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“Todas a una” contra el cáncer de mama

La supervivencia del cáncer de mama se sitúa en torno al 90% a los cinco años del diagnóstico, un dato realmente espectacular que solo se consigue, con muchísimo esfuerzo, en hospitales públicos como La Princesa, donde las mosqueteras de su Unidad de Patología Mamaria trabajan “todas a una” para rescatar a las mujeres de las garras neoplásicas y devolverlas sanas, salvas y enteras a su rutina diaria, libres de cualquier célula metastásica: es el caso de Joceline, una mujer de 46 años que ya está a las puertas de su embellecimiento estético tras una mastectomía

Y esta pelea desigual contra el enemigo más despiadado de la salud humana, que dura aproximadamente un año en su primera batalla, suele comenzar en los programas de cribado –screening– de la población femenina, hacia los 50 años de edad si no media una carga genética; y continuar tanto con el diagnóstico más certero del tipo de tumor como con los tratamientos más eficaces y personalizados; para finalizar en la necesaria rehabilitación o, si procede, con el esmero de los servicios sociales, a los que recurren aquellas mujeres sin bienes económicos suficientes o que carecen del importantísimo apoyo familiar.

Joceline, satisfecha y positiva, transmite a EFEsalud los cimientos férreos de su enorme sonrisa: “Soy de Venezuela y vivo en Madrid desde hace 13 años. Estoy casada con Alfredo, mi mejor amigo y a quien conozco desde los 18 años. Mi marido es mi gran apoyo al teñir de rosa cada obstáculo que encuentro en el camino. Tengo dos niños: Adrián, que cumplirá 15 años en diciembre, y mi pequeño Andrés, que tiene 11 años. Ellos son mi motor de vida. Además, cuento con mis dos hermanas, mis bastones indestructibles, y con el resto de mi gran familia, que siempre me ha dado ánimos y cariño”.

El viaje de Joceline contra el cáncer de mama

“Mi mama derecha comenzó a cambiar. Primero se endureció y, pasados unos meses, se retrajo el pezón. Era obvio que mi cuerpo reflejaba un problema. Fui a mi ginecólogo y al ver la mama me derivó a las especialistas. Me hicieron una ecografía y una resonancia, además de una biopsia (extracción de tejido de la mama). Una semana después me dieron el diagnóstico: cáncer en estadio I con metástasis hacia los ganglios linfáticos”, nos cuenta.

Joceline, paciente de cáncer de mama-efe
Joceline, paciente de cáncer de mama, dada de alta en La Princesa con revisiones periódicas… y a la espera de la reconstrucción mamaria definitiva.

“Es un palo recibir una noticia como ésta… cáncer de mama… pero hay que levantar la cabeza, secarse las lágrimas y tirar hacia adelante”, dice Joceline con orgullo.

Más de dos millones de mujeres reciben el diagnóstico cáncer de mama en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud, y otras 600.000 fallecen, la mayoría por su situación de pobreza. En España murieron 6.075 en 2018, por culpa de la metástasis, y fueron 30.000 las que apretaron sus puños en las consultas de oncología al recibir el golpe informativo.

Pese a toda la virulencia y perversidad del cáncer de mama, la supervivencia de las mujeres se ha situado en el 89,2% a los cinco años del diagnóstico, un éxito al estilo español del que habría que presumir cuando sale el astro que más brilla cada mañana.

Este madrugador “Ángel de la Guarda” se encarna para Joceline en su doctora Anabel Ballesteros, médica oncóloga responsable de la Unidad de Patología Mamaria del Hospital Universitario de La Princesa; una líder visible de un grupo de especialistas que forman el Comité Multidisciplinar, cuya misión principal es “liberar a las mujeres del cáncer con las técnicas y tratamientos más avanzados, de precisión y personalizados”; sin escatimar humanidad ni en el más mínimo detalle.

