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Superar un divorcio en manos del cirujano plástico

Alrededor del 10% de las personas que pasan por el cirujano plástico pretende superar un proceso de divorcio, en un intento de recuperar la confianza perdida y darse otra oportunidad. Ir al psicólogo ayuda, pero ponerse guapo también

Superar un divorcio en manos del cirujano plástico
EFE/Orlando Barría

“Es un nuevo fenómeno que antes no se veía tanto y que ahora estamos observando que crece cada año de forma importante”, afirma en una entrevista con Efe el doctor Javier de Benito, director médico de IDB, donde interviene anualmente a más de mil pacientes y por cuyas manos han pasado relevantes personalidades.

El Instituto se encuentra ubicado dentro de las instalaciones del Hospital Universitario Quirón Dexeus, de Barcelona, y fue reconocido por la editorial Taschen, en su libro Cirugía Estética, donde este experto figura entre los diez mejores cirujanos plásticos del mundo.

“Vemos que hasta un 9 % de hombres y un 11 % de mujeres vienen a practicarse algún tipo de cirugía o tratamiento estético con el objetivo casi obsesivo de sufragar ese defecto que normalmente llevan arrastrando, después de separarse”, comenta el doctor, de forma paralela que acuden al psicólogo para superar el trauma.

Consideran que ese arreglo les dará “confianza” en el momento en que han decidido darse una oportunidad con una nueva pareja, estar mejor con su entorno y, sobre todo, “aumentar una autoestima que ha sido claramente vapuleada por procesos casi siempre traumáticos, en donde uno de los dos abandona al otro”.

Es su “perfil tipo”. La mayor parte de ellos ronda la cuarentena en una sociedad en la que las rupturas matrimoniales aumentan y cada vez se producen más pronto.

La historia de Ana

Ana N. es una zaragozana que a sus 47 años ha pasado por un duro divorcio. “No me lo podía creer, después de 21 años de relación de repente mi pareja cambió y, en poco tiempo, había abandonado el hogar conyugal”, relata a Efe.

“Me vi morir, es una sensación que hay que pasarla pues no te la esperas o, en mi caso, no la esperaba, mi vida se hundió”, confiesa, pero reconoce que el tiempo “es cierto que te ayuda”. “A los 6 ó 7 meses empecé a mitigar mi dolor y llegó un día en que decidí volver a retomar mi vida”.

“Es entonces cuando te miras en el espejo y ves que el paso de la edad no perdona y cosas a las que antes no dabas importancia se vuelven imprescindibles de corregir, pues si quieres encontrar una nueva pareja es obvio que el físico es tu primera baza de seducción”, concluye.

El doctor afirma que suele ocurrir que los pacientes que se encuentran en el caso de Ana acuden a su consulta pidiendo “un cambio total, cuando “en la mayoría de casos no es necesario”.

Ana, por ejemplo, tiene una estructura ósea muy equilibrada y es una mujer atractiva, por tanto, no hay que hacerle grandes intervenciones. “Tan solo se le practicará un lifting facial que le hará representar 10 años menos y conjugaremos un poco sus pómulos acorde con la intervención”.

Para Javier de Benito, en ocasiones solo se trata de una bocanada de aire fresco que te permite “ver el futuro de otra manera”.

Sin embargo, reconoce que a estas edades a veces hay que practicar retoques en mamas que han sido lactantes, liposuciones en un tipo de grasa abdominal y cintura que lleva largo tiempo sin tratarse, intervención en glúteos y, en general, operaciones para rectificar la flacidez, el exceso de piel a causa de dietas u operaciones bariátricas.

¿Qué quieren mejor los hombres?

Por contra, pormenoriza el experto, los hombres buscan mejorar su aspecto facial, con implante de cabello en casos de alopecia, extraerse abultadas bolsas de los ojos y corregir una más que frecuente papada.

Otra intervención que también se está demandando de forma “exponencialmente elevada” es la colocación de prótesis en los glúteos masculinos.

“Sé que cuando haya pasado por el quirófano tendré un mejor aspecto pero, sobre todo, creo que aumentará enormemente mi autoestima y entonces ya decidiré si busco pareja o me dejo querer un tiempo”, sonríe con picardía Ana.

De Benito alega que “cada paciente es un mundo” y no se debe aconsejar nada a alguien que no lo necesita como, precisa, esos “labios amorcillados que tanto estropean el conjunto de la cara”.

En el caso de este tipo de pacientes se observa además una rápida recuperación no solamente física sino psicológica: “en las posteriores consultas de revisión no paran de hablarte de su nueva vida, de lo mucho que ahora disfrutan y, lo más importante para mí, ves que se quieren y se sienten atractivos; es quizá la mayor recompensa que un cirujano plástico pueda tener”.

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