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Una de cada dos mujeres no deja de fumar por temor a engordar

A su vez, uno de cada cuatro hombres afirma que la preocupación por ganar peso les disuade de abandonar el tabaco, informa la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

Una de cada dos mujeres no deja de fumar por temor a engordar
EFE/Lukas Coch

Los neumólogos de la SEPAR consideran que los beneficios para la salud de dejar de fumar sobrepasan los peligros de ganar peso, pero recomiendan iniciar primero el tratamiento contra el tabaco y, logrado este objetivo, y si es necesario,  llevar a cabo un tratamiento nutricional para bajar peso.

En un comunicado de prensa, el neumólogo experto en tabaquismo Carlos A. Jiménez considera que no es recomendable realizar conjuntamente un tratamiento para dejar de fumar y uno para perder peso, “puesto que puede aumentar la ansiedad y el estrés del paciente. Es mejor primero centrase en dejar de fumar y luego en adelgazar”.

Según Jiménez, antes del tratamiento, la personas debe ser conscientes de que existe una elevada posibilidad de ganar peso y para ello “las guías de tratamiento antitabáquico deben ofrecer ayuda para minimizar el aumento: estimular la práctica del ejercicio como forma de limitar la ganancia de peso y proponer un estilo de vida saludable incluyendo el consumo de variedad de frutas y verduras, pautas de alimentación muy sencillas y fáciles de cumplir”.

Carlos Jiménez y la neumóloga Silvia V. Rey han publicado un artículo en la revista de SEPAR en el que explican que los efectos de la nicotina repercuten directamente sobre el peso corporal del fumador al aumentar el gasto metabólico basal, suprimir la sensación de apetito y aumentar el ritmo del tránsito gastrointestinal.

Los expertos señalan que al dejar de fumar estos efectos desaparecen y se produce el aumento de peso en función de la edad, el sexo y la cantidad de cigarrillos que se fumaban.

Por eso, la mayoría de las personas que inician un proceso de deshabituación tabáquica come más durante las primeras ocho semanas.

Al dejar el tabaco, comer es más placentero

“La recuperación del gusto y el olfato hacen que los alimentos sean más apetitosos y comer más placentero, la ausencia de nicotina ayuda a tener más sensación de apetito y es difícil controlar lo que se come; a menudo se confunde ansiedad con apetito y se picotea más y a cualquier hora”, explica Carlos Jiménez.

Al mismo tiempo, al dejar de fumar, el gasto calórico que necesita el organismo vuelve a la normalidad. Antes estaba acelerado y el gasto metabólico era menor.

Las mujeres tienen mayor capacidad de ganar peso y, en ambos sexos, ocurre lo mismo las personas mayores de 55 años y los fumadores de más de 25 cigarrillos al día o que encienden su primer cigarrillo dentro de los 30 minutos después de despertar.

 

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