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En las trincheras del coronavirus, donde l@s enfermer@s dan la batalla

Cuando las enfermeras y los enfermeros entran en la Unidad de Cuidados Intensivos de un hospital en plena crisis del coronavirus, ya vestidos con sus equipos de protección (EPI), saben que les espera un turno de trabajo muy duro, marcado por la excepcionalidad, y en el que se cumple a rajatabla la máxima de un equipo: “Tod@s a una para defender la vida del paciente”

Un enfermero de UCI, vestido de nivel 1 con su Equipo de Protección Individual (EPI) a las puertas de una Unidad de Cuidados Intensivos
Alejandro, enfermero de UCI y Emergencias, vestido con su Equipo de Protección Individual (EPI) de nivel 1, a las puertas de una Unidad de Cuidados Intensivos. EFE/GRB

“En cualquier otra situación nuestro comportamiento personal y profesional se rige siempre por este lema, pero en una situación pandémica tan extraordinaria como la que estamos viviendo no cabe otra que dar lo mejor de nosotros mismos, sin vacilaciones de ningún tipo”, dice Alejandro Blanco Aoiz, enfermero de Emergencias.

Tanto es así que much@s de sus compañer@s se encuentran en cuarentena por haberse contagiado del COVID-19 en el hospital.

“Hoy, por ejemplo, en el turno de noche hemos hecho el relevo a cinco enfermeras y solo hemos sido tres enfermeros los que hemos podido entrar a trabajar. Es una de las cosas graves que están sucediendo en estos días. Muchas y muchos compañeros sanitarios están infectados por coronavirus y tenemos numerosas bajas, sobre todo en enfermería”, destaca Alejandro Blanco.

El enfermero Alejandro Blanco y Gregorio del Rosario
El ya especialista en coronavirus, Alejandro Blanco, y el periodista de EFEsalud, Gregorio del Rosario. EFE/GRB

A la UCI se va con vocación, conocimientos y destreza

Alejandro, que tiene un turno de diez horas, desde las 22:00 hasta las 08:00 -si no saltan las alarmas-, ha concedido una entrevista a EFEsalud durante su único periodo de descanso, hacia las dos de la madrugada.

Le ha dado tiempo a quitarse por completo su EPI de nivel 1 y depositarlo en el contenedor de residuos clínicos, menos las gafas, que las higieniza usando un desinfectante con lejía; a sentarse en una silla; a comerse una pera y unas fresas; a beberse toda el agua de una botella, clave para no deshidratarse; a vestirse con un nuevo EPI (equipo de protección individual)… y a responder nuestras preguntas.

“Hasta la semana pasada usábamos por turno un mono poroso -quirúrgico- recubierto con una bata barata, para tirar inmediatamente, y una sola mascarilla ffp2 (filtra el 92% y fuga el 8%)… y eso que estamos en una situación de primer nivel de protección NBQR por riesgo biológico; es decir, ante una posible infección por coronavirus a través de respiración, salpicaduras o mucosas”, cuenta.

“Ahora, como debería haber sido desde el principio, disponemos de dos monos completos por turno para la protección química, impermeables. Aún así, trabajar tiene su miga porque también usamos tres pares de guantes, doble mascarilla, calzas y otra bata interior y gorro desechables; además de la gafa cerrada”, destaca.

La mascarilla ffp1 filtra alrededor del 78% y tiene una fuga cercana al 20%, mientra que la de nivel ffp3 (98% de filtro y 2% de fuga), de la que casi no tienen existencias en su hospital, se usaría solo para técnicas de alto riesgo como aspiraciones abiertas (secreciones que obstruyen la vía aérea para favorecer la ventilación pulmonar y prevenir las infecciones respiratorias).

En las ucis con pacientes con coronavirus, sometidos a ventilación mecánica, solo se están practicando aspiraciones cerradas por vía endotraqueal (TET) o con cánula de traqueostomía sin la necesidad de desconectar el circuito del respirador. Incluso se ha suprimido la aerosolterapia abierta por los riesgos de contagio.

“Este nivel de protección es el que normalmente aprendes en la teoría de los libros; sin embargo, lo hemos puesto en práctica de la noche a la mañana. Por eso hemos tardado algunas semanas en aprender con destreza los pasos que debemos seguir para ponernos el EPI o qué tipo de epis tenemos que utilizar en cada técnica”, afirma.

“Además, un momento muy delicado se produce varias veces al día cuando nos quitamos todos los epis que llevamos encima. Tenemos un protocolo que indica el orden que debemos seguir, pero llevamos muchísimas horas vestidos y, a veces, sin que te des cuenta, te los quieres quitar cuanto antes, con rapidez”, comenta Alejandro.

