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Las ucis en pandemia: Se triplicó la mortalidad y 1 de 3 pacientes sufrió infecciones

La mortalidad en las ucis se triplicó durante la primera ola de la pandemia de coronavirus, uno de cada tres pacientes sufrió infecciones durante su estancia en el hospital y el 82% precisó ventilación mecánica. Esta es la radiografía de las unidades de críticos de covid que presenta la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC)

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Atención de un enfermo de covid en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander. EFE/Pedro Puente Hoyos

Son datos del registro ENVIN 2020 sobre 1.525 pacientes ingresados en 61 ucis (incluyendo ucis extendidas) de 54 hospitales de toda España entre el 1 de marzo y el 31 de mayo de 2020, en el momento más duro de la pandemia, y presentados en un reciente seminario organizado por esta sociedad médica.

El perfil del paciente ingresado

El perfil del paciente ingresado en uci durante la primera ola corresponde a una media de edad de 62 años y varones en el 71,54% de los casos con una estancia media de 21 días.

Antes de la epidemia de covid el rango de edad más habitual en las unidades de críticos abarcaba un rango de edad de 40 a 59 años, mientras que durante la crisis sanitaria fue de 60 a 69 años el grupo mayoritario.

En cuanto a comorbilidades previas, las principales fueron la hipertensión arterial (44,33% de los pacientes), la dislipemia o colesterol (28,72%), la obesidad (23,87%) y la diabetes (23,08%).

“En general, los pacientes COVID-19 presentaron menos comorbilidades previas que los que solíamos atender antes de la pandemia”, según explica en la nota informativa el doctor Joaquín Lobo.

En cuanto al soporte artificial, el 82% de los pacientes necesitaron ventilación mecánica y un 14,2% requirieron técnicas de depuración extrarrenal, frente al 40,18% y 5,37%, respectivamente, de 2019.

La mortalidad en las ucis durante la primera ola

De los casos estudiados, fallecieron 471 pacientes, el 30,9% del total y el triple del 9,68% de muertes que se producían antes de la epidemia de coronavirus.

Además, se observa una correlación entre la gravedad y la mortalidad (se produce el 57% de mortalidad en los casos más graves), y cuanto mayor edad, más mortalidad.

El perfil de paciente de UCI fallecido responde a una media de 67 años, sin apenas diferencias entre hombres y mujeres, según expuso en el seminario el doctor Ricardo Gimeno del Hospital La Fe de Valencia.

Según los datos aportados en el seminario y recogidos en una nota de prensa, la tendencia de mortalidad es lineal según la edad: solo un 8,1 % de los menores de 40 fallecieron, una cifra que asciende en cada tramo siguiente: 40-59 (18,4%), 60-69 (30,5%), 70-75 (41,8%), 75-79 (49,4%), hasta llegar a los mayores de 79, con una mortalidad del 58,6%.

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UCI del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santader durante la pandemia de coronavirus. EFE/Pedro Puente Hoyos

Los pacientes de UCI que sufrieron una infección relacionada con la asistencia sanitaria presentaron también una mayor incidencia de mortalidad. El 37% de los pacientes fallecieron, por el 27,4% de quienes no tuvieron una infección. Lo contrario ocurre con los que tuvieron una cirugía previa o urgente, con mayor tasa de supervivencia.

En cuanto a los dispositivos invasores, los pacientes que fallecieron necesitaron de ellos en porcentajes por encima del 96% (catéter venoso central, ventilación mecánica y sonda uretral), así como mayor nutrición parenteral (17% frente a un 12,2% de los vivos) y depuración extrarrenal (26,5% frente al 8,7%).

Con respecto a la técnica decúbito prono, el 68,2% de los fallecidos fueron pronados. Sin embargo, el 52% de quienes superaron la enfermedad también.

Las infecciones intrahospitalarias

Más de un tercio de los pacientes críticos sufrieron durante la primera ola infecciones nosocomiales, es decir, las que se producen durante su estancia en el hospital, siete veces más que en 2019.

Además, según la SEMICYUC, un 88% de estas infecciones experimentaron respuesta sistémica grave, sobre todo sepsis, según datos aportados

El 36,33% de los pacientes presentaron al menos una infección nosocomial relacionada con dispositivos invasores, un dato que supone una importante subida con respecto al periodo pre-COVID, en el que se llegó a bajar la incidencia por debajo del 5% en 2019.

El registro ENVIN recogió 957 infecciones entre los 1.525 pacientes, de las que el 35 % fueron neumonías asociadas a ventilación mecánica, un 19% de infección del tracto urinario-sonda vesical y un 18% bacteriemia relacionada con catéter, según la doctora María Pilar Gracia del Hospital del Mar de Barcelona.

El perfil de los pacientes críticos que sufrieron estas infecciones presenta una media de 64,4 años de edad, generalmente varones (72,7 %) y con largas estancias en UCI y en planta hospitalaria, según el doctor Francisco Álvarez Lerma, intensivista del Hospital del Mar .

Fueron pacientes a los que se les suministró asistencia con los citados dispositivos invasores pero también nutrición parenteral y depuración extrarrenal.

Los enfermos pronados duplicaron la presencia de infecciones con respecto a los no pronados. El 47,5% de los pronados experimentaron al menos una (por el 21,5 % de los no pronados).

El uso de antibióticos

El uso de antibióticos durante la primera ola, según la doctora Naia Mas del Hospital de Galdakao-Usansolo, en Bilbao, se hizo con apenas datos previos, en un contexto de mucha incertidumbre científica publicada. Así, los intensivistas se basaron en tratamientos que ya habían funcionado en otro tipo de virus.

Durante la primera ola, recibieron antibióticos el 91,93% de los pacientes que fueron analizados en el Registro ENVIN 2020. Sin embargo, “adecuados solo se consideraron el 18,36% de los tratamientos”, puntualiza la doctora.

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