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Cómo evitar la diarrea en verano

La diarrea es un clásico del verano, pero se puede evitar. De ello nos hablan y aconsejan los expertos del blog “Salud y prevención” en un nuevo post, con el objetivo de que pases unas vacaciones saludables y sin problemas digestivos

Cuenta la leyenda que un mal “ataca” a los turistas españoles que llegan a México, provocando retortijones, pinchazos en el abdomen, náuseas y diarrea, y les obliga a permanecer en cama y no disfrutar del viaje.

Cuenta la leyenda que es la Venganza de Moctezuma. Nada más lejos de la realidad.

En verano, las altas temperaturas aceleran la descomposición de los alimentos que están a temperatura ambiente; hay más moscas, mosquitos y otros insectos que inoculan gérmenes en el agua y los alimentos en los que se posan.

Por tanto, gran parte de las infecciones que producen diarrea suelen ser por ingerir alimentos en mal estado o beber agua contaminada.

Los virus intestinales son los que provocan con mayor frecuencia las diarreas en verano. Normalmente afectan a uno o más miembros de una misma familia porque son muy contagiosas. Suelen dar algo de fiebre, provocar vómitos, deshidratación y duran tres o cuatro días.

Las diarreas provocadas por bacterias suelen ser más agudas, con fiebre alta, malestar general y en ocasiones puede aparecer sangre en las deposiciones.

“Las diarreas bacterianas son infecciones graves producidas por bacterias capaces de producir una importante inflamación en el intestino, como por ejemplo la salmonelosis. Como se producen por contaminación de alimentos, aparecen en forma de brotes epidémicos afectando a muchas personas”, explica la doctora Sonia García Vizuete, jefa del servicio de Medicina del Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Sur.

Para recuperarse después de sufrir una diarrea del tipo que sea, lo más importante es restablecer los líquidos que se han perdido tomando bebidas que apetezcan como suero oral, bebidas isotónicas, caldo, infusiones o agua mineral.

Además, es recomendable guardar reposo para recuperarse del agotamiento que provoca la diarrea.

A la hora de alimentarse, debe ser poco a poco, sin ingerir grandes cantidades de alimento para que el aparato digestivo, después del esfuerzo que ha sufrido, vaya recuperándose despacio.

“La clásica dieta blanda o astringente tiene poca utilidad salvo si hay muchas nauseas o en las primeras horas de la diarrea”, puntualiza la doctora.

Cuando se sufre una diarrea que puede tener su origen en bacterias o parásitos, el médico pedirá un cultivo de heces para detectar el microorganismo que produce el problema y resolverlo con un antibiótico o un antiparasitario.

Los niños, ancianos y enfermos crónicos son más vulnerables en esta época del año a sufrir diarreas por lo que se debe extremar las precauciones a la hora de tomar alimentos y bebidas fuera de casa.

No se deben tomar nunca fármacos anti diarreicos ni antibióticos si no se sabe a qué ha sido debida la infección, ya que éstos últimos solo funcionan si es una diarrea bacteriana.

El médico es el único que puede recetar este tipo de medicamento. Siempre que exista la más mínima duda, se debe acudir a un centro de salud o a un servicio de urgencias, especialmente si la diarrea dura más de 4 días, si se tiene fiebre por encima de los 38º, la boca seca, no se toleran los líquidos o se vomitan cada vez que se ingieren y se está cansado continuamente.

Si conservamos los alimentos refrigerados y protegidos de moscas, mosquitos e insectos, lavamos la fruta y la verdura, bebemos agua embotellada y mantenemos las manos limpias y desinfectadas, Moctezuma se quedará allí donde esté, y nosotros pasaremos un verano tranquilo y sin problemas incómodos y desagradables.

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