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Rehabilitación del bebé prematuro: La preparación para la vida

Nacer antes de la semana 34 de gestación supone toda una carrera de obstáculos. Poco peso y todavía en desarrollo algunos de sus órganos, el bebé prematuro se convierte en un ser sumamente frágil. La rehabilitación le ayuda a evitar complicaciones, comorbilidades y discapacidad. Le prepara para la vida.

Rehabilitación del bebé prematuro: La preparación para la vida
La rehabilitación del bebé prematuro le prepara para la vida. Foto cedida por el Hospital Universitario Gregorio Marañón.

La tecnología permite hoy en día aumentar la supervivencia de estos niños nacidos antes de tiempo; en la semana 23 de embarazo está el límite para que el bebé prematuro salga adelante.

Y ese es el objetivo principal de las XXIII Jornadas de la Sociedad Española de Rehabilitación Infantil (SERI) que se celebran el 6 y 7 de abril en el Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid.

Olga Arroyo, jefe del Servicio de Rehabilitación del Hospital Gregorio Marañón y miembro del comité organizador de este congreso, explica que se reunirán especialistas de neonatología, neuropediatría y médicos rehabilitadores, que intervienen principalmente en el niño prematuro, además de otras disciplinas como enfermería, psicología o logopedia.

“En las jornadas se planteará, entre otros asuntos, la mejor manera de hacer un pronóstico que permita cuanto antes establecer el tratamiento y su frecuencia”, apunta la doctora.

El tratamiento del bebé prematuro

El médico rehabilitador debe hacer una valoración global del bebé tanto en sus aspectos neuromotor, digestivo, respiratorio…y coordina a un equipo integrado por fisioterapeutas (tonificación muscular), terapeutas ocupacionales (estimulación de los cinco sentidos) y logopedas (para establecer el hábito de succión y deglución, enseñarle a comer).

“El prematuro es un niño con poco tono muscular que le va a influir en el desarrollo motor, cuando se siente, cuando gatee, cuando se ponga de pie. Pero también le influirá a nivel respiratorio, puede ser más proclive a neumonías, y en su comportamiento, tardar en mantenerse sentado y no tener una mirada vertical con el entorno puede suponer un retraso”, explica la doctora.

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Una enfermera atiende en una incubadora a un neonato en la Unidad de Pacientes Críticos Neonatales del Hospital Universitario de San Juan, en Alicante. EFE/ Manuel Lorenzo

Este trabajo comienza a partir de la salida de la incubadora, cuando alcanzan la semana 34 de la gestación, ya que antes son seres tan frágiles que apenas se les puede manipular, solo se les va cambiando de postura.

En la planta de neonatología comienza un trabajo durante tres semanas, hasta que alcancen la semana 37.

Pero no solo se trata al niño, el tratamiento rehabilitador va dirigido también a los padres, enseñarles a cuidar y estimular al bebé, a identificar sus señales y a establecer ese vínculo materno-filial que no ha podido establecerse hasta que no ha salido de la incubadora.

“Los padres son la herramienta más potente, el tratamiento rehabilitador se dirige hacia el emponderamiento de los progenitores y la intervención en el entorno”, señala la especialista.

Un abordaje médico preventivo

Por eso en el congreso de este fin de semana contarán con la experiencia de madres de niños prematuros, de uno nacido hace 18 años y otro hace tan solo dos.

“No hay color en el tratamiento que tuvo un bebé prematuro y otro. Hace 20 años el enfoque médico era solo curativo, se intervenía para evitar que murieran. Ahora les acompañamos en todo el proceso, prevenimos las complicaciones, les adaptamos al entorno y les preparamos para una vida futura con calidad”, comenta Olga Arroyo.

“Si el niño no tiene secuelas -añade- le seguimos hasta los 6 años, pero si las tiene le vamos a acompañar durante toda su vida”.

Por eso es importante definir y avanzar en el protocolo de seguimiento que los médicos rehabilitadores deben hacer del bebé prematuro y eso será uno de los temas del congreso organizado en el Hospital Gregorio Marañón.

“Los rehabilitadores no tenemos estandarizado este protocolo, como sí lo tienen los neonatólogos, y esperamos que en este congreso quede establecido y avalado por una sociedad científica, como es la de rehabilitación infantil”, indica la organizadora.

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Bebé prematuro tras la salida de incubadora. Foto cedida por el Hospital Gregorio Marañón.

También se abordarán las diferentes escalas o valoraciones para establecer un diagnóstico y un pronóstico y para ello contarán con la conferencia magistral de la doctora Suzann K.Campbell profesora de la Universidad de Illinois de Chicago, en Estados Unidos.

El número de nacimientos pretérmino o prematuros aumentó en España un 36% por ciento entre 1996 y 2003, según datos del Instituto Nacional de Estadística, siendo la edad de la madre, añosa o adolescente, uno de los factores de riesgo.

Según la Asociación de Padres de Niños Prematuros (APREM) en España cada año nacen 28.000 bebés antes de la semana 37 de gestación, lo que supone uno de cada 13 alumbramientos, una de las tasas más altas de la Unión Europea.

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