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Expertos piden redefinir el sistema sanitario tras el coronavirus para proteger a los ancianos

“Cronicidad y personas mayores en tiempos de Covid-19”, un foro que ha analizado la situación de los ancianos con enfermedades crónicas durante la pandemia del coronavirus y los cambios que deben producirse en el sistema sanitario para garantizar la adecuada protección de este segmento de la población de cara a futuras pandemias

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FOTO EFE/Brais Lorenzo/Archivo

Reevaluar el sistema sanitario de los mayores tras la crisis del coronavirus, usar las nuevas tecnologías o incrementar la inversión en la sanidad pública.

Estas son algunas de las peticiones de los expertos de la última edición de los #DesayunosPop de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), que en esta ocasión se ha celebrado en forma de webinar y que ha contado con la participación de Florentino Pérez, presidente del Consejo General de Enfermería; José Augusto García, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG); Mercedes Hernández, coordinadora del Grupo del Mayor de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC); y Carina Escobar, presidenta de la POP.

Reevaluar el modelo sanitario

Tal y como se ha demostrado a lo largo de estos meses, los ancianos han sido el grupo más vulnerable a los efectos del coronavirus. Según los datos del INE, el 86% de los fallecidos por Covid-19 en España tenía más de 70 años y el 95% sufrían una patología previa, una realidad que ha dejado situaciones dramáticas como las vividas en las residencias de ancianos, donde el virus ha sido especialmente letal y se han producido muchas defunciones.

“Hay que analizar muy bien qué es lo que ha pasado, porque eso no puede volver a pasar”, ha acentuado Carina Escobar, quien defiende que hay que “redefinir el modelo social y sanitario de nuestros mayores” y “reevaluar el modelo de atención de las residencias y que, aquellas que no estén medicalizadas, tengan una relación mucho más estrecha con la atención primaria y los hospitales”.

Estas peticiones entroncan directamente con las del presidente del Consejo General de Enfermería, Florentino Pérez, quien ha declarado que esta experiencia debe servirnos “para reaccionar inmediatamente por si vuelve a sucederse una situación como la que se ha dado”.

Falta de presupuesto

Durante su intervención, Pérez ha criticado la falta de financiación adecuada en el sistema sanitario, apuntando al déficit de personal y de recursos que sufre el sistema de salud y que, en el caso de la organización que dirige, ha impedido que se diese una “adecuada” respuesta a los casos de las residencias.

“Hemos tenido que atender lo que se ha ido produciendo en los hospitales y no hemos podido atender como deberíamos haber hecho los casos de las residencias”, ha lamentado, y recuerda que los profesionales sanitarios llevan “años reclamando” un aumento de plantilla.

En este sentido, José Augusto García apunta que el recorte presupuestario del año 2008, del que el sistema aún no se había recuperado, “ha tenido una influencia clarísima” y que la mayoría de los presupuestos autonómicos de 2020 están “al mismo nivel o discretamente por encima, en algunos casos, del de 2010”.

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El ejercito desinfecta la residencia de mayores la Abubilla en Yéqueda, por el coronavirus. EFE/ Javier Blasco

El presidente de la SEGG señala que las zonas peor tratadas desde el punto de vista financiero han sufrido “un mayor impacto del virus” y que existe la “sospecha” de que, si bien en las residencias de ancianos “la mayoría de personas eran vulnerables”, también había “infrafinanciación”.

“Es un problema que habrá que abordar en un contexto complicadísimo”, ha declarado, aludiendo a problemas económicos a los que España deberá enfrentarse una vez superada la pandemia, y afirma que hay que “marcar las políticas de una manera clara y prudente”. “Aquí se necesitan decisiones políticas avanzadas“, afirma, y recuerda que “las personas que tienen enfermedades crónicas son un colectivo que merece nuestro respeto y ponerlas en primera línea a la hora de dar una respuesta después de esta crisis”.

Un sistema fragmentado

Además de los problemas de financiación, durante la pandemia, los profesionales sanitarios han tenido que enfrentarse a un sistema de salud “fragmentado” y “variable”, tal y como señala la coordinadora del Grupo del Mayor de la Sociedad Española de Medicina Familiar, Mercedes Hernández. “Algo que nos ha desconcertado es la enorme variabilidad que tiene el sistema”, afirma, e indica que “se han creado muchos grupos de trabajo y, sin embargo, los protocolos que se hacían para Madrid no eran útiles para Galicia, Andalucía, el País Vasco, etc”.

“Imagino que el mismo desconcierto que nos ha producido a los que trabajamos en el sistema sanitario, se lo ha producido a las personas que atendemos día a día”, añade.

Durante su intervención, Hernández ha destacado que en estos meses de pandemia se ha logrado trabajar con gran “cohesión” y “coordinación”, y que este modelo de trabajo debe “quedarse”.

