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Tendencias y futuro de la alimentación

Los cambios sociales implican cambios en los estilos de vida. Alimentos “sin” o dietas basadas en lo natural y ecológico están ahora mucho más presentes que nunca. Laura González, responsable de nutrición y salud de Nestlé, retoma sus colaboraciones con “El Bisturí” en 2020 para explicar los fundamentos de la alimentación del futuro, las nuevas etiquetas nutricionales y qué medidas llevar a cabo contra el desperdicio alimentario

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EFE/Marimer Codina

Vivimos en una sociedad en constante cambio. Esto genera nuevas necesidades en los consumidores y por lo tanto, nuevas tendencias de alimentación.

Laura González, responsable de nutrición y salud de Nestlé, comienza el año en “El Bisturí” hablando sobre la alimentación del futuro y las nuevas formas de etiquetado de la industria alimentaria.

“Las prioridades a la hora de comer vienen ahora determinadas por el ritmo de vida y por la preocupación por la salud y el medio ambiente y esto es creciente”, afirma la nutricionista.

Asociar conceptos como alimentación con “natural” y “saludable” ha contribuido a la cada vez mayor preferencia por estilos de vida más limpios con productos sostenibles y cercanos. Nutrición saludable es un concepto, que para la experta, está directamente relacionado a lo natural y ecológico.

Nuevas tendencias y etiquetado

A partir de este año, algunos países europeos (entre los que se incluye España) incluirán productos en sus líneas con NutriScore. “Es un esquema voluntario de etiquetado frontal por colores que lo que hace es clasificar los alimentos y bebidas de acuerdo con su perfil nutricional”, aclara Laura González.

Se trata de un sistema codificado por cinco colores; desde el verde (mejor calidad nutricional) al naranja oscuro (peor calidad nutricional). Este método está asociado también a cinco letras (A,B,C,D,E) con la intención de ayudar a los consumidores a la hora de elegir productos más saludables de una forma más intuitiva.

Este nuevo estilo de vida ha fomentado el interés de los consumidores por los valores nutricionales de los alimentos consultando su etiquetado o aplicaciones como Yuka o ElCoco. Estas aplicaciones móviles utilizan NutriScore como información base (junto con otros criterios) para elaborar una valoración nutricional del producto.

Laura González recuerda que una dieta saludable la conforma la alimentación completa de una persona y no solo un producto que lleve un código de barras.

“En cualquier caso, desde las diferentes asociaciones de fabricantes se han identificado multitud de errores en estas aplicaciones referentes al etiquetado nutricional y a sus valoraciones”, advierte la nutricionista.

Consumir alimentos naturales, locales o de cercanía tiene un impacto medioambiental positivo. El suelo, el agua y el aire no sufren de la misma forma si un producto es libre de pesticidas y ha respetado el ciclo natural que sí se produce de manera intensiva.

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Desde un punto de vista nutricional los productos ecológicos no tienen diferencias/Caty Arévalo

“Desde un punto de vista nutricional existen pocas diferencias entre el aporte de nutrientes de los alimentos ecológicos y los que no lo son”, señala Laura González. Sin embargo, la gran diferencia se encuentra en la parte medioambiental, ya que los ecológicos sí respetan el ciclo natural.

La moda de los productos “sin” ha llevado ha mucha gente a excluir de su dieta algunos alimentos (sobre todo los “sin gluten” y “sin lactosa”). Pero, eliminar estás sustancias si no has sido diagnosticado de estas dolencias no tiene ningún tipo de sentido. Además del gasto económico (son más caros) puede incluso conllevar riesgos para la salud.

La tecnología de alimentos es un elemento muy importante para ayudar a los consumidores a cumplir las demandas de futuro de los consumidores.

Reducir, reutilizar, redistribuir y reciclar

El desperdicio de comida es un problema importante. “Según el Informe de Consumo de Alimentación en España de 2016, los hogares españoles estamos tirando a la basura más de 1240 millones de kilos de comida al año”, alerta la experta.

Aunque cada vez hay más concienciación en la lucha contra el desperdicio alimentario aún queda mucho que conseguir. Para combatir esto, Laura González propone una regla fácil para minimizarlo. Se conoce como la regla de las cuatro R: reducir, reutilizar, redistribuir y reciclar.

Para reducir lo más importante es comprar de forma responsable. “Revisar la despensa, planificar y comprar únicamente lo que se necesite”, recomienda.

Planificar el menú, almacenar y conservar correctamente los productos o aprovechar las temporadas de los alimentos son algunos de los trucos que propone la nutricionista.

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Repartir la comida sobrante en tuppers es una buena manera de no desperdiciar comida. EFE/Víctor Lerena

Aprovechar las sobras con creatividad es una excelente idea para reutilizar. “Intentar guardar los restos para la comida del día siguiente o congelarlos, no tirar alimentos cuya fecha de consumo preferente se haya pasado y reutilizar los alimentos para otro menú”, propone.

Redistribuir consiste en donar y compartir. Donar alimentos a través de aplicaciones, repartir la comida de las celebraciones familiares o llevarte la comida sobrante en un restaurante son algunas ideas a tener en cuenta.

Por último, reciclar. Se trata de aprovechar todo lo que se pueda: tallos, hojas externas, peladuras… todo ello es, según la experta, un fondo excelente para caldos, cremas o sopas que no debe desaprovecharse. Depositar únicamente en la basura aquello que no sirva y separar los residuos orgánicos e inorgánicos.

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