Dra. Anabel Ballesteros“Se calcula que 1 de cada 8 mujeres españolas tendrá un cáncer de mama en algún momento de su vida y la incidencia va en aumento debido al cada vez mayor número de población, al envejecimiento y a las evidentes mejoras en todas las técnicas diagnósticas. La edad de máxima incidencia está por encima de los 50 años, pero alrededor de un 10% de los casos se diagnostica en mujeres menores de 40 años”, informa la Dra. Ballesteros.

¿Qué es el cáncer de mama?

Como cualquier otro cáncer, es un crecimiento incontrolado de las células que conforman las mamas, generalmente las células que revisten los ductos que llevan la leche desde la mama hasta el pezón. Lo más habitual es encontrar un pequeño bulto en la mama y algunas veces induraciones en la axila.

La mama, que se sujeta al músculo pectoral, está formada por lóbulos y lobulillos que contienen las glándulas que producen la leche para el futuro bebé. Este alimento fluye hasta la areola y el pezón por una especie de tubos que se llaman ductos. Todo el espacio que rodea a lóbulos, lobulillos y ductos está relleno de grasa y tejido fibroso.

Los vasos linfáticos de las mamas drenan líquidos corporales -linfa- hacia los ganglios linfáticos, muchos de ellos en las axilas, cuya función es proteger, atrapar bacterias, células tumorales y otras sustancias nocivas.

Las células neoplásicas se diseminan a través de la sangre o de los vasos linfáticos, produciendo metástasis. Cuanto mayor es el número de ganglios afectados, mayor es el riesgo de recaída.

La detección precoz del cáncer de mama y la calidad asistencial que se destina a cada mujer, de forma individualizada, y sin pensar en los números, dan como fruto una supervivencia que es la admiración de la gran mayoría de los países del entorno económico de España: Radiología, Genética, Anatomopatología, Oncología Médica, Cirugía, Reconstrucción Mamaria, Medicina Nuclear, Radioterapia, Rehabilitación y Trabajo Social forman el equipo salvavidas de La Princesa al grito de Todas para una y una para todas.

Radiodiagnóstico y biopsias contra el cáncer de mama

Con un equipo capitaneado por las doctoras Lourdes Marcos De Paz y María Luisa Arranz Merino, la radiología se encarga de detectar hallazgos sospechosos que sugieran un posible cáncer “antes de que sea palpable por la propia mujer”. Analizar las imágenes radiológicas demuestra que el curso de la enfermedad es menos agresivo y disminuye la mortalidad.

Dra. Lourdes Marcos

“Las mamografías se recomiendan a las mujeres sin síntomas mamarios para detectar canceres en estadio precoz, es decir, antes de que las neoplasias se diseminen fuera de la mama. La prueba mamográfica se utiliza como cribado de la población en edades comprendidas entre los 50 a los 69 años. Antes de esa barrera de los cincuenta se emplea de forma individualizada, según las necesidades de cada mujer”, apunta la doctora Marcos de Paz.

Hay un grupo de mujeres, un 10% de la población, que tiene riesgo de cáncer de mama incrementado por alguna mutación genética o por tener muchos antecedentes familiares próximos que hayan padecido o padezcan cáncer de mama.

Asesoría genética contra el cáncer de mama

Entre un 70%-80% de las pacientes diagnosticadas de cáncer de mama deben su tumor maligno a causas esporádicas, producto de una acumulación de mutaciones a lo largo de la vida y a la interacción con factores ambientales como infecciones, alimentación, estilo de vida, exposición a radiaciones ionizantes o agentes químicos. 

Dra. Concepción Alonso Cerezo“Estas familias tienen el mismo riesgo que la población general a desarrollar cáncer, y por lo tanto se aconsejan las mismas medidas preventivas”, tranquiliza la Dra. Concepción Alonso Cerezo, especialista en genética.

Otro 15%-20% de las pacientes con tumores tiene historia o agregación familiar de cáncer. Esta agregación familiar puede ser coincidencia, haber estado expuestos a factores ambientales o estilos de vida similares, o bien, a factores genéticos.

