilar Guallart en su tarea cn gorritos de colores para las ucis pediátricas/EFE/Javier Cebolleda

Hace cuatro años, Pilar decidió que había que cambiar esos vendajes en las ucis por gorritos de colores.

La supervisora de Neonatos del Hospital Miguel Servet de Zaragoza le propuso a Pilar recubrir también el colchón sobre el que se apoyan los prematuros en las incubadoras, que apenas supera el palmo de longitud, con una funda de colores, lo que dio origen a la Asociación Estelar.

Cuatro años después, la asociación celebró el pasado sábado su aniversario con una fiesta solidaria en el Centro Cívico Estación del Norte de Zaragoza, junto con otras organizaciones sociales, con actividades, cuentacuentos, baile, música y las bromas del payaso Kikote.

“Una venda transmite dolor o enfermedad”, confiesa Pilar Guallart a Efe, por lo que Estelar entrega a cada bebé que ingresa en la uci neonatal un “kit de bienvenida” con un arrullo, cuatro tamaños de gorro, manoplas y patucos, todo de colores y con tejidos supervisados por el hospital.

Aproximadamente, uno de cada diez partos es prematuro y el bebé tiene que permanecer meses en la uci, lo que puede ser muy duro para la familia. Lo que pretende Estelar, relata su presidenta, es generar un impacto visual positivo y crear un ambiente agradable.

“Yo cogería a los médicos y a las máquinas, que es lo que ha salvado a mi nieto Pablo, y me lo llevaría a un cuarto infantil”, reconoce emocionada mientras recuerda la estancia del pequeño en el hospital.

Con el fin de conseguir un espacio acogedor para el bebé, Estelar entrega en las ucis también “la mano palmira”, un antebrazo falso con el peso y forma de un antebrazo humano que se fabrica con materiales suaves y se impregna del olor de los padres para colocarlo encima del recién nacido y darle una sensación de calor y tranquilidad.

Cubreincubadoras, gorritos abiertos para bebés que tienen que llevar vías en la cabeza o cortinas infantiles para sustituir las telas verdes de quirófano en las cunas de fototerapia son algunos de los productos que Estelar entrega en los hospitales.

Con el lema “Pequeños pies para grandes pasos”, Pilar insiste en que su asociación es un tanto atípica, porque no tiene socios al uso, sino que se trata de una “cadena de favores” en las que cada uno aporta lo que puede y sabe y toda ayuda es bienvenida.

Así, tiene colectivos que donan telas, colegios que regalan los dibujos que pintan sus alumnos y que, de otra manera, acabarían en la basura, y mayores de residencias como Orpea que cosen prendas para los prematuros y después se encuentran con los bebés que han vestido, algo precioso y beneficioso tanto para los mayores como para los pequeños y sus familias, resalta Pilar.

Estelar ha ido creciendo poco a poco pues, aunque su labor principal se realiza en las ucis de Neonatos y Pediatría de los hospitales zaragozanos Miguel Servet y Clínico, sus ropitas llegan ya hasta el 12 de Octubre de Madrid y le han solicitado colaboración desde Granada.

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