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La crisis de la covid como oportunidad para la hospitalidad

Un año después del estallido de la pandemia, el psicólogo clínico Calixto Plumed Moreno,de la Clínica Nuestra Señora de La Paz, Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, y profesor de la Escuela Universitaria de Enfermería “San Juan de Dios” (Universidad Pontificia de Comillas) ofrece datos y valoraciones de la afectación de la covid en salud mental

Hospital San Juan de Dios
Hospital San Juan de Dios/Foto cedida

No somos capaces de ser exhaustivos sobre el alcance de la crisis provocada por la Covid-19 en la población general, ni en el ámbito de la salud ni en el ámbito económico: además no se pueden separar porque forman el tándem salud-economía.

Nos fijaremos en la incidencia en salud mental de la población, dentro de nuestras posibilidades del análisis de una muestra de datos concretos.

Datos recogidos durante el año que cumple la pandemia. De ellos no se puede deducir que la covid sea la causa, pero sí que ha habido un claro aumento de muchos de los síntomas que se han podido comprobar.

De manera especial cuantos afectan a los estados emocionales por estrés y ansiedad.

Psicólogo clínico Calixto Plumed
El psicólogo clínico Calixto Plumed/Foto cedida

Desde la teoría y en la práctica estamos constatando que hay aspectos que potencian la crisis en el plano personal en esta situación de crisis pandémica.

  • Si se ha perdido un familiar o ser querido
  • Por miedo a contagiarse; miedo a contagiar a familiares
  • Miedo por los compañeros y amigos que han ido enfermando y la incertidumbre de si te pasará a ti también
  • Sentimientos contradictorios hacia compañeros que no han estado en primera línea

También hemos podido recoger algunos aspectos que potencian la crisis en el plano profesional y en concreto de quienes estamos trabajando en primer plano desde ámbitos sanitarios y sociosanitarios:

  • Duras jornadas de trabajo, horarios y turnos con mucho estrés
  • Ver tanto dolor en tantas personas y a la vez; tanta vulnerabilidad
  • Informar continuamente de malas noticias referentes a la evolución de los enfermos
  • Sentimientos de culpa por no haber podido hacer más
  • Sentimiento de olvido y soledad: yo cuido de los demás, pero quién cuida de mí
  • Crisis de ansiedad, incertidumbre, desinformación
  • Nivel de exigencia en la toma de decisiones rápidas y tener que elegir a quién salvar por falta de medios

Trabajando con una muestra limitada, desde la experiencia clínica (en torno a unos 2.000 casos), constatamos los derroteros que han presentado las patologías que hemos podido atender.

Destacamos los porcentajes más significativos:

  • Trastorno depresivo mayor: 9,8 %
  • Trastorno bipolar: 8,55 %
  • Trastorno de ansiedad generalizada: 7,2 %
  • Trastorno de personalidad y Trastorno límite de personalidad: 6,4 %
  • Trastorno adaptativo mixto, con ansiedad y depresión: 4,8 %
  • Trastorno mixto ansioso-depresivo: 4,25 %
  • Otros trastornos de ansiedad: 4,25 %
  • Esquizofrenia: 3,5 %
  • Trastorno adaptativo con ansiedad: 3,4 %

Añadimos algunas otras manifestaciones comprobadas, aunque sin un porcentaje tan significativo, pero sí ordenadas según las proporciones vistas en las consultas:

Insomnio; Trastorno distímico; De pánico [ansiedad episódica paroxística]; Otros tipos de trastorno bipolar; Otros episodios depresivos; Trastorno de la conducta alimentaria; Episodio maníaco; Abuso y dependencia de cannabis; Psicosis no especificada no debida a sustancia o afección fisiológica conocidas; Trastorno adaptativo; Agorafobia con trastorno de pánico; Abuso de cocaína; Dependencia de alcohol; Trastorno adaptativo con alteración mixta de emociones y conducta; Trastorno del estado de ánimo [afectivo]; Trastorno psicótico; Trastorno esquizoafectivo; Trastornos específicos de personalidad; Trastorno y comportamiento obsesivo-compulsivo; Otras reacciones a estrés grave; Trastorno mental; Trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo; Trastornos de adaptación; Trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad, TIP; Anorexia nerviosa/Bulimia.

Y destacamos, porque nos ha llamado poderosamente la atención, cuanto respecta a algunas incidencias que hemos visto durante este año en la población infanto-juvenil:

  • Trastornos de conducta y emociones cuyo inicio se presenta habitualmente en  infancia y adolescencia: 7,7 %
  • Ideaciones suicidas: 1,75 %
  • Intento de suicidio: 1,6 %

Si hay algo que estamos aprendiendo los profesionales de la salud de esta situación tan excepcional y extraña, no es, sino la confirmación de lo efímera que es la vida.

Siendo optimistas y buscando el sentido positivo de toda esta situación, hemos conseguido que el planeta se tome un respiro, alargándole la vida un poco más, aunque pagando un precio demasiado alto, demasiadas muertes de miles de personas, sobre todo de una generación, que no se merecía este final y potenciando algunas enfermedades mentales. ¡Qué incongruencia!

Hemos constatado además, la gran capacidad de adaptación que tiene el ser humano para enfrentarse a situaciones tan extremas y graves como esta pandemia, aunque en un futuro casi presente, cuando acabe todo esto, suframos las consecuencias, como efectos psicológicos por el trabajo, frustración, agotamiento físico y mental de una gran parte de la población, del personal sanitario y los efectos más negativos en las personas más vulnerables.

Es posible, que aparte de los factores personales de resiliencia, sea un factor muy importante desarrollar la actitud adecuada para dejar que la crisis nos transforme, o, al menos nos dé una oportunidad para madurar o aprender algo para nuestras vidas.

Es preciso ahuyentar la angustia. Ante la Covid-19 nuestra humanidad se divide en grupos: los susceptibles (a los que todavía puede contagiar), los ultrasusceptibles (ancianos y personas de salud frágil), y los removidos (los que ya no están contagiados porque han muerto o se han curado) (Paolo Giordano).

Hoy, todavía nos hace falta la vacuna de la paciencia.

A propósito de la enfermedad Covid-19 -cuyo comportamiento puede estar incluido dentro de teoría matemática del caos-, no debemos olvidar que, si la humanidad surgió por su cuenta, a partir de una serie acumulada de acontecimientos durante la evolución, sigue inmersa en este proceso hasta su fin, si llega a suceder.

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