El 5%-10% de los cánceres restantes son de tipo cáncer hereditario. El individuo nace con una mutación en línea germinal que le predispone a una mayor susceptibilidad para desarrollar un tumor. Son familias de alto riesgo de desarrollar cáncer y tienen una probabilidad mayor del 10% de ser portador de una mutación germinal en el gen de susceptibilidad. En estas familias está indicada la realización de estudio genético y de medidas especiales de vigilancia de los órganos diana.

Todas las pacientes que son diagnosticadas de cáncer de mama en el HULP, se evalúan en relación al riesgo familiar y aquellas de alto riesgo se remiten a la consulta de asesoramiento genético en cáncer familiar con el fin de ofrecerles estudio genético germinal y las medidas de diagnóstico precoz o preventivas a los familiares sanos. En la consulta se les evalúa los antecedentes personales y familiares y se clasifica la familia en relación con la susceptibilidad al cáncer y se les ofrece el estudio genético y las medidas preventivas.

Dra. María Luisa Arranz Merino-efeVolviendo a la mamografía, cuando la mama es muy densa, muy glandular, situación frecuente en pacientes muy jóvenes, se necesita Resonancia Magnética (RMN). Se debe hacer entre el séptimo día y el catorceavo del ciclo menstrual, que es cuando la mama tiene menor influencia hormonal.

“También, como norma, confirmado un cáncer y su posible transmisión a los ganglios axilares, realizamos una RMN a la paciente. Valoramos así el tamaño real del tumor y si existe alguna otra lesión que requiera un estudio más concienzudo. Se trata de ofertar el mejor tratamiento para superar la enfermedad lo antes posible”, dice la doctora María Luisa Arranz Merino.

La biopsia o extracción de tejido mamario de la zona sospechosa, o afectada por una posible neoplasia, se realiza para confirmar o descartar la presencia de nódulos cancerosos. En la mayoría de los casos se utiliza la ecografía para ayudar a recoger la muestra, mediante una punción guiada.

“Además, si observamos que los ganglios mamarios están agrandados, también extraemos muestras con una aguja para su estudio y confirmar que la enfermedad ha llegado o no a los ganglios. Esto tendrá implicaciones posteriores en la cirugía y en los diferentes tratamientos”, destaca.

“Por tanto -añade-, el diagnóstico del cáncer de mama no siempre se consigue con los mismos patrones en todas las mujeres. Influyen su historia familiar, los síntomas, la edad y, en definitiva, lo que encontremos a cada paso; es un diagnóstico a la medida de cada mujer”.

Anatomía Patológica contra el cáncer de mama

Bajo la dirección de la doctora Rosario Serrano Pardo, anatomopatóloga, se estudia la morfología de los tejidos mamarios que se han extraído en Radiología. Se evalúan bajo el microscopio para confirmar o no la malignidad de la lesión mamaria. Si es un cáncer, se etiqueta en los distintos tipos histológicos que existen, como puedan ser el carcinoma ductal infiltrante o el carcinoma lobulillar infiltrante.

Dra. Rosario Serrano“Una vez que hemos puesto nombre y apellidos al tumor,  tenemos que, en ese mismo tejido, determinar sus biomarcadores. Esto va a permitir dirigir con mucha más certeza cualquier tratamiento posterior. En todas las neoplasias malignas de la mama vamos a determinar si el tumor expresa receptores hormonales de estrógeno y progesterona, si expresa proteína HER2 o cómo es su índice proliferativo celular”, expone la doctora Serrano.

Cuando las cirujanas extirpan la lesión en el quirófano, mediante tumorectomía o mastectomía, “nuestro cometido -señala- será evaluar si se ha extirpado la lesión en su totalidad, valorando los márgenes resultantes de la cirugía; si se acompaña de lesiones premalignas; o si coexisten otras lesiones que no se hayan detectado en radiología. Además, se evaluará el estado de los ganglios linfáticos”, informa.

