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Un “jet lag” con recompensa

El cambio al horario de verano se nos hace un poquito cuesta arriba. En la noche del sábado al domingo perdemos una hora de sueño, a las tres de la mañana serán las cuatro. Eso sí, el premio merece la pena: días más largos que anuncian luz y temperaturas cálidas que ayudan a que nuestro ánimo luzca una bonita sonrisa

Un “jet lag” con recompensa
En España, robarle horas al sueño es una cuestión cultural. EFE/EPA/ Kai Försterling

Es como un viaje hacia el Oeste; nuestro ritmo biológico pierde una hora y lo notamos mucho más, nos falta sueño y tiempo. Tenemos síntomas de “jet lag”. Al contrario, en el cambio de horario de invierno, cuando nos proporcionan una hora más, es satisfactorio a corto plazo, porque nuestros ritmos biológicos están acostumbrados a tener horarios más allá de las 24 horas, y no al revés.

“Lo sabemos gracias a experimentos que se han realizado con personas metidas en una cueva o un edificio sin ningún estímulo ambiental que les pueda indicar si es de día o noche. Se analiza y se ve que van prolongando sus ritmos biológicos y se acercan a ritmos de 25 horas. No sabemos porqué pero nuestro ritmo, sin el estimulador externo que es la luz solar, se habitúa a prolongar nuestro ritmo de sueño y vigilia”, explica David Pérez, jefe de Neurología del Hospital Infanta Cristina de Parla (Madrid) y director de la Fundación del Cerebro. 

Un jet lag con recompensa
EFE/Sebastião Moreira

Cansancio, el principal síntoma

Notaremos cierta somnolencia durante el día; nos falta una hora de sueño con la que el cuerpo contaba y podemos sufrir sensación de cefaléa o cansancio. En dos o tres jornadas nos habremos habituado al nuevo horario sin más repercusión que esas leves molestias.

“Influye más en sujetos que son más susceptibles a alteraciones horarias, sobre todo ancianos y aquellos que sufren alguna dolencia a la que le que pueden afectar los ritmos biológicos como las enfermedades neurodegenerativas, sobre todo alzhéimer o parkinson. A veces, dentro de la sintomatología, aparecen cambios en los horarios de sueño que en ocasiones se convierten en horarios caóticos; pueden tener vigilia por la noche, sueño por el día…”, afirma el doctor.

Los niños tienen una gran plasticidad con la adaptación al entorno. “Al día siguiente pueden notar cierta somnolencia pero en general se habitúan en 24 o 48 horas, de manera más flexible que los adultos”, comenta este experto.

Acostarnos antes el día anterior o los días previos puede ser una buena medida para paliar los síntomas de cansancio.

Sueño, comida y medicación

Además de turbar nuestro horario de sueño, también podemos ver modificado nuestro horario de comidas; esto puede ser importante para sujetos que tengan horarios de comida regulares como los diabéticos.

“Se recomienda que vayan adaptando las comidas durante los días anteriores retrasando o adelantando media hora la comida para que solo suponga media hora de cambio cuando llegue el día”, afirma el doctor quien se refiere también en los mismos términos a cuestiones de medicación: “Es el mismo caso para personas que tomen medicación a diario y con horarios más o menos constante, por ejemplo, pacientes epilépticos que requieren medicarse de manera regular”.

Adaptación natural y recompensa

No es recomendable tomar ninguna medicación y adaptarse al cambio horario de manera natural.

“Si tomamos hipnóticos, para inducir el sueño, la noche anterior y acostarnos antes, de alguna manera estamos intentando adaptarnos al nuevo horario de manera artificial y preservamos un ritmo biológico que no es natural. Lo recomendable es adaptarse al nuevo horario lo antes posible”, afirma el doctor.

No es raro que los cambios horarios, sobre todo en éste que perdemos una hora, produzcan irritabilidad por el sueño pero a medio plazo el cambio de horario de verano suele ser satisfactorio y anímicamente beneficioso. “Tenemos más luz diurna y hay estudios que afirman que la cantidad de luz influye sobre el estado anímico general de tal manera que a mayor luz, menor tasa de trastornos depresivos”, asegura David Pérez.

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