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SEPAR, contra la venta de cigarrillos electrónicos en farmacias y parafarmacias

Los cigarrillos electrónicos son perjudiciales para la salud por lo que no deberían ser vendidos en farmacias y parafarmacias, afirma la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), que se ha pronunciado sobre el proyecto de decreto que regula la fabricación, presentación y venta de los productos del tabaco y relacionados

SEPAR, contra la venta de cigarrillos electrónicos en farmacias y parafarmacias
Cigarrillo electrónico. EFE/Sebastien Nogier

Este proyecto de Real Decreto ha llevado a la SEPAR, que preside la doctora Inmaculada Alfageme, a lanzar una serie de consideraciones sobre los cigarrillos electrónicos.

Así, esta sociedad médico científica estima que “debe trabajarse la legislación respecto al tabaco con una conciencia de prevención y promoción de la salud de los ciudadanos considerando que esta droga adictiva es la primera causa de muerte prevenible”.

La presidenta de SEPAR expresa que los neumólogos especialistas en Tabaquismo de la sociedad están a disposición del Ministerio para colaborar en el decreto a favor de la salud pública del país ya que, por ejemplo, en el borrador del decreto, señala, no consta ninguna medida encaminada a ayudar a los fumadores a dejar de serlo.

Un documento emitido por el Foro Internacional de Sociedades Respiratorias que reúne a: Asociación Latinoamericana del Tórax, American College of Chest Physicians, American Thoracic Society, European Respiratory Society, Asian Pacific Society of Respirology, Internationatinal Union Against Tuberculosis and Lung Disease y Pan African Thoracic Society, analiza profundamente la situación actual en el mundo del cigarrillo electrónico y recomienda su regularización como producto terapéutico, coincidiendo de ese modo con la declaración oficial publicada en 2014 por la SEPAR y las declaraciones de la OMS.

No a la venta en las farmacias

Hay suficientes estudios científicos, señala este comunicado, que confirman que los cigarrillos electrónicos son unos dispositivos  perjudiciales para la salud por lo que no deberían venderse en farmacias y parafarmacias.

“Hasta el momento no hay evidencias científicas de que el cigarrillo electrónico sirva para ayudar a dejar de fumar”, explica el doctor Carlos Jiménez, neumólogo y director del programa de investigación de Tabaquismo de SEPAR.

“En este sentido, los profesionales de salud respiratoria pensamos que no debería permitirse su venta en los establecimientos especializados en productos saludables y terapéuticos como las farmacias y las parafarmacias. Sólo se podría permitir la venta de cigarrillos electrónicos en estos establecimientos, si los fabricantes de esos productos presentasen suficiente información científica que demostrase claramente que sus dispositivos son eficaces y seguros para ayudar a dejar de fumar”, añade.

Todos los expertos en salud respiratoria coinciden en que categorizar el cigarrillo electrónico como producto terapéutico implicará regularizar su venta y promoción.

“Lo fundamental es que además facilitaría la investigación de la eficacia y seguridad de uso de estos dispositivos con estudios que cumpliesen con la rigurosa metodología científica y que fuesen independientes de la industria tabacalera y del cigarrillo electrónico”, explica el doctor  José Ignacio de Granda, coordinador del Área de Tabaquismo de SEPAR.

Evolución del consumo

Un expositor de cigarrillos electrónicos/EFE/Yoan Valat

El cigarrillo electrónico apareció en China en 2003 como tratamiento para disminuir la adicción a la nicotina. En muy poco tiempo, su conocimiento y uso se ha extendido rápidamente. Así lo demuestra una encuesta realizada en EE.UU. en 2009 y repetida en 2010 al constatar que su conocimiento pasó en un año del 16,4 al 32,2% y los consumidores del 06, al 2,7%.

Otros estudios apuntan a que el porcentaje de jóvenes consumidores estaría entre un 13 y un 20%, siendo un 4% de ellos no fumadores previos. Datos como estos hacen que los expertos reclamen atención sobre el cigarrillo electrónico incluyendo sus potenciales riesgos para la salud a corto y largo plazo y al hecho de que pueda incentivar al inicio del consumo del tabaco a jóvenes que son no fumadores.

Malos para la salud

“Hay dudas bien fundadas sobre la seguridad y efectos sobre la salud de las sustancias químicas presentes en los cigarrillos electrónicos tanto las que contiene el líquido como las que se producen por el calentamiento del mismo y que se vehiculan a través del vapor y llegan directamente a los pulmones”, explica el doctor Jiménez.

“El propilenglicol o la glicerina, por ejemplo, son componentes fundamentales del líquido de los e-cigarrillos y, si bien sabemos que son sustancias seguras cuando se ingieren por vía oral, no tenemos apenas datos sobre su seguridad cuando son inhaladas”, añade este experto, quien agrega: “El vapor que emite el cigarrillo electrónico también contiene formaldeheido, acetaldehído y acroleínas. Estas sustancias, si bien se encuentran en el vapor de los cigarrillos electrónicos en menor cantidad que en el humo de los cigarrillos normales, se sabe que a las dosis en las que se encuentran en el vapor de los cigarrillos electrónicos son capaces de producir cáncer”.

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