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Médicos de mentira para patologías reales

“Centro Médico”, “Urgencias”, “Médico de Familia”, “Hospital Central” o “House”, son algunos ejemplos del éxito de las series de televisión médicas de hoy y de ayer, pero, ¿cómo influyen en el espectador? ¿pueden ser perjudiciales para la salud?

Médicos de mentira para patologías reales
House.

“House”, una de las series más vistas y galardonada, dijo adiós en mayo pasado, después de ocho temporadas de diagnósticos y raras enfermedades.

La doctora en Ciencias de la Información, Graciela Padilla, pertenece a esa generación que ha crecido con imágenes de salas de espera y quirófanos, un hecho que la ha llevado a centrar su tesis doctoral en la comunicación de las series de televisión sobre médicos.

Padilla eligió 19 series de producción norteamericana estrenadas en España entre 1990 y 2010. Entre ellas, nombres conocidos como “Doctor en Alaska”, “Doctora Quinn”, “Urgencias”, “Chicago Hope”, “Doctoras de Filadelfia”, “Becker”, “Scrubs” , “Sin cita previa” o “Anatomía de Grey”.

“Fue interesante analizar como un sistema sanitario distinto al nuestro triunfó en España, y lo sigue haciendo, aunque muchas cosas se cambian en los doblajes para adaptarlos a nuestra realidad”, explica la doctora en comunicación.

Algunas de las conclusiones a las que llegó Padilla en su investigación fue que en la mayoría de las series no hay errores, no hay negligencias médicas y casi nunca muere un paciente. Por otra parte, se puede diferenciar la temática en cuestiones de tratamientos y enfermedades entre las series de los años noventa y las de la última década en las que enfermedades como el cáncer o el sida no tenían tanta visibilidad como en la actualidad.

También en los protagonistas se puede apreciar un cierto cambio en sus caracteres. Según Padilla “en las series más antiguas los personajes eran muy humanos mientras que ahora son más caóticos y crueles”. Ejemplos de esta tendencia puede ser “House” o “Nurse Jackie”, una enfermera poco convencional adicta a las drogas.

Profesionales famosos y con nombre propio

  • El joven médico judío Joel Fleischman aterrizó en nuestras pantallas en la década de los 90 para sumergirnos en un inhóspito pueblo de la costa canadiense donde aprende a practicar la medicina con pocos medios y el instrumental más precario. “Doctor en Alaska”, con más de 30 premios de televisión muestra el lado más altruista de esta profesión y la comunicación más estrecha entre médico y paciente.
  • El County General de Chicago, aunque ficticio sin duda es el hospital más conocido en todo el mundo. Los más de 320 capítulos y 15 temporadas de “Urgencias” han hecho de esta serie la más famosa y citada por público y estudiosos, la primera que da la misma importancia a enfermeros que a médicos. El doctor Mark Greene o el pediatra Doug Ross, papel por el que se hizo conocido el actor George Clooney, se enfrentan en cada episodio a diferentes urgencias vitales.
  • “Scrubs” con nueve temporadas en pantalla también es una de las series más longevas y exitosas. Jonh Dorian o más conocido como JD, es un joven médico que llega al hospital Sagrado Corazón junto a un grupo de recién graduados. Estos extravagantes y peculiares profesionales envuelven la serie de surrealistas y casi demenciales toques en clave de humor.
  • Meredith Grey junto a una decena de protagonistas, mezclan medicina con amor, celos, adulterio o relaciones familiares en “Anatomía de Grey”. El serial muestra una lucha de poder entre los internos del hospital Seattle Grace por conseguir una plaza para convertirse algún día en cirujanos.
  • El doctor Nacho Martín también está en la memoria televisiva de España. Los problemas familiares y laborales de este “Médico de Familia”, viudo y con tres hijos y un sobrino adolescente a su cargo, llegaron a todos los hogares españoles en 1995 para eclipsar la pequeña pantalla durante cuatro años.
  • Pero sin duda para los españoles el médico más conocido es el doctor Vilches. Tras doce años de emisión “Hospital Central” ha ido adaptando sus guiones a la realidad sanitaria española y entre comedia y drama han tratado temas como la gripe A en 2009 o la reforma del sistema sanitario público en los capítulos de 2012.

“House, patologías de la verdad”

Para el profesor e investigador J. J. Vargas, autor del libro “House. Patologías de la Verdad”, el éxito de este tipo de series está relacionado con los dilemas que plantean sobre la vida y la muerte. “Aunque el día a día de un médico pueda ser más o menos rutinario, siempre está latente el hecho de que quizá en cualquier momento una vida pueda depender de una decisión o acción suya, esto a mí me impresiona, y como a mí, a cualquier espectador”, explica Vargas.

El doctor Alberto Amador Gil, médico del Hospital de Valme (Sevilla), y colaborador de esta singular publicación afirma que el guión de la serie se sustenta de forma clara en la ciencia médica: las patologías que presenta, sus síntomas, las pruebas diagnósticas y tratamientos aunque “eso no implica que no se tomen licencias alterando los tiempos y simplificando procesos para aproximarse al público”.

“Los guionistas tienden a alterar el orden de las pruebas, a elegir los métodos más peligrosos o experimentales y a exagerar o distorsionar la realidad para añadir dramatismo a la serie. Digamos que el error no está en el qué sino en el cuándo”, asegura el doctor Gil.

Para el médico, uno de los finales más “distorsionados” fue el del episodio 15 de la cuarta temporada, donde House “atrapa” un émbolo aéreo que se había desplazado “anárquicamente” por el cuerpo del paciente, pero también hay muchos casos que pueden considerarse casi “de libro” en la primera temporada, como el caso de la rabia (episodio 10), el tratamiento erróneo con colchicina (episodio 3) o la alergia al DIU (episodio 5).

Doctor, ¿no tendré algo raro como las cosas que salen en la tele?

El profesional Amador Gil explica que la mayoría de los pacientes le dan poca credibilidad a las ficciones médicas, ya que no saben distinguir los elementos reales y los ficticios. “Suelen referirse a estas series en tono jocoso y con preguntas del tipo «no tendré algo raro como lo que sale en la tele»”, añade.

“Las series como House han acercado a la sociedad muchas patologías, técnicas diagnósticas y terapéuticas que anteriormente eran conocidas únicamente por el personal sanitario”, dice el doctor.

Según Gil los seriales no tiene por qué influir negativamente en la salud de los espectadores, pero sí advierte de que pueden perjudicar a personas susceptibles psicologicamente, con problemas de depresión, ansiedad o hipocondría.

Para el doctor la repercusión de este tipo de series no es alarmante aunque sí aprecia que pueden “desinformar” o generar falsas expectativas. “Lo más preocupante es la filosofía que muestran algunas de recurrir en exceso a pruebas diagnósticas o tratamientos muy agresivos y querer todos los resultados en menos de una hora”, destaca.

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