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Resucitación cardiopulmonar: volver a nacer

Unas 30.000 personas mueren cada año en España de parada cardíaca. Menos del 10% de los españoles conoce las maniobras de resucitación cardiopulmonar; una sencilla técnica que puede triplicar la supervivencia. Cada minuto que pasa las posibilidades de sobrevivir bajan un 10 por ciento

Resucitación cardiopulmonar: volver a nacer
EFE/EPA/DPA/FEDERICO GAMBARINI

La inmensa mayoría de las personas con una parada cardíaca en España no llegan con vida al hospital. Cada 20 minutos alguien sufre una parada cardiorrespiratoria en nuestro país, pero sólo uno de cada cinco tiene la fortuna de encontrar un testigo que le practique estas técnicas.

Las maniobras de resucitación cardiopulmonar pueden duplicar e incluso triplicar la supervivencia de una cifra, la de 30.000 muertos anuales que es diez veces superior a la de los accidentes de tráfico.

El doctor Ignacio Fernández Lozano es cardiólogo, portavoz y presidente del Consejo Español de Reanimación Cardiopulmonar. Con él conocemos la técnica y analizamos el porqué de esta situación en nuestro país.

Se tienen que “conjugar muchos astros” para que una persona en parada cardiorespiratoria se tope con alguien que sepa realizar las maniobras de resucitación cardiopulmonar.

Es excepcional. La parada cardíaca en España, con 30.000 muertes al año, tiene una posibilidad de supervivencia de un 5%. En otros países, con programas de implementación de acceso a la desfibrilación, de enseñanza de las técnicas básicas de resucitación es del 15% incluso del 30%. Si lo pudiéramos hacer en España podríamos estar salvando a 7.500 españoles cada año.

La gente formada aquí, estimamos que está alrededor del 10% con lo cual es mucho más bajo que otros países de nuestro entorno. Sobrevivir un 5% es un milagro, hay que tener mucha suerte.

El ébola, en grandes brotes, sobrevive el 20% en el peor escenario y hablamos de una enfermedad que ha sido tremendamente difundida en los medios. En este brote han muerto 4000 personas, son muchas pero en España de muerte súbita mueren 30.000 cada año. Es como un fantasma que no lo vemos; a veces ni viene a la consulta, no están en las urgencias porque mueren antes y va al Anatómico Forense, ni siquiera va a urgencias.

Una valla oxidada hecha con alambre de pinchos con forma de corazones. En el fondo un campo verde
EFE/EPA/KATIA CHRISTODOULOU
¿Por qué no somos conscientes de esto?, ¿Lo tenemos asumido como un accidente?

Los médicos comunicamos mal, no hemos sabido convencer ni a las autoridades sanitarias, ni a la población de la importancia. Dices accidente. En España, hace diez años, teníamos 9.000 muertos por accidentes de tráfico; hoy en día mueren menos de 3.000 porque el país ha sido capaz de invertir, de concienciarse, de hacer campañas de publicidad a veces agresivas, tener mejores carreteras, radares fijos, móviles, guardia civil, el carnet por puntos… la suma de todas esas cosas ha hecho que la historia de los accidentes de tráfico en España sea historia de éxito; cada vez hay menos muertes.

De muerte súbita no hemos sido capaces de hacer nada significativo. Trabajamos muchos en ello, pero hacemos muy poquitas cosas. Es el momento de que los médicos expresemos con crudeza la verdad de las cifras. Tenemos que concienciar a la población de que esto es un problema muy importante, de que el primer interviniente ante una parada cardíaca con unas maniobras sencillas puede salvar muchas vidas. Debe ser fácil tener el acceso a desfibrilación, los aparatos automáticos que están en otros países por todas partes y en España tenemos siete veces menos que en Francia, cincuenta veces menos que en Japón, y eso es una labor de todos: de la sociedad, médicos, autoridades, de la prensa, de todos.

Estamos empezando campañas para que se enseñe técnicas los colegios pero nos falta empuje, apoyo de las autoridades para que sea cada vez más obligatorio, más reconocido y más oficial y sobre todo más homogéneo en todo el Estado.

Lo primero que tenemos que aprender es a reconocer una situación de este tipo. ¿Cuáles son las claves?

No es difícil. Ante una persona que cae al suelo y no responde a estímulos verbales, o con pequeños movimientos o pequeños estímulos dolorosos, hay que actuar como si fuera una parada cardíaca.

¿Cómo debemos actuar una vez identificado el problema?

Tenemos que hacer cuatro eslabones de la cadena de supervivencia:

  1. El más importante, avisar al 112 y ser muy claro: dónde estamos e informar de que estamos ante una persona inconsciente que tiene una parada cardíaca. El 112 pondrá un protocolo de actuación rápido porque sabe que el tiempo es esencial; las posibilidades de sobrevivir a una parada cardíaca bajan un 10% cada minuto. Algo tenemos que hacer porque si no esa persona se muere.
  2. Segundo paso, dar un masaje cardíaco. Boca arriba, en posición horizontal, le descubrimos el pecho y comprimimos en el esternón, en el centro del tórax hacia la parte inferior del esternón con la palma de las dos manos. Debe ser una compresión fuerte para hundir el pecho cinco centímetros, a un ritmo rápido como de cien pulsaciones por minuto.
    Médico realiza un masaje cardíaco a un muñeco de entreno
    EFE/CHEMA MOYA
  3. El tercer paso es buscar un desfibrilador, que nos lo traigan; no debemos parar las compresiones en ningún momento. Son aparatos muy sencillos de usar, vienen en unas cajas con dos parches y unos cables conectados. Hay que dar a un botón, con ello la máquina reconoce el ritmo que tiene el paciente y los dispositivos nos dan instrucciones por voz.
  4. El cuarto es un eslabón profesional a cargo de las enfermeras y médicos.
¿Y las respiraciones?

La insuflación de aire es algo que para las personas que no son profesionales de la sanidad no se recomienda. Con la complexión del torax el aire se mueve lo suficiente en los pulmones para mantener la oxigenación y eso evita esa reticencia que podemos tener en hacer el boca a boca a un desconocido.

El Consejo Español de Reanimación Cardiopulmonar (CERCP) ha realizado un decálogo. ¿Cuál es el objetivo?

Resume algunas actuaciones que nos gustaría hacer:

Es fundamental la educación. Nos gustaría que la reanimación cardiovascular fuera obligatoria en la enseñanza primaria y secundaria y que se refrescara en las universidades.

También llegar a la población adulta; una idea es pedir hacer obligatorio un curso de reanimación al renovar el carnet de conducir. Puede ser impopular pero a la larga salvará la vida de muchos españoles.

Queremos que se fomente y se facilite la implantación de desfibriladores externos automáticos en nuestras ciudades y queremos que se unifique la legislación. Tenemos quince decretos que regular el uso de desfibriladores externos en distintas comunidad autónomas a y a veces no son homogéneos.

Necesitamos una ley nacional que facilite la lucha contra la parada cardíaca en favor de la reanimación cardiopulmonar.

Por ejemplo, en España tenemos una ley muy eficaz en la lucha contra el fuego. Los bomberos han hecho un trabajo mucho mejor que los médicos, han calado mucho mejor en la sociedad y en los políticos. Vemos por toda España mangueras, detectores de humo, extintores, hidrantes… y tenemos menos de 300 muertos anuales en nuestro país por el fuego. Tenemos 30.000 por parada cardiorespiratoria.

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