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Conceptos clave sobre los trasplantes de corazón en niños, salvar una vida

El trasplante de corazón en niños, sus características y complejidades, es el tema médico que los expertos del blog “Salud y prevención” abordan en este nuevo post

El trasplante cardíaco en menores de 18 años es una intervención poco frecuente ya que es muy difícil conseguir un corazón que case con los pequeños, entre otros aspectos.

En un documento de Recomendaciones sobre la donación pediátrica, elaborado de forma conjunta por la Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), se subraya que la donación es una posibilidad que debe ser  siempre considerada por los profesionales sanitarios que tratan con pacientes pediátricos “en riesgo de muerte inminente”, o que están ya inmersos en el proceso de muerte, siempre que no existan contraindicaciones absolutas.

En el caso de los menores con problemas de corazón, los donantes suelen ser adultos o niños que están muy mal de salud, o bien en estado crítico y que, de seguir con ese corazón, corre riesgo su vida.

La International Society of Heart and Lung Transplantation (ISHLT) apunta en este sentido que los receptores pediátricos tan solo constituyen un 12,5 % del total de los trasplantes cardíacos mundiales anuales y, en la actualidad, reconoce que este trasplante pediátrico sigue siendo “un reto multidisciplinar para cualquier equipo”.

Según define la Fundación Española del Corazón (FEC), el trasplante cardíaco consiste en una intervención quirúrgica por la que se sustituye un corazón “grave e irreversiblemente enfermo” por uno sano de una persona que ha fallecido por algún problema no cardíaco.

Principalmente, suelen desarrollarse este tipo de intervenciones cuando los menores presentan cardiopatías congénitas complejas, o problemas de corazón desde el nacimiento, así como miocardiopatías (enfermedad del músculo cardíaco).

Precisamente este ha sido el motivo por el que la doctora Milena Prada, cardióloga pediátrica de la Clínica Imbanaco de Cali (Colombia), del grupo Quirónsalud, ha llevado a cabo el primer trasplante de corazón a un paciente pediátrico menor de 5 años en el suroccidente colombiano, tras intervenir con éxito a una niña de 2 años que presentaba una cardiopatía congénita grave de muy mal pronóstico.

Según datos de la AEP,uno de los principales escollos a los que deben hacer frente los niños que necesitan un nuevo corazón es la menor probabilidad de recibir un trasplante de la población infantil.

Esto conduce a una mortalidad superior a la observada en la población adulta. “La escasa disponibilidad de órganos del tamaño adecuado, especialmente en el caso del corazón, determina que la probabilidad de trasplante para niños de menos de un año de edad apenas alcance un 60 %”, precisa la entidad.

Y es que, según destacan, la donación pediátrica es especialmente compleja, entre otros puntos porque la mortalidad global de la población infantil es“afortunadamente baja”y por otro lado, porque la posibilidad de encontrar un receptor pediátrico que se ajuste a las características del donante, es decir, que sean compatibles para el trasplante, es más difícil cuanto menor peso tiene el donante.

“Pese a la pandemia, hay que seguir poniendo en valor la donación de órganos. Gracias a la solidaridad de muchos, podemos seguir salvando vidas”, asegura la Dra. Anabel Vanín, jefa de la Unidad de Trasplante de Órganos y Tejidos de la Clínica Imbanaco de Cali (Colombia), perteneciente al grupo Quirónsalud, que acaba de llevar a cabo con éxito su primer trasplante de corazón a un paciente pediátrico menor de 5 años en el suroccidente colombiano, tras intervenir con éxito a una niña de 2 años que presentaba una cardiopatía congénita grave de muy mal pronóstico.

“La paciente nos ha demostrado una valentía admirable durante todo el proceso”, señala esta especialista, poniendo en valor el enorme beneficio que suponen este tipo de intervenciones tan complejas.

Los riesgos de la cirugía

Así, y entre los riesgos de este tipo de cirugía, apunta los concernientes a cualquier cirugía: fallo del trasplante, infección, insuficiencia cardíaca, sangrado, coágulos de sangre, y problemas pulmonares.

En estos casos, no obstante, la AEP indica que el rechazo y la enfermedad coronaria suelen ser los principales motivos de fallecimiento, y en ocasiones pueden volver a exigir un nuevo trasplante para el menor.

Estas intervenciones suelen tener una duración media de cuatro-cinco horas, según añade la doctora Milena Prada, cardióloga pediátrica de la Clínica Imbanaco, y justo después de la operación el niño pasará a la Unidad de Cuidados Intensivos.

A partir de ese momento, los niños suelen requerir la toma de medicación de por vida, dado que el rechazo del órgano es una reacción natural del cuerpo.

Uno de los problemas que aparecen entonces es que estos medicamentos ‘antirrechazo’ afectan al sistema inmunitario, de forma que estos menores son más proclives a padecer infecciones, especialmente en los primeros meses tras la intervención, donde esta medicación se recibe en dosis más altas.

Eso sí,todos aquellos menores que se sometan a un trasplante de corazón aumentarán de media su supervivencia unos 18 años, y mejorarán significativamente su calidad de vida, a pesar de necesitar medicación de por vida.

En este caso, la menor de 2 años presentaba una insuficiencia cardíaca congénita que se le detectó con apenas un año de vida, tras observar que con frecuencia presentaba dificultades para respirar y se ahogaba al realizar cualquier mínimo esfuerzo, según explica la doctora Prada: “Después de realizar una exhaustiva evaluación clínica, se determinó que sufría un problema cardíaco de origen genético y el trasplante era la mejor alternativa, ya que presentaba un riesgo elevado de muerte súbita”.

Tras varios meses en lista de espera para encontrar un donante histocompatible, el pasado febrero Isabela se sometió a una compleja intervención de más de 5 horas para recibir un nuevo corazón, que le permitiera mejorar su pronóstico y calidad de vida a corto y medio plazo.

Según afirma, la intervención se llevó a cabo sin ningún tipo de complicación y después de tan solo 4 días en la UCI fue trasladada a planta, demostrando una “fortaleza singular”.

“Hasta ahora todas las pruebas realizadas evidencian que el órgano trasplantado ha sido bien tolerado”, añade el doctor Carlos Enrique Fragozo, cirujano cardiovascular que coordinó la intervención.

La fase de rehabilitación posterior es clave, así como el hecho de que dicho proceso se realice bajo la supervisión de un equipo multidisciplinar de profesionales para garantizar que se administra el tratamiento farmacológico más adecuado para evitar que su organismo rechace el órgano trasplantado.

“Antes tomaba entre 8 y 15 medicamentos cada día, pero a medio plazo podrá reducir considerablemente su medicación”, añade la doctora Prada, que también destaca lo importante que será para la paciente vivir sin el riesgo cardiovascular tan elevado que presentaba antes de la intervención.

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