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El sello humano de la CEMTRO, respuesta a contrarreloj frente al coronavirus

“Ha sido realmente hermoso y aleccionador comprobar que todo el personal del Hospital Clínica CEMTRO, desde el primer empleado de la limpieza hasta el último de enfermería de la UCI o del servicio de Fisioterapia, pasando por medicina interna o la intensivista, ha dado lo mejor de sí mismo, con toda su humanidad a flor de piel, para luchar contra el coronavirus sin bajar la guardia un solo instante”, destaca el Dr. Pedro Guillén García, cirujano traumatólogo y académico de número con el sillón 39 de la RANME

La pandemia de COVID-19, que trae de cabeza a toda la humanidad, le ha dado la vuelta por completo al sistema sanitario español hasta tal punto de que un hospital especializado en cirugía traumatológica y ortopédica, con gran protagonismo médico en el deporte de élite como es la Clínica CEMTRO de Madrid, se transformó en apenas unos días, y sin tregua de las ambulancias, en un centro dedicado casi en exclusiva a la atención de personas infectadas por el coronavirus.

Durante el pico más alto de la crisis sanitaria llegaron a tener 59 personas hospitalizadas de forma simultánea, cinco de ellas graves en la UCI, donde solo disponían de cuatro camas; lo que les llevó a tener que utilizar otros equipos humanos y técnicos del área de reanimación posquirúrgica para conseguir una quinta plaza de cuidados intensivos.

A día de hoy permanecen hospitalizados ocho pacientes, cinco en planta -de los 107 tratados en total- y tres en la UCI -de 6, hasta el momento-; unos números que hablan por sí solos del gran trabajo realizado por estos sanitarios “con una iniciativa digna de admirar ante una contingencia tan difícil y extraordinaria”, dice el Dr. Pedro Guillén.

“Están bien formados y se adaptaron rápidamente, cada uno en su puesto o arrimando el hombro allí donde hiciera falta. Son muy valiosos y me siento tremendamente orgulloso de su servicio a la sociedad”, expresa con rotundidad el “Jefe” de la CEMTRO.

De la Sanidad Pública a la Privada, el mismo celo humanista de l@s profesionales

La Clínica CEMTRO se estructura en base a tres plantas de hospitalización, y dos de ellas se han utilizado de forma independizada para pacientes diagnosticados de coronavirus. La tercera planta se ha reservado para pacientes con alguna urgencia de tipo traumatológico. De hecho, toda la capacidad en materia de cuidados intensivos se dedicó a pacientes covid derivados desde la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.

“Estamos volcados en la atención a estos pacientes. Hemos acomodado un hospital quirúrgico, especializado en traumatología, hacia una nueva función médica, que no es otra que tratar a personas con una enfermedad infecciosa y sus posibles complicaciones orgánicas y respiratorias“, subraya el galeno murciano.

“Aún así, no hemos cejado en atender a cualquier otro paciente con un traumatismo músculo esquelético o posquirúrgico. Hoy mismo, nuestro equipo ha opeado una rodilla bloqueada, una cadera de una persona mayor, un hombro y una rotura de tendón agudo del cuádriceps -músculo de la cara anterior del fémur-, recalca.

Los sanitarios de la UCI de la Clínica CEMTRO despiden a una paciente que ha sido dada de alta al recuperarse de coronavirusPara el doctor Pedro Guillén el mejor exponente de sus palabras se ejemplariza cada vez que dan el alta a un paciente de la Unidad de Cuidados Intensivos: “Una mujer llevaba 39 días en la UCI y hace tres días fue trasladada a planta. Ya le hemos dado el alta hospitalaria y se encuentra en su casa, curada completamente“.

Para que este caso fuera un éxito total, como el resto, han tenido que pasar alrededor de seis semanas de trabajo intenso, eficaz y muy profesional.

“Los primeros veinte pacientes nos llegaron de madrugada, en un autobús de la Unidad Militar de Emergencias (UME); y aquello obligó a realizar un ejercicio de reinvención absoluta a todo el personal”, refiere el Dr. Ángel Galindo, director médico de la Clínica CEMTRO.

El coronavirus les obligó a dividir el hospital por zonas de tratamiento con y sin coronavirus, a reunirse de manera telemática como precaución de seguridad y a empezar a realizar las consultas tradicionales a distancia -llamadas de teléfono y vídeo- con su gran número de pacientes.

“Hemos pasado a tratar y cuidar a pacientes con enfermedades añadidas al COVID-19. Son personas más dependientes e implican más trabajo y dedicación por nuestra parte. Por eso me siento más orgullosa todavía de todo el equipo”, expresa Saoia Rodríguez, directora de Enfermería de la Clínica.

Pero el coronavirus también les enseñó a sobrellevar el miedo y la angustia.

“Nos ha puesto a prueba a tod@s. Lo que más hemos aportado ha sido ilusión, entrega, mucho trabajo, sacrificio, cansancio y cariño. No ha habido ninguna mala cara y todo ha sido luchar y luchar. Más aún, hemos llorado muchas veces, pero también nos hemos reído cuando tocaba”, señala el Dr. Antonio Manquillo, médico internista de la CEMTRO.

Para el Dr. Tomás Fernández Jaén, jefe de Medicina Deportiva, “lo que ha demostrado el personal de la casa es una gran valentía, ya que el valor no lo tiene el que conoce el miedo y se enfrenta a él, sino el que sin conocer el miedo lo hace y lo supera”.

Y nos cuenta una de esas historias que quedarán para los anales de la lucha contra el coronavirus.

