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Sexualidad y COVID19. La nueva realidad. ¿Hacía dónde debemos ir?

La psicóloga y sexóloga Carmela Cobo, secretaria de la Asociación de Especialistas en Sexología (AES), analiza en este artículo para EFEsalud la nueva realidad de la sexualidad en el contexto de la pandemia del coronavirus

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La psicóloga y sexóloga Carmela Cobo/Foto facilitada por la especialista

Estamos viviendo tiempos extraños, aunque no es la primera vez que la humanidad toma conciencia de los iguales y vulnerables que somos.

Es cierto que el COVID19 nos ha vuelto a conectar con esta realidad. Esta situación no has hecho cambiar muchas de nuestras rutinas, empezar a incorporar nuevas y eliminar otras en todas las áreas de nuestra vida. La forma de saludarnos, hacer las compras, opciones de ocio, en definitiva la pandemia lo ha cambiado todo y va a tener consecuencias importantes.

La sexualidad es una parte fundamental de nuestra existencia, somos seres sexuados, venimos y existimos gracias a ella y nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida.

Como era deesperar también la sexualidad se ha visto influenciada por la pandemia. Tampoco es la primera vez que la sexualidad humana tiene que evolucionar. El desarrollo de nuestra corteza cerebral ha ido cambiando nuestra forma de vivir la sexualidad; los acontecimientos y las culturas también han ido cambiando la forma de vivir la sexualidad y está claro que ahora ha llegado la hora de hacer cambios.

No podemos dejar que el SARSCoV-2 nos robe los beneficios que aporta a nuestra vida la salud sexual. Según la OMS “la salud sexual es un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad”.

Hay muchos estudios científicos que arrojan sin lugar a dudas datos muy relevantes sobre estos beneficios pero hay uno que ya no se puede cuestionar y que en estos momentos es importante tener muy presente, la actividad sexual
placentera fortalece nuestro sistema inmune.

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EFE/Narong Sangnak

Llega el momento de explorar y enriquecer nuestra sexualidad pero no de abandonarla o descuidarla. Hace falta investigación pero en las que se han realizado durante el confinamiento nos hemos dado cuenta de cómo, tanto la
cantidad, como la calidad de nuestras relaciones y conductas sexuales ha cambiado.

La WAS (World Association for Sexual Health) -asociación que lleva más de 40 años promoviendo y abogando por la salud sexual y los derechos sexuales a lo largo de la vida y en todo el mundo-, consciente de esta nueva realidad ha decidido que el lema de este año para la celebración del Día Mundial de la Salud Sexual sea “El placer sexual en tiempos de COVID19”, haciendo especial hincapié en el componente placentero que debe tener cualquier tipo de
actividad y relación sexual.

Sin placer no hay salud sexual; no podemos olvidar esta máxima nunca, y mucho menos ahora.

Quiero creer que esta situación quizás nos lleve de una vez a abandonar el sistema de creencias erróneas aún vigente en pleno siglo XXI en torno a nuestra sexualidad, basado en la el sistema binario, heteronormativo y falocéntrico.

Es momento de descubrir la inmensa capacidad que el ser humano tiene para el placer.

Es momento para dejar de creer que la sexualidad solo se tiene cuando se tiene pareja o, que si tienes pareja debes abandonar tus prácticas individuales.

Es momento de reconocer la gran diversidad que existe en la sexualidad humana y admitir y respetar lo diferente. Es una gran oportunidad para hacernos responsables de nuestro placer y para respetar el placer de los demás.

Se nos brinda la ocasión de revisar prácticas inhumanas y totalmente normalizadas de nuestra sociedad. Podemos
empezar por abolir la prostitución, eliminar la cultura de la violación y la cosificación de la mujer, empezar a mostrar en los medios una sexualidad realista y una pornografía diferente.

Vamos a aprovechar los recursos y los conocimientos científicos para evolucionar a espacios mejores, saludables, responsables y en donde los derechos sexuales sean el punto de partida sobre el que apoyarnos.

El autoerotismo y el cibersexo cobran protagonismo y la educación sexual resulta indispensable en este nuevo escenario. La sexología va a jugar un papel importante, continuará investigando, divulgando todo aquello que descubra y va a estar encantada de ayudar a hacer ese cambio de paradigma imprescindible en una sociedad
moderna del siglo XXI.

Conoce tus derechos sexuales, respeta los derechos sexuales de los demás, responsabilízate de tu placer y vive tu sexualidad como lo que es, algo esencial y maravilloso. Si no lo consigues busca ayuda, la sexología tiene mucho que ofrecerte.

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