El estudio anatomopatológico del ganglio centinela, que se define como el primer ganglio que se encontraría afectado en caso de que la lesión haya metastatizado, se realiza intraoperatoriamente, mientras la paciente está siendo intervenida con cirugía en el quirófano.

“Hacemos cortes seriados del ganglio extirpado; hacemos improntas de cada una de las seriaciones y un corte en congelación. En unos 20 minutos podemos confirmar si el ganglio estudiado está afecto o no. Esta técnica permite evitar, en un gran porcentaje de las pacientes, la alta comorbilidad que conlleva la realización de la linfadenectomía axilar”, subraya la Dra. Serrano Pardo.

En grupo de pacientes se puede realizar, según se determine, un test genético sobre el tejido tumoral para intentar ver, estudiando un conjunto de genes expresados por la tumoración, si en dicha paciente se pudiera evitar tratamiento con quimioterapia.

Oncología Médica contra el cáncer de mama

“Nuestro objetivo es valorar a la paciente que ha sido diagnosticada de cáncer de mama y concretar, más allá de la cirugía y la radioterapia, la necesidad de tratamientos complementarios en función de la agresividad del nombre y apellidos del tumor”, explica la Dra. Nuria Romero La Orden, oncóloga médica.

Dra. Nuria RomeroPara valorar esta agresividad se necesitan estudios de imagen (mamografía, ecografía, RMN) que definan el tamaño del tumor  y si está localizado solo en la mama afectada, sin proyección hacia los ganglios, o si la enfermedad se ha extendido, para lo que se emplean radiografías de tórax, gammagrafías para estudio del esqueleto y la Tomografía Axial Computarizada (TAC) de cuerpo completo. Este dato se conoce como Estadio Tumoral.

El estadio en el que se ha diagnosticado el cáncer influye en la supervivencia de las pacientes: por ejemplo, en estadio I el tumor mide menos de dos centímetros y no se ha diseminado fuera de la mama y en el III mide alrededor de cinco centímetros y ya se ha diseminado.

Para valorar la agresividad neoplásica también se requiere el análisis completo del tejido del informe anatomopatológico: señala tanto el índice de replicación, lo rápido que crece y evoluciona el tumor, como datos sobre su biología o funcionamiento, principalmente dos: la presencia de receptores hormonales y la presencia de la proteína HER2.

“A día de hoy, sabemos que hay tumores que para poder crecer necesitan hormonas o la proteína HER2, por lo que contamos con tratamientos dirigidos para inactivar estas formas de crecimiento: tratamientos hormonales y anticuerpos contra la proteína HER2. La presencia de receptores de hormonas y/o de la proteína HER2 confieren actualmente a los tumores de mama un mejor pronóstico”, dice.

Los tumores más agresivos, tanto por su extensión como por sus características biológicas, necesitarán recibir tratamiento con quimioterapia, “siendo nosotras las encargadas de asegurarnos que la paciente pueda cumplir el tratamiento con una adecuada tolerancia”, apunta.

La quimioterapia son un conjunto de fármacos que tienen como mecanismo común actuar sobre las células que se dividen rápido, y por lo tanto, al no ser un tratamiento dirigido o específico, tienen otros efectos secundarios no esperados sobre otras células que se dividen rápido en nuestro organismo, como son las células del pelo o nuestras defensas.

Afortunadamente, existen grandes avances en prevención de efectos secundarios quimioterápicos y la mayoría de las mujeres pueden recibir el fármaco sentadas cómodamente en los sillones especiales del Hospital de Día, sin necesidad de ingreso) y manteniendo una aceptable calidad de vida.

