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Estas vacaciones, tras el confinamiento, ¿playa o montaña?

Nunca habíamos pasado tanto tiempo en casa y, a medida que avanza el periodo de vacaciones, crecen las ganas de hacer las maletas y cambiar de aires. Sin embargo, este verano no será como los demás, el coronavirus nos obliga a adaptarnos e innovar en la manera de hacer turismo y viajar

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Ambiente en la playa de La Misericordia de la ciudad española de Málaga. Tras la pandemia, el verano de playa va a estar un poco complicado por la difícil forma de mantener el distanciamiento social.. EFE/Daniel Pérez

Las vacaciones estivales están ya aquí y llega el momento de decidir si salir o no de viaje, qué destino escoger o dónde alojarse. La pandemia del coronavirus ha trastocado nuestra vida cotidiana en muchos aspectos y los viajes no son una excepción.

Este año, tendremos que tener en cuenta algunas novedades a la hora de planificar una escapada veraniega y dar más importancia a aspectos a los que antes no prestábamos demasiada atención.

Aprovechando las casas familiares

“Los viajes a segundas residencias no cambiarán, siempre que los movimientos estén permitidos. Además, muchas personas aprovecharán las casas de familiares. En cambio, quienes iban a hoteles, con paquetes de todo incluido o media pensión, tendrán un cierto recelo por las aglomeraciones en las zonas comunes”, señala Eva María Martín Roda, profesora de Geografía Turística Mundial de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

“Así, es posible que se decanten por el alquiler de casas o de casas rurales y cambien la playa por la montaña, donde las actividades permiten que no haya tantas aglomeraciones como en el turismo de sol y playa”, indica.

La especialista explica que se prevén limitaciones en el aforo de las playas. “Creo que veremos personal de seguridad controlando que ni en el agua ni en la arena se aglomeren las personas. Puede que haya reservas “online” con fecha, e incluso hora, para poder acudir. El problema es que esto puede crear un mercado de segunda mano de asignación de franjas horarias que habrá que vigilar”, advierte.

En opinión de la profesora, los destinos más beneficiados este verano serán los de montaña. “Creo que pueden generar sinergias positivas a largo plazo si los visitantes descubren todo lo que se puede hacer en la naturaleza: senderismo, bicicleta, pesca, observación de pájaros con los niños, actividades nocturnas como observar el firmamento, iniciar un herbario, visitar bodegas o, incluso, participar en algún tipo de recolección o actividad agraria”, apunta.

En cuanto a los destinos urbanos, indica que tendrán que limitar el aforo. “No quedará otra opción ya que los espacios urbanos son lugares de aglomeraciones de personas que habrá que controlar y limitar”, expresa.

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Una familia haciendo turismo rural en Wasserauen, Suiza, EFE/EPA/GIAN EHRENZELLER

La gente más joven viajará si tienen ofertas atractivas

De hecho, la distancia interpersonal es una de las principales medidas recomendadas por las autoridades sanitarias para evitar la propagación del virus.

En este sentido, el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) aconseja mantenerse al menos a uno o dos metros de distancia de otras personas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que la COVID-19 se propaga principalmente a través de las pequeñas gotas que salen despedidas de la nariz o la boca cuando una persona infectada tose, estornuda o habla, aunque en los últimos días no descarta su propagación por el aire.

Otra persona puede contraer la enfermedad si inhala estas gotas, “por eso es importante mantenerse al menos a un metro de distancia de los demás”, recalca.

Asimismo, señala que estas gotas pueden caer sobre los objetos y superficies, como mesas, pomos o barandillas, de modo que si alguien los toca y luego se lleva las manos a los ojos, la nariz o la boca puede infectarse.

“Por ello, es importante lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón o con un desinfectante a base de alcohol”, recuerda la OMS.

El gel hidroalcohólico y la mascarilla formarán parte del equipaje de las vacaciones, pero no será la única novedad pues, previsiblemente, la manera de viajar también cambiará.

“Ha calado el hecho de que la cercanía es un factor de riesgo por lo que creo que, al principio, la gente tratará de evitar los medios de transporte masivos. Desde luego, el factor de riesgo relacionado con la edad tendrá un enorme peso a la hora de decidir el medio de transporte”, incide Martín Roda.

“Creo que los mayores de 60 años evitarán los medios colectivos y se inclinarán por el auto privado, lo que limitará la distancia de desplazamiento de este grupo de la población”, subraya la especialista.

“La gente de menor edad y en la que, en principio, los efectos del virus son más leves sopesará realizar algún viaje de larga distancia, si las ofertas son atractivas, pero sólo aquella parte de la población para la que viajar es un estímulo”, manifiesta.

El turismo, poco a poco, irá recuperándose

La profesora aclara que los más arriesgados y los grandes viajeros, es decir, quienes han hecho del viaje una parte importante de sus actividades, es probable que sigan con sus planes.

“Pero, en general, por motivos sanitarios, la gente preferirá quedarse en su país, donde los medios sanitarios les resultan conocidos y, por tanto, más fiables que aquellos que no conocen”, expresa.

En lo relativo a los precios, la especialista indica que dependerán de la demanda.

“Pienso que los hoteles, sobre todo al principio, tendrán que ofrecer ofertas que hagan atractivo el producto a pesar de los inconvenientes como la posible concurrencia de personas en zonas comunes. Sin embargo, creo que las casas en alquiler, donde la convivencia queda restringida a la propia familia o grupo de amigos, sufrirán menos y, si la demanda es elevada, incluso podrán mantener los precios”, detalla.

La experta señala que el turismo tardará un tiempo en recuperar los niveles anteriores a la pandemia:“No será este año, pero poco a poco irá retomando su pulso, tal y como ha pasado con otras catástrofes como, por ejemplo, el ataque a las torres gemelas o el accidente de Fukushima”.

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