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Sentarse con la espalda recta, un consejo cuestionable

Siempre hemos oído, y creído,  que sentarse recto es lo más aconsejable para la salud de nuestra espalda, pero resulta que no existe evidencia científica alguna que lo avale. Algunos estudios apuntan que se trata de un consejo cuestionable

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FOTO EFE/R.García

Afirman también que al cabo de un tiempo, la mayoría de las personas abandona de una forma u otra la posición erguida, y señalan  las ventajas de las posiciones que nuestro cuerpo adopta espontáneamente cuando está sentado.

Así nos lo cuenta a EFEsalud, Martín E. Barra López Profesor Asociado del Departamento de Fisioterapia  de la Facultad de Medicina y Ciencias  de la Salud de la  Universitat Internacional de Catalunya (UIC).

Sostiene Barra López que el modelo construído se basa más en convenciones culturales y sociales, que en otra cosa, y se pregunta: “¿Resulta que hay que pasar todos por el aro?”.

Alude a los faraones egipcios: “Fueron los primeros en utilizar sillas como elemento ceremonial mientras los miembros de su corte permanecían de pie a su alrededor”.

Lo curioso del caso, refiere, es que pasado el tiempo, los tronos que construyeron, como el de Tutankamon, tenía el respaldo reclinado hacia atrás.

El que fuera presidende de EEUU,  J.F. Kennedy, que sufría terribles dolores de espalda, se sentaba siempre que podía en una mecedora, lo que le permitía tener la espalada inclinada hacia atrás.

Por otro lado, siempre está mejor visto el que camina o se presenta por la vida con la espalda erguida que no encorvado y con los hombros caídos.

Sentarse con la espalda recta

¿Quiere esto decir que es mejor sentarse con el respaldo del asiento algo reclinado?

Pues sí y no. Hay que tener en cuenta además las diferencias morfológicas de las personas y las patologías que puedan padecer.

Frente a la postura recta hay otros modos de sedestación que se pueden combinar.

Por ejemplo, sentarse al borde de la silla, con la rodillas dobladas, y la pelvis un poco inclinada hacia adelante.

Esta postura permite liberar la contracción muscular y disminuye la presión que soportan nuestros discos intervertebrales.

Un balón de pilates, explica, tiene “sus ventajas”, por el “cierto desequilibrio que estimula la actividad muscular y porque permite  echar el peso hacia adelante o hacia atrás”.

“Pero la clave es el tiempo, no la postura”.

“Hay que moverse. Hay que  levantarse cada cierto tiempo, porque cualquier postura, si se mantiene durante horas puede causar dolor o cansancio”.

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FOTO EFE/Iván Alvarado

Todo depende de la dosis

Resumiendo: todo depende de la dosis.

Y si por las circunstancias que fuera uno no se puede mover de la silla, se recomienda adoptar distintas posturas, “pero construir una única postura por definición es absurdo”.

Las posturas más curvadas son también más relajadas.

Hay investigaciones que señalan que los individuos que se sientan de forma intuitiva, sin seguir una norma prefijada, aguantan más en sedestación y refieren menos dolores.

En su opinión, y a  pesar de las incontables recomendaciones sobre sentarse erguido y los múltiples intentos por diseñar sillas ergonómicas, de las que dice no han logrado un éxito rotundo, la gran mayoría de las personas son incapaces de mantener esa posición.

Y añade que hay quienes relacionan los dolores de espalda con forzar una postura recta.

Así lo refiere un trabajo presentado en 2006 en el Congreso de la Sociedad Radiológica de Norteamérica, con los resultados de resonancias magnéticas a sujetos sentados: “¿Le duele la espalda? Sentarse recto puede tener la culpa”.

Lo mismo cabe afirmar respecto a nuestras rodillas, pies, codos o muñecas.

Si se siguen al pie de la letra las instrucciones de la única postura recomendada como saludable y no nos movemos con frecuencia, al cabo de unas horas de trabajo notaremos sobrecarga.

Y para concluir está claro que no es cómodo tumbarse en una mecedora para teletrabajar, pero “tampoco se ha inventado aún la silla ergonómica definitiva”.

Así las cosas, Barra López  invita a intercambiar posturas, incluso sentados en la misma silla, sin el temor de creer que todas las que no impliquen tener la espalda recta son posturas erróneas.

Y si se puede, claro está, lo principal es levantarse con frecuencia, concluye.

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