Cirugía general contra el cáncer de mama

“La cirugía de cáncer de mama, clave del tratamiento, comprende extirpar el cáncer en combinación con otros tratamientos, como la quimioterapia, la terapia hormonal, la terapia dirigida y la radioterapia -destaca la doctora Beatriz Doblado Cardellach, especialista en Cirugía General del Hospital de La Princesa-. Aún así, la mejor operación siempre dependerá del tamaño y estadio del tumor a extirpar”:

  • Cirugía conservadora para extirpar una parte del tejido mamario (tumorectomía).
  • Cirugía para extirpar la mama por completo (mastectomía).
  • Cirugía para extraer los ganglios linfáticos cercanos (en la axila).
  • Cirugía para reconstruir una mama después la mastectomía.
  • Cirugía de mastectomía preventiva para las mujeres con riesgo muy alto de padecer cáncer de mama en el futuro.

Dra. Beatriz Doblado“Con la tumorectomía se extrae una parte de la mama, donde se localiza el tumor, y una pequeña cantidad de tejido normal alrededor de la tumoración para asegurarse de que se extraiga todo el cáncer u otro tejido anormal. A veces, cuando la extirpación es mayor se requiere remodelar la mama con técnicas de oncoplastia para que quede mucho mejor desde el punto de vista estético”, declara la doctora Doblado Cardellach.

La extracción del tumor ayuda a confirmar o descartar un diagnóstico de cáncer, puesto que la muestra del tejido extirpado se lleva a anatomopatología. Además, la tumorectomía es la primera opción de tratamiento para algunas mujeres con cáncer de mama en estadio temprano. En los casos de cáncer, generalmente, se realiza radioterapia en la mama después de la extracción del tumor para reducir las posibilidades de que vuelva a aparecer el cáncer.

“Con la mastectomía se extirpa todo el tejido mamario como forma de tratar o prevenir el cáncer de mama. Para aquellas mujeres con cáncer de mama en estadio temprano, la mastectomía puede ser una opción de tratamiento. Decidir entre practicar una mastectomía y una tumorectomía puede resultar difícil. Ambos procedimientos son igual de eficaces para prevenir la reaparición del cáncer de mama. Sin embargo, la tumorectomía no es una opción para todas las personas que tienen cáncer de mama”, informa.

Las técnicas más novedosas en mastectomía preservan la piel de la mama y permiten una apariencia más natural después del procedimiento de cirugía.

La linfadenectomía axilar (LA) es la extirpación de todos los ganglios linfáticos de la axila. Esto proporciona una información precisa del estado de todos los ganglios linfáticos de la axila y dará a conocer si están invadidos por las células tumorales. En la actualidad, se sigue realizando cuando el ganglio centinela es positivo y, además, cumple ciertos criterios de riesgo.

Cirugía plástica contra el cáncer de mama

“La reconstrucción mamaria permite restaurar el volumen y la forma de la mama, de tal modo que adquiera un aspecto similar a como era antes, teniendo en cuenta cada caso en particular y consensuando con la paciente el tipo de reconstrucción más adecuado para ella”, expone Teresa Pérez De La Fuente, cirujana plástica general y especialista en mama.

La reconstrucción e puede realizar en el mismo acto quirúrgico tras la mastectomía, que se denomina ‘reconstrucción inmediata’, o bien se puede programar para el futuro (reconstrucción diferida).

Dra. Teresa PérezLa reconstrucción inmediata se ejecuta en uno o dos tiempos: reconstrucción total de la mama en una única intervención, colocando la prótesis, ayudándose del tejido propio de la paciente (autólogo) mediante colgajos de tejido abdominal o de la espalda. Reconstrucción colocando un expansor tisular después de realizar la mastectomía y, en un segundo tiempo, sustituyendo el expansor por una prótesis definitiva, que es el caso de Joceline.

“Como afrontar el diagnóstico de un cáncer de mama es un momento difícil, hay mujeres que prefieren esperar algún tiempo para decidir sobre las opciones de reconstrucción en un futuro y otras no quieren someterse a más cirugías que no sean las estrictamente necesarias de cara al pronóstico”, menciona la cirujana.

