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Una vida engañados: el corte de digestión no es un corte de digestión

Podemos sufrir “un corte de digestión” sin estar haciendo la digestión. ¿Cómo es posible? La respuesta es simple: ni es un corte de digestión en sí, ni es problema del aparato digestivo. ¿Quieres saber lo que realmente sucede?

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Una vida engañados: el corte de digestión no es un corte de digestión
EPA/DOMINIC FAVRE

Síncope de hidrocución. Eso es lo que pasa cuando decimos que nos ha dado un “corte de digestión”. José Antonio Pajares, doctor especialista en digestivo del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, explica que se trata de “una serie de cambios que se producen en el organismo como adaptación a los cambios de temperatura cuando nos sumergimos en el agua”.

Los sistemas del organismo se ajustan “para garantizar el flujo de oxígeno y sangre al cerebro, de forma que dejan de irrigarse otros tejidos, el corazón va más lento para intentar adaptarse a esa situación y eso como consecuencia puede dar lugar a una pérdida de conocimiento”, indica el facultativo.

Ante un cambio de temperatura, el cuerpo intenta adaptarse y esos cambios por adaptación son los que provocan el síncope. La digestión, una ola de calor o ejercicio físico intenso son factores de riesgo.

Es algo parecido a una situación de calor, una lipotimia, o cuando por ejemplo estamos agachados y nos incorporamos rápidamente, hay un déficit de riego a nivel del cerebro, el cuerpo intenta adaptarse y lo que provoca es un síncope, perdemos el conocimiento, nos caemos al suelo y el corazón entra en bradicardia yendo más lento y llegando menos sangre a los músculos. La diferencia, es que si sucede dentro del agua puede desencadenar en un ahogamiento.

Cuando llevamos al corazón a este tipo de situaciones no le da tiempo a irrigar al sistema digestivo, al sistema muscular y al cerebro. “Es como una comunidad de vecinos con poca agua y donde todos abren el grifo a la vez”, subraya el experto. El cuerpo está diseñado para que todos los órganos den prioridad al cerebro, pero eso puede provocar un síncope.

¿Qué tiene que ver la digestión en todo esto?

tripa en bikini de una modelo en una pasarela
EFE/ANTONIO LACERDA

La asociación con la digestión se da porque es un factor de riesgo que puede favorecer el síncope de hidrocución. Durante la digestión, explica el especialista, gran parte del flujo sanguíneo en vez de dirigirse a otras zonas se dirige al sistema digestivo provocando un menor flujo a nivel cerebral y haciendo que sea más fácil que se dé dicho síncope. Esto explica también que nos entre sueño después de comer.

Pero no sólo depende de comer o no comer. El ejercicio físico intenso, “donde gran parte del flujo se ha derivado a la musculatura”, seguido de un baño en agua fría, puede estimular “los receptores que hacen que el corazón frene y se produzca el síncope”, señala el experto.

El problema es a nivel circulatorio, el déficit de irrigación en unos territorios frente a otros, apunta el doctor.

Entonces…¿Se puede prevenir?

Sí. Pese a que el “corte de digestión” nos ha tenido engañados y no sirve con esperar de 2 a 3 horas, como si el hacer la digestión fuera una ciencia exacta, se pueden tomar ciertas precauciones:

– Evitar que se generen cambios bruscos de temperatura, favoreciendo “una situación adaptativa al sumergirnos para que el cuerpo se prepare”, explica el especialista en digestivo.

– Para ello, debemos introducirnos en el agua progresivamente y no sumergir la cabeza de golpe.

– Nunca debemos meternos de golpe en la piscina si hemos estado expuestos a altas temperaturas, hemos digerido una comida copiosa o si hemos realizado ejercicio físico intenso.

¿Ante qué síntomas salir de la agua?

Cuando experimentemos zumbidos en los oídos, vista borrosa o nublada, aturdimiento o palidez.

Una cosa en general que se produce en cualquier síncope, y “que quizá ayude a que se relacione con el corte de digestión, son las náuseas o muchas ganas de hacer deposición”, señala el especialista.

Pero no es que la digestión se haya cortado, sino que las señales que manda el organismo para adaptarse a esa situación tienen efectos como el zumbido o la palidez, causando “en el intestino un aumento del movimiento y de ahí la sensación de náuseas y diarrea”.

¿Cómo actuar?

Toma nota. Si tienes alguno de los síntomas expuestos, lo que hay que hacer es “salir del agua, mantenerse tumbado en posición de seguridad decúbito lateral izquierdo, no exponerse al sol, ponerse a la sombra, e intentar estar tumbado para que la presión sea más homogénea y no haya que bombear diferentes territorios a la vez y fundamental la prevención”, apunta el doctor.

Ahora que ya sabes la realidad sobre el falso “corte de digestión”, recuerda siempre: cuanta más grande sea la diferencia entre temperaturas más posibilidades hay tener un síncope de hidrocución, como por ejemplo un día de mucho calor y piscinas frías o ríos.

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