De cara al futuro, aboga, además, por potenciar “modelos de atención comunitaria”, ya que considera que deben ser “el centro del sistema sanitario”, y por “trabajar mano a mano con equipos de salud pública”, e incide en que “los centros de salud deben tener autonomía, pero no pueden no parecerse en nada”.

“Hay que trabajar en modelos de atención comunitaria, hacer diagnósticos de salud e identificar las oportunidades y vulnerabilidades de las zonas de salud de cada centro de atención primaria”, ha concluido.

Uso de las tecnologías

Durante estos meses, los profesionales sanitarios han recurrido a las llamadas telefónicas y a la telemonitorización para evitar la saturación de los hospitales y dar respuesta a la población con patologías previas.

La tecnología no siempre se tuvo en cuenta con anterioridad, y nos ha sorprendido que incluso las personas mayores pudieran tener la capacidad para conectarse y estar con nosotros día a día”, afirma Florentino Pérez, quien recalca que la “escasez de recursos y personal” ha impedido que pudiesen “atenderles de otra forma”.

Dos ambulancias con personal médico llegan a la residencia en Tomelloso (Toledo). EFE/Ismael Herrero

El presidente del Consejo General de Enfermería ha explicado que para atender a los pacientes con patologías previas han “tenido contacto con ellos vía telefónica”.

“Les hicimos las preguntas correspondientes a su enfermedad”, señala, y apunta a que, en algunos casos, pudieron descubrir riesgos patentes de “contagio” de otras situaciones de las que “ellos mismos pudieron no haberse dado cuenta”. “En estos casos se puso en conocimiento de los profesionales, sobre todo de atención primaria”, añade.

Por su parte, Mercedes Hernández explica que, en el caso de su gremio, lo que hicieron fue “llamar a las personas mayores de 70 años que eran vulnerables” para hablar ya no “solo de la enfermedad”, sino para explicarles “cómo desinfectar la casa y mantener determinadas rutinas” y preguntarles qué necesidades de salud tenían y cómo ayudarles.

Servicios de telemonitorización

Hernández ha destacado, a su vez, el uso de servicios de telemonitorización como el Telvi, en el País Vasco, o el Telea, en Galicia, que han supuesto “una experiencia muy interesante a la hora de hacer diagnóstico y seguimiento de la enfermedad”, y que “pueden servir de soporte para la atención de las personas mayores”.

En este sentido, ambos expertos consideran que el uso de estas tecnologías dentro del sistema sanitario tiene “futuro”, aunque Hernández ha advertido de que hay que asumir “retos” como “la accesibilidad a las nuevas tecnologías”, un problema que se hace especialmente evidente en las zonas más rurales, envejecidas y vaciadas de España y al que hay que “dar una respuesta”.

Efectos del coronavirus en las personas mayores

La pandemia de la Covid-19 ha afectado a toda la población española, pero los ancianos han sido los que más la han sufrido. “Cuánta mayor vulnerabilidad, más afectados han estado por el coronavirus, pero todos han sufrido”, afirma el presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, José Augusto García.

Además, García recuerda que, más allá del coronavirus, “los mayores sanos que han estado confinados han sufrido una disminución de su actividad física y una importante carga psicológica” y que aquellos que sufrían una enfermedad crónica han tenido un “mayor decaimiento desde el punto de vista físico y cognitivo”, una realidad que se hace especialmente patente en aquellos ancianos que sufren demencia.

Un hombre pasea con una persona dependiente junto a la playa de La Concha de San Sebastián. EFE/Javier Etxezarreta/Archivo

“Estas personas han visto cómo su nivel de vida disminuyó durante el confinamiento”, ha señalado, recordando que estas personas en condiciones normales “suelen ir a centros de día donde pueden hacer actividades comunitarias que les permite mantener su nivel de relación social y cognitivo”.

En el caso de las residencias, García afirma que han “sufrido las consecuencias más terribles”. “Se llegó tarde”, ha declarado. “Cuando llegamos a ellas, el virus ya estaba expandido en todas las residencias de mayores de nuestro país”, añade, y apunta a que “no había suficientes equipos de protección individual ni diagnósticos al inicio” y a que el error fue considerar el caso de las residencias como un “problema de los servicios sociales” cuando “era sanitario”.

Retos de cara al futuro

Por ello, de cara al futuro recalca la necesidad de “plantear qué hemos hecho y cómo lo hemos planteado”. “Si hay un rebrote en otoño o invierno, hay que estar preparado”, afirma. “No nos puede pasar lo mismo que nos ha pasado”.

A este respecto, Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes, ha destacado que hay que “pensar en un modelo sanitario del siglo XXI y dotarlo de recursos” y avanzar hacia un “sistema más cohesionado” y que permita “la atención domiciliaria”.

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