Se considera reconstrucción diferida aquélla que se realiza en un segundo tiempo posterior al tratamiento quirúrgico oncológico de la mama. Se puede llevar a cabo incluso cuando han transcurrido años desde la cirugía.

“Cada mujer es única por la altura, el peso, el tipo y la forma de mama; así como por los aspectos oncológicos y las expectativas de la paciente, que deben ser tenidos en cuenta a la hora de determinar cuál será el tipo de reconstrucción mamaria en cada caso”, recalca la doctora Pérez De La Fuente.

Medicina Nuclear contra el cáncer de mama

Le corresponde a la Medicina Nuclear conocer la enfermedad en el estadio inicial mediante pruebas de imagen de Gammagrafía Ósea (GO) y Tomografía por Emisión de Positrones en combinación con la Tomografía computarizada (PET-TC).

“Analizamos, detectamos e informamos de la estadificación neoplásica en la zona axilar con la técnica de la Biopsia Selectiva del Ganglio Centinela (BSGC)”, aclara e informa la doctora Isabel Fernández Pérez, especialista en Medicina Nuclear.

cancer mama El ganglio centinela es el primer ganglio linfático que encuentran las células tumorales al intentar diseminarse a través de la linfa. En muchos casos está indicado su extirpación para estudiarlo. Cuando el ganglio centinela no presenta células tumorales podemos presumir que en el resto de los ganglios axilares no existirá afectación.

La prueba de la BSGC está indicada en pacientes de cirugía sin evidencia clínica-ecográfica de adenopatías (enfermedad de los ganglios). La extirpación del ganglio centinela permite un exhaustivo análisis anatomopatológico, ya que la afectación ganglionar axilar es el factor pronóstico más importante de cara a posteriores recaídas por el cáncer de mama.

En el caso de que este ganglio no esté afectado por el tumor, se evitaría la linfadenectomía axilar y las comorbilidades asociadas a ella, como el linfedema, patología que aparece cuando la linfa -líquido compuesto de agua, proteínas, hidratos de carbono y células- no se drena por su sistema natural y la acumulación linfática genera hinchazón en los tejidos blandos.

Con la Gammagrafía Ósea (GO) conseguimos, mediante la administración previa de un isótopo radiactivo, la detección de lesiones metastásicas en el esqueleto. Se realizará en aquellas pacientes en las que en el trascurso de su enfermedad refieran dolor óseo o en la estadificación en aquellas pacientes en las que la que la inmunohistología del tumor sea más desfavorable o la enfermedad este más avanzada al inicio”, explica.

El PET-TC es un equipo híbrido de alta tecnología que incorpora la imagen funcional a la radiología convencional, lo que permite el estudio de todo el cuerpo en una misma exploración, siendo capaz de detectar enfermedad tumoral de pequeñísimo detalle.

De esta manera, se realizarán estos estudios en aquellas pacientes con enfermedad localmente avanzada al diagnóstico como parte del protocolo de estudio de extensión, cuando hay sospecha de recaída o progresión y en casos en los que se desee realizar una correcta monitorización para seguir la evolución del tratamiento oncológico.

Radioterapia oncológica contra el cáncer de mama

“Aproximadamente, 8 de cada 10 pacientes con cáncer de mama necesitarán tratamiento con radiaciones ionizantes. El objetivo de esta terapia adyuvante -que ayuda- es erradicar cualquier depósito tumoral microscópico residual después de la cirugía, evitando así las metástasis a distancia. De esa forma se reduce el riesgo de recaída locoregional y mejora la supervivencia de las pacientes”, manifiesta la doctora Carmen Martín De Vidales, especialista en Oncología Radioterápica.

En general se administra después de la cirugía, cuando el área de la cirugía haya cicatrizado; En otros casos, si es necesaria la quimioterapia (QT), se administrará después de este tratamiento. La necesidad de radiación depende de qué tipo de cirugía se realizó en el quirófano: tratamiento conservador, mastectomía, afectación o no de ganglios linfáticos. También se utiliza cuando el tumor se ha extendido a otro lugar como los huesos o al cerebro.

