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Tras la superación del cáncer de mama… a por la cima del Kilimanjaro

Carmen, Rosa, Araceli, Eva y María son cinco mujeres que han vencido un cáncer de mama. Ahora tienen un objetivo más de superación: llegar a la cima del Kilimanjaro. La curación del cáncer de mama es posible y compatible con una buena calidad de vida. Este desafío pretende trasladar un mensaje muy positivo a las afectadas: siempre hay que luchar, se puede vencer al cáncer, continuar viviendo e incluso llegar a escalar montañas

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Tras la superación del cáncer de mama… a por la cima del Kilimanjaro
Protagonistas del Reto Pelayo Vida

El “reto Pelayo Vida” da nombre a la expedición al monte más alto de África, al Kilimanjaro, por cinco mujeres que han padecido un cáncer de mama. Unidas por su enfermedad se enfrentarán del 23 al 30 de septiembre a un desafío único: coronar la cima de esta montaña.

El próximo domingo, 20 de septiembre, las expedicionarias viajarán desde Madrid a Tanzania y desde allí se trasladarán a Moshi, lugar elegido para comenzar la ascensión de los 5.895 metros de altitud que tiene el Kilimajaro.

La expedición, impulsada por la aseguradora Pelayo, y respaldada por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y la Obra Social “la Caixa”,  tiene el objetivo de transmitir a todas aquellas mujeres que estén pasando por estos momentos tan duros un mensaje de esperanza.

Según la presidenta de la AECC, Isabel Oriol, “el cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres, con 25.000 casos nuevos cada año, y uno de los que tiene más supervivencia tiene, con cerca del 85%”.

El presidente de Pelayo, José Boada, asegura que este reto pretende divulgar todos los beneficios que supone realizar ejercicio físico “durante y después del tratamiento del cáncer de mama”.

El origen de la expedición

El ideólogo de este reto es el escritor Eric Frattini, creador de un nuevo concepto de viajes enfocado a la “búsqueda de la exclusividad y de nuevas sensaciones”.

Frattini inició este proyecto a raíz de dos imágenes que estaban presentes en su cabeza: la un amigo íntimo que acababa de fallecer de cáncer y la de una mujer que vio en televisión, que había superado un cáncer a través del deporte. Esta mujer perdió muchos kilos -pesaba 120- y llegó a completar tres maratones.

Frattini decidió quedarse con la idea “cáncer y vida”.

La decisión

Mapa de ruta. Cedido por la organización del reto.

Las cinco mujeres han vivido experiencias diversas con el montañismo, aunque a los casi 6.000 metros de altitud que tiene el Kilimanjaro ninguna ha llegado.

EFEsalud ha hablado con dos de las protagonistas de esta expedición, Carmen González-Meneses y María Barrabés ,quienes decidieron embarcarse en esta aventura sin dudarlo ni un segundo.

A Carmen le llamó el el promotor de este proyecto el 22 de abril -justo el día de su cumpleaños- para confirmar si se apuntaba a este reto.

“Fue un regalo de cumpleaños maravilloso, me viene como anillo al dedo porque me encanta ilusionar a la gente, transmitir alegría y que las personas a mi alrededor luchen y tiren para adelante, que nunca se hundan”, detalla.

Carmen comenzó su andadura en la montaña en torno a los 26 años, justo cuando conoció a su marido. Todos los veranos “se escapaba” con él a los Pirineos y subían más de 3.000 metros.

El año pasado fue cuando dio el mayor salto: “Hice lo que se conoce como los cuatromiles en Montblanc, los Alpes.”

María Barrabés también recibió la llamada de Frattini y su “sí quiero ir” fue rotundo. De hecho, según explica, al colgar el teléfono le dijo a su marido “pues nada, que me voy al Kilimanjaro”.

Su relación con “las alturas” se remonta a cuando era niña porque subía mucho con sus padres a Ordesa y a Benasque (Huesca) y se apuntaba a todos los campamentos de verano relacionados con la montaña.

La historia de Carmen

Carmen vive en Valencia y fue diagnosticada en el año 2009 de un cáncer de piel “de los malos”, pero pudo curarse porque se lo detectaron “muy a tiempo”.

Carmen González-Meneses. Fotografía cedida por la organización

Una vez superó esta enfermedad fue a una revisión rutinaria de mamas y “saltaron las alarmas” porque le diagnosticaron una lesión de alto riesgo oncológico y tuvieron que practicarla una mastectomía bilateral (en los dos pechos).

“Mi estado anímico estaba por los suelos porque te acabas de curar de un cáncer y de repente de dicen que igual puedes tener otro”, apunta la expedicionaria.

En aquel momento a Carmen le llegó la noticia por sorpresa,  pero ella anima a todas aquellas mujeres a las que les propongan una mastectomía, “que no tengan miedo porque es algo que se pasa y que se puede sobrellevar aunque está claro que tu vida cambia porque te ponen una prótesis”.

Para Carmen “lo bonito” de este reto es ir las cinco juntas,  “de la mano si hace falta”, y trasmitir este mensaje: con el apoyo entre unas y otras podemos llegar a la cima.

Según detalla, junto a ellas irá Javier Campos, el cámara encargado de grabar el documental de esta experiencia: “No podemos fallar a todas las mujeres que nos están viendo”, resalta esta mujer.

La historia de María

María es de Huesca y le diagnosticaron y operaron de un cáncer de mama en 2011. A los 15 días de la operación acudió al médico para hacerse la revisión rutinaria y le dijeron que estaba embarazada.

María Barrabés. Fotografía cedida por la organización

En ese momento ella ya era madre de dos hijos pero optó por seguir luchando a pesar de las dificultades.

Durante el embarazo recibió 16 sesiones de quimioterapia. “Acabé el tratamiento el 11 de mayo de 2012 y el 23 me provocaron el parto de mi hijo Jesús”.

Nació fuerte y sano. Para ella, es “su pequeño milagro”.

Subir al Kilimanjaro para María supone otra prueba de superación porque nunca ha subido tan alto (su récord fue el Aneto de 3.404 metros) ni tampoco ha pasado tantos días de expedición. También es la primera vez que saldrá de Europa.

A por la cima del Kilimanjaro

Las cinco protagonistas de esta expedición irán guiadas por Ismael Santos (ex jugador de Baloncesto del Real Madrid), atendidas por el fisioterapeuta Nacho Sanz (marido de Eva García) y filmadas por el cámara Javier Campos, que rodará el documental.

En definitiva, como siempre dice González-Meneses “basta con que una sola mujer que esté recibiendo el tratamiento o acabe de ser diagnosticada de un cáncer de mama se levante al vernos y diga: Yo también puedo.”

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