“Un día me encontré a una de nuestras profesionales llorando mientras trabajaba porque había fallecido su padre por coronavirus. Le mostré mi apoyo y le dije que no estaba sola; que si necesitaba ayuda también contábamos con asistencia psicológica… me respondió que ella venía trabajar para salvar a otros padres“.

El periodista de EFE, Gregorio del Rosario, entrevista al doctor Pedro Guillén García, traumatólogo jefe del Hospital Clínica CEMTRO de Madrid¿Dr. Pedro Guillén, qué ha sentido al poner a disposición de la Sociedad su hospital y su experiencia?

“La acomodación de este hospital al tratamiento de la infección de la pandemia ha sido una de las pruebas más importantes a las que he sido sometido nunca. Ha sido una prueba excelente de hasta dónde puede llegar un sanitario especializado en tratar huesos y músculos”, observa.

Una zona de los quirófanos de la CEMTRO se estableció para urgencias traumatológicas y otra solo para enfermos de coronavirus con fracturas óseas.

“Hemos tenido pacientes muy mayores a los que hemos operado una cadera mientras le tratábamos su enfermedad infecciosa, a la vez que en otro pasillo de quirófanos interveníamos a una mujer joven de una fractura de muñeca. Ha sido un trabajo muy exigente dividir los quirófanos sin que se hayan producido incidencias “, nos cuenta.

“Todos y todas han destapado con tal detalle su esencia de humanidad que puedo resaltar la labor de l@s fisioterapeutas, quienes se han dedicado a trasladar enfermos a la UCI o a las plantas, donde hiciera falta, como si fueran celadores, puesto que ellos conocen muy bien cómo manipular el cuerpo de los pacientes”, añade.

“Me decían: ‘Cuente conmigo, póngame a mí'”.

“El personal al completo siempre me ha ofrecido su hombro para luchar contra el coronavirus y todos han sido muy valiosos. El que hace y practica una carrera sanitaria sabe que tiene que adaptarse a cualquier situación médica”, afirma el cirujano académico.

“Ahora corresponde reiniciarnos para comenzar con cautela nuestra actividad quirúrgica habitual, aunque sea de forma lenta y progresiva… pero con la misma determinación de siempre. Primero, con cirugías ambulatorias, que no precisan hospitalización o la UCI”, apunta el Dr. Guillén.

El doctor Pedro Guillén García¿Qué le sugiere la frase: “Todo país que no investiga se empobrece”?

“Me alegra escuchar de nuevo a mi vieja compañera de ciencias.  Sin lugar a la duda hemos llegado a esta situación pandémica por falta de investigación. Si hubiéramos tenido suficientes investigadores dedicados a la prevención de microorganismos SRAS, como es el caso, la crisis ya estaría resuelta”, opina.

“Este planteamiento de falta de investigación es tan claro que solo hay que señalar que los tratamientos que se utilizaron contra el coronavirus hace cinco semanas y los que se aplican hoy no se parecen en casi nada. Véase: entonces se indicó no administrar cortisona, ahora sí”, expone.

“Y añado otra frase más: el primer signo de la pobreza es la enfermedad; y, como se ha comprobado, la enfermedad nos ha dominado por completo. Nos ha demostrado la fragilidad del ser humano. Una infección vírica nos ha recluido en nuestras casas en pleno siglo XXI y nunca nadie más podrá tener una excusa. Hay que invertir en investigación”, fija y da esplendor.

“No es posible que estemos hablando de vacunas, puesto que este remedio imprescindible tardará meses en llegar. No se pueden lanzar mensajes ambiguos, extraños… ¡Si todavía no tenemos vacuna para el VIH, con el que llevamos conviviendo tantísimos años, como sucede con el virus de la gripe!. Lo que sí obtendremos pronto serán fármacos más o menos eficaces contra la infección”, plantea.

Toda sociedad que quiera avanzar tiene que ir a caballo de nuevas ideas, por nuevos senderos… investigar e innovar. Siempre debemos dar un paso más, siempre un paso por delante para que la realidad no nos coma, como ha sucedido con el coronavirus, que se ha comportado como una tempestad o una plaga que ha arruinado la vida de nuestra sociedad. La respuesta viene de la investigación, no viene de otro camino”, argumenta.

“La investigación es básica para desarrollar una sociedad avanzada -añade- y solo saldrá adelante el pueblo que consiga sus metas para poner a disposición de la gente soluciones a sus problemas médicos, como sucede con el coronavirus”, concluye.

Portada del discurso del Dr. Pedro Guillén ante la Real Academia Nacional de Medicina de España

El doctor Pedro Guillén leyó su discurso en la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME) a primeros de diciembre de 2019, mientras en la ciudad china de Wuhan se cocía una pandemia. En voz alta y clara leyó: “Los médicos necesitamos mirar a la cara al enfermo, darle la mano, saludarlo, ofrecerle nuestra silla en la consulta y hablarle sin displicencia. Es una persona que nos necesita”.

“Con esta crisis infecciosa, protagonizada por el coronavirus, he visto que el humanismo ha brotado de nuevo en el sistema sanitario. Todo el personal se ha volcado con los pacientes… y por este motivo, quiero pedir perdón al escribir en mi discurso que necesitábamos una mayor dosis de humanismo, puesto que existe en gran cantidad y se ha puesto de manifiesto durante estas semanas de crisis de la pandemia por COVID-19″.

La humildad de una gran persona se mide por sus palabras y sus actos… el doctor Guillén lo podrá decir más alto, pero no más claro.

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