  • Si se hizo una cirugía conservadora, se administra radioterapia a toda la mama con un refuerzo adicional en el área de la mama donde se extirpó el tumor para ayudar a prevenir la recidiva.
  • Si se hizo una mastectomía, se irradia el lecho de la mastectomía incluyendo la cicatriz.
  • En ambos casos se valora la necesidad de irradiación de los ganglios linfáticos según su afectación y esto puede incluir los ganglios de la axila que se encuentran por encima y debajo de la clavícula.

cancer mama La radioterapia es un tratamiento que utiliza partículas de alta energía (fotones) para eliminar las células del cáncer. La radiación produce la muerte celular principalmente por el daño al ADN nuclear. Lo más frecuente es la radioterapia conformada en 3D que se realiza con aceleradores lineales de alta energía.

“En algunos casos, el refuerzo sobre el lecho de tumorectomia puede hacerse con braquiterapia que es otra manera de administrar radiación: “En lugar de aplicar los rayos de la radiación desde el exterior del cuerpo, se coloca un dispositivo radiactivo dentro de los tejidos en el área donde se extrajo el cáncer”, señala.

En casos muy seleccionados se puede hacer una irradiación parcial de la mama con radioterapia externa, braquiterapia o Radioterapia intraoperatoria (IORT): mediante este método, se administra sólo una dosis grande de radiación en el quirófano justo después de la cirugía conservadora.

“Respecto a los efectos secundarios, disponemos de técnicas de radiación que permiten reducir la toxicidad: RDT-3D, IMRT, Rapid-arc, radioterapia guiada por imágenes, sistemas de gating respiratorio, la APBI, RT intraoperatoria (IORT) , posición de tratamiento en prono y el control de la respiración que suponen una disminución importante el perfil de toxicidad”, subraya la oncóloga radioterápica.

Aún así, sobre todo cuando la tecnología que se usa no es de última generación (como la donada a la Princesa por el filántropo y propietario de Zara, Amancio Ortega), la radioterapia puede producir ciertos efectos secundarios que además de las factores técnicos del tratamiento van a depender de los tratamientos previamente realizados y de la comorbilidad previa de las pacientes:

  • Cierta sensación de cansancio.
  • Inflamación de la mama.
  • Cambios cutáneos: enrojecimiento, descamación y oscurecimiento de la piel.

“Es necesario, después de la radioterapia, evitar la exposición dermatológica a los rayos solares, ya que puede empeorar los cambios que ocurren en la piel. Las mujeres deben utilizar ropa cómoda y de algodón”, indica.

La mayoría de los cambios en la piel se alivian poco a poco después de finalizar la radioterapia entre 2-3 semanas aunque en algunos casos, mamas muy voluminosas, con mucha inflamación después de la cirugía, sobre todo si se realizó una linfadenectomia axilar, es necesario más tiempo, de 6 a 12 meses.

A largo plazo, la radioterapia produce fundamentalmente fibrosis del parénquima y alteraciones vasculares; por eso algunas mujeres pueden notar que la mama es más pequeña y más firme que la mama contralateral no tratada. La radiación después de la linfadenectomía axilar, puede aumentar el riesgo de linfedema que es la hinchazón del brazo o la mano.

Rehabilitación física contra el cáncer de mama

“El Servicio de Rehabilitación del hospital La Princesa colabora con la Unidad de Patología Mamaria en la atención temprana de aquellas pacientes intervenidas de neoplasia en la mama y a las que se les ha realizado, además, una linfadenectomía axilar con o sin reconstrucción mamaria”, aporta la doctora Marta López Martín.

Dra. Marta LópezLas pacientes intervenidas son valoradas en su habitación de planta tres días después de la cirugía. Se les indican los primeros ejercicios y recomendaciones específicas para evitar la posible dificultad de movimiento del hombro, que podría presentar inflamación.