“Otra de las cosas que no conocemos con exactitud es la capacidad real de transmisibilidad del virus. Se pensaba que era como la gripe, pero al final estamos sufriendo muchas bajas. En mi opinión, creo que los contagios profesionales se frenaron cuando se pusieron en práctica los protocolos de protección de nivel 1”, señala.

UCI hospitalaria

El valor añadido de enfermeras y enfermeros en la unidad de cuidados intensivos

En una UCI, donde el coronavirus no duerme, enfermeras y enfermeros tienen que manipular y emplear técnicas y tecnologías que van desde las cánulas nasales, mascarillas de oxígeno con y sin reservorio, mascarillas para traqueostomizados, hasta la ventilación no invasiva para facilitar la respiración mecánica del paciente; pero también:

  • Mascarillas de presión continua de la vía aérea.
  • Oxigenoterapia invasiva.
  • Ventiladores pulmonares y nebulizadores para respirador y traqueostomía.
  • Dispositivos de compresión neumática que favorece la circulación sanguínea.
  • Sistemas de depuración hepatorrenal.
  • Hemofiltración.
  • Electrocardiografía.
  • Bombas de nutrición enteral y bombas volumétricas para infusiones de medicamentos y sueros.
  • Operatividad mecánica de las camas hospitalarias.
  • Desfibriladores para reanimación.
  • ECO-Doppler para estudiar el flujo sanguíneo.
  • Monitores de cabecera para evaluar las constantes vitales, como ECG, pulsioximetría (saturación de oxígeno de la hemoglobina arterial y la frecuencia del pulso), presión arterial, otras invasivas, respiración, temperatura o saturación de oxígeno.

Alejandro, ¿Cómo afrontáis, por ejemplo, una crisis respiratoria?

“Es el minuto a minuto de técnicos, auxiliares, enfermer@s, médic@s especialistas, anestesistas e intensivistas. Tenemos a l@s pacientes monitorizados las 24 horas, vigilando sus constantes vitales… somos un equipo”, declara.

“Si un paciente se descompensa respiratoriamente, ha comenzado a saturar peor, y ya estaba muy al límite, tendrías que ver cómo el personal sanitario de la UCI trabaja ‘tod@s a un@’. Los médicos, enseguida, dan pautas concretas, manipulan los respiradores, solicitan análisis de gases, etc.”, añade.

“El personal de enfermería, que asiste a otros pacientes en esos momentos, deja lo que está haciendo y se pone, sin que nadie tenga que decir una sola palabra, a ayudar a la enfermera que se encarga en su turno del paciente que ha empeorado”, ejemplariza.

Toda la máquina sanitaria se pone a trabajar a pleno rendimiento, aunque ya estuviera trabajando al 100%… Es un caos controlado de 30 minutos que se resuelve con el paciente respirando mejor y nuevamente tranquilo”, subraya nuestro enfermero de referencia en EFEsalud.

¿Y cómo comprobáis las constantes vitales?

“Un caso. Durante el control horario de constantes vitales, observo que un paciente no ha orinado. Puede significar un fallo renal o que la sonda vesical pueda tener un problema. Lavo la sonda para comprobarlo y veo que está obstruida; la cambio rápidamente. Cada hora hacemos un control de las constantes de todos y cada uno de l@s pacientes”.

coronavirus trincheras hospitales enfermeros

Alejandro, en crisis sanitarias como la que está generando la pandemia del COVID-19, con los hospitales desbordados y centenares de pacientes en las ucis, ¿Qué mensaje nos envías desde la primera línea de combate contra el coronavirus?

“Me gusta pensar que nadie estudia Enfermería, Medicina, para hacerse millonari@, sino que es una vocación. Lo hemos oído todos y todas millones de veces. En este periodo tan difícil que estamos viviendo es cuando de verdad se ve de qué estamos hechos en nuestro interior”.

“Te dicen, o les dicen a mis compañer@s, que hay coronavirus en el hospital y que está provocando muchas muertes… pero da igual, vamos a trabajar en vez de quedarnos en casa”, dice con orgullo sanitario.

“Lo que yo quiero pensar es que nos enfrentamos a la enfermedad porque estamos muy bien formados. Sabemos lo que supone esta infección y sabemos lo que estamos haciendo. Tenemos la capacidad de abstraernos de ese peligro y de controlarlo, más o menos, con los EPIs… hasta el momento”, concluye el enfermero Alejandro Blanco, ya especialista en coronavirus.

Para despedirse, nos ofrece un consejo vital Acordaos del #YoMeQuedoEnCasa para para protegernos tod@s.

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