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Vacunas COVID: las que están y las que van a llegar

La competición de la vacunas contra la COVID-19 está que echa humo. Es una revolución imparable: ya hay investigaciones para tratar de encontrar una fórmula única que sirva para todas las variantes (Mirror) y se habla de la pertinencia de comenzar a investigar una vacuna que ataque, a la vez, varios tipos de coronavirus (Nature)

Vacunados contagiados
FOTO EFE/ Villar López

Es más: en el Instituto Rega de la Universidad de Lovaina (Bélgica) se desarrolla una vacuna, basada en el virus de la fiebre amarilla, que podría, con una sola dosis, proporcionar inmunidad a lo largo de muchos años.

De conseguirse, supondría, sin duda, otro hito, porque a día de hoy se desconoce cuanto dura en el tiempo la inmunidad de las ya disponibles y se estima que habrá que revacunarse cada cierto tiempo.

Y en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), una de las vacunas españolas que se ensayan en ratones ha mostrado una eficacia del cien por cien.

Los datos reflejan la magnitud: según la OMS, hay 250 vacunas en investigación, de las que 69 están en fase clínica. Ocho las tenemos ya en el mercado.

Del lote de las 50 más avanzadas, hay al menos doce de una sola dosis, buena noticia para imprimir una mayor velocidad de vacunación.

Vacunas COVID: las que lideran la carrera

Esta infografía, confeccionada por la plataforma de investigación ISGlobal con fuentes del Coronavirus Vaccine Tracker . New York Times y de la Comisión Europea, nos muestra las características de las que lideran la carrera, algunas de ellas ya aprobadas.

vacunas COVID

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En Europa contamos con tres:  Moderna, Pfizer y Astra Zeneca. Están en camino las de Johnson & Johnson, Curevac y Novavax.

Las seis salen de laboratorios estadounidenses y europeos.

España ha participado en alguna fase de sus ensayos clínicos, como en la de Johnson, que se estima puede ser aprobada  en marzo.

Con una efectividad menor de las que ya se inoculan  – sólo un 66 por ciento-  tiene a su favor que es de una sola dosis y se conserva a una temperatura de 4 grados, es decir sirve una nevera cualquiera, lo que facilitará la logística de distribución y aplicación.

En cuanto a la investigación española, hay muchas esperanzas depositadas  en las que desarrolla el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Concretamente, la que utiliza una variante del virus que  sirvió parea erradicar la viruela ha mostrado una eficacia del 100 % en ratones.

Lista para seguir avanzando hacia pruebas clínicas, el ensayo se ha llevado a cabo en un modelo de ratón “humanizado”, susceptible a la infección por SARS- CoV-2.

También Canadá, Italia y Australia, entre otros países, investigan para desarrollar sus propias fórmulas.

Más allá de Occidente

Fuera de la órbita de EEUU y Europa, está disponible la rusa  Sputnik, que ya se administra en 15 países y tiene un 91% de eficacia, y la india Covaxin.

Esta última se está aplicando sólo en el país de origen y sus responsables han solicitado la autorización para realizar en Brasil la última etapa de los ensayos clínicos.

China tiene dos en activo: Sinopharm, testada en varios países árabes y de América Latina, y  Sinovac, que acaba de ver luz verde para la población de su propio país.

Indonesia , Turquía, Brasil y Chile se encuentran entre los países que han autorizado esta última para un uso de emergencia.

Cuba ha iniciado ya la fase 2 de ensayos clínicos de su segundo proyecto, Soberana 02, y ha comenzado a administrarla a voluntarios.

La fórmula combina el antígeno del virus y el toxoide tetánico.

Corea del Sur desarrolla ensayos con una vacuna de ADN a través del consorcio Genexine, formado por seis empresas farmacéuticas.

Y en colaboración con Australia, a través de las compañías Vaxine Pty Ltd y Medytox, están probando un candidato basado en una vacuna de proteína recombinante.

Japón, a través de la Universidad de Osaka, Anges y Takara Bio, ensaya otra, también basada en ADN.

Vacunas COVID: cómo actúan

Las vacunas contra la COVID-19 ayudan a nuestro organismo a desarrollar inmunidad contra el coronavirus que causa la dolencia.

En su página web, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades explica que los diferentes tipos de vacunas actúan de varias formas para aportar protección, pero con todos los tipos de vacunas el organismo se queda con un suministro de linfocitos T de “memoria”, además de linfocitos B que recordarán cómo combatir ese virus en el futuro.

Por lo general, después de la vacunación el organismo demora algunas semanas en producir linfocitos T y linfocitos B.

Por consiguiente, añade la fuente, es posible que una persona se infecte con el virus justo antes o después de vacunarse, y puede que se enferme porque la vacuna no tuvo suficiente tiempo para generar protección.

coronavirus
Imagen del coronavirus SARS-COV-2. Foto cedida

Tipos de vacunas

Las fórmulas ensayadas varían según la tecnología utilizada, explica a EFEsalud la bióloga, investigadora y actual gerenta  del área de operaciones clínicas de QualitecFarma, Mercedes Ramas.

Por un lado tenemos las vacunas “clásicas” que inoculan el virus entero inactivado o bien proteínas virales.

Luego están las más innovadoras, que  introducen una secuencia génica para que sea nuestro propio organismo el que sintetice la proteína viral en cuestión.

Esta secuencia se puede introducir directamente a la célula (vacunas a base de ARN mensajero) o bien mediante un vector viral que infecta a la célula.

En cuanto al tipo de vacunas COVID, en la actualidad hay tres tipos principales y “ninguna de ellas puede provocar que nos enfermemos con este coronavirus”. indica la misma fuente.

Las ARN Mensajero

Las ARN mensajero contienen material del virus SARs-CoV-2  e instruye a nuestras células para que cree una proteína inocua que es exclusiva del virus.

Cuando nuestras células copian la proteína, destruyen el material genético de la vacuna y recuerdan para el futuro cómo combatir el virus.

Subunidades proteicas

Estas incluyen porciones inocuas (proteínas) del virus que la origina.

Una vez inoculadas, el sistema inmunitario reconoce que las proteínas son ajenas a nuestro organismo y comienza a crear anticuerpos y también memoria para el futuro.

Las vacunas de vectores 

Contienen una versión debilitada del virus vivo, un virus diferente del que provoca la COVID, pero se añade material genético del virus que si lo causa.

Este material genético da instrucciones a las células para que produzcan una proteína que es exclusiva del coronavirus de la COVID.

Lo que provoca todo ello es que nuestras células hagan copia de la proteína, así como una respuesta de combate y también memoria para el futuro.

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