“Los ejercicios físicos, tres veces al día, se posponen tres semanas en el caso de reconstrucción mamaria, haya sido con prótesis o con músculo del dorsal ancho de la espalda”, indica.

En Rehabilitación también atienden la limitación de la movilidad del hombro -capsulitis-, dolor a ese nivel -omalgia-, inflamación de la extremidad por linfedema o dolor residual en el lecho mamario. Además, se ayuda a pacientes con o sin enfermedad activa con el fin de prevenir el linfedema.

“Tendremos en cuenta las complicaciones que puedan haber surgido tras la cirugía, que pueden predisponer a linfedema, como hematoma, seroma, infección, dehiscencia y drenaje prolongado. Anotaremos datos sobre la linfadenectomía: número de ganglios resecados o afectados”, relaciona.

Una vez exploradas, aquellas pacientes con limitación del rango articular de hombro, mayor de 20 grados en cualquiera de los arcos de recorrido, recibirá tratamiento individual de fisioterapia, incluso de electroterapia, en series de 15 sesiones hasta su completa recuperación.

“En las mujeres que presenten dolor posmastectomía estableceremos si éste es nociceptivo -dolor constante en los tejidos dañados-,  neuropático -dolor neurológico- o mixto; y si el dolor está provocado por contractura muscular nos ayudaremos de fármacos dependiendo de cada caso: AINES, opiáceos, gabapentina, pregabalina o medicamentos de uso compasivo en caso de no obtener respuesta (parches de lidocaína, infiltración con toxina botulínica)”, concluye la doctora López Martín.

Trabajo Social contra el cáncer de mama

“Las pacientes de cáncer de mama, o tratadas de otro tipo de patologías graves que llegan al Servicio de Trabajo Social del hospital, tienen mermadas no solo su salud física y psicológica, sino también su modesto bienestar económico social y laboral”, advierte Joaquín Cuadrado Rodríguez.

cáncer mama Las mujeres diagnosticadas y tratadas de cáncer de mama son atendidas en dos grupos:

Aquellas mujeres, normalmente mayores, que viven solas o cuidan a su vez a otros familiares enfermos, con lo cual pierden en muchos casos su capacidad de cuidadoras, lo que agrava su problemática personal y familiar. Dentro de este grupo suelen estar, además, otras en situación de mayor fragilidad, puesto que sus familiares o bien son pocos o bien residen lejos de ellas.

Otro grupo de mujeres, casi todas inmigrantes, que suelen trabajar en tareas domésticas, muchas veces sin estar aseguradas, se quedan sin sus empleos, ya que el cáncer de mama que es una enfermedad con una recuperación prolongada en el tiempo, que provoca ciertas discapacidades y dificultades.

Incluso pierden su vivienda habitual: algunas son trabajadoras internas en domicilios ajenos y todos sus ahorros los han destinado a sus propios familiares que viven en los países de origen. Tenemos que buscarles alternativas de alojamiento y/o de empleo; en este caso cuando ya han superado las etapas más duras de la enfermedad. Es imprescindible trabajar para ellas de forma preventiva y muy rápida con el fin de que puedan tener la vida más digna posible”, dice en voz alta, serena y clara Joaquín Cuadrado.

cáncer mama
El 12 de octubre de 2018, diez meses después de recibir el diagnóstico de cáncer de mama, Joceline S.W. recibió una gran noticia por boca de su Ángel de la Guarda: “Estás liberada del cáncer”… Ahora, su calidad de vida ha vuelto a ser maravillosa y continúa sonriendo con toda su energía “porque ya sé lo que es verdaderamente importante”… sus hijos, su marido, sus hermanas, su familia y, por supuesto,  ella misma. Joceline nos deja un mensaje de fuerza y esperanza para todas las mujeres… “Se puede sobrevivir al cáncer de mama”. EFE/Serie de fotografías de David Talles.
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