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Reflexiones de un enfermero UCI: “Al coronavirus se le gana con razones médicas y sociales”

“Frente a un virus tan infeccioso, sin apenas tratamiento farmacológico y con una vacuna aún por llegar, debemos unir todas nuestras fuerzas para luchar contra la pandemia sin fisuras, como si fuéramos un equipo rocoso e invencible; en el que la sociedad en su conjunto, crítica pero a la vez solidaria y comprometida, tira del carro sanitario para superar las acometidas encarnizadas de la covid”, dice Alejandro Blanco Aoiz, enfermero de Emergencias en la Universidad Complutense de Madrid

En una entrevista concedida a EFEsalud, Alejandro Blanco reflexiona acerca de las consecuencias sociales del coronavirus, protagonista indiscutible de nuestro día a día desde que China comunicara al mundo su gran capacidad destructiva al contagiar sin compasión a la inmensa mayoría de la población, de forma especial a las personas mayores que padecen otras patologías previas, como la hipertensión, la diabetes o la insuficiencia cardíaca.

Lecciones de enfermero aprendidas “a destajo” en la Unidad de Cuidados Intensivos

Alejandro Blanco reforzó la UCI del Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid durante la fase más dura del coronavirus en España, entre marzo y junio de 2020. Alejandro, que ha vuelto a su trabajo diario como enfermero de emergencias extrahospitalarias en la UCM, responde a nuestras preguntas, a veces emocionado, sobre una enfermedad “muy difícil desde el punto de vista clínico”.

“Es una patología que ataca básicamente a nuestros pulmones, causando neumonía bilateral, para la que no hay medicamentos específicos y que mata rápidamente”, subraya.

“Y bajo esa doble condición médico-farmacológica, muy estresante, la clave del éxito estuvo en el trabajo en equipo, como siempre. Todos y todas, en comunión multidisciplinar, conseguimos el objetivo que se buscaba frente al coronavirus; que no era otro que minimizar el número de muertes que provocaba la infección, sobre todo entre los pacientes con su salud o sistema inmunólogico ya dañados”, dice Alejandro.

El enfermero Alejandro Blanco vestido con su EPI en la zona UCI“Hemos aprendido juntos -recalca-. Una de las cosas maravillosas que sucedía en aquellos momentos en los hospitales es que todos y cada uno de nosotros sacábamos a relucir nuestras mejores cualidades, incluso cuando compartíamos el trabajo con otros profesionales que no eran de nuestro agrado. Por así decirlo, trabajamos todos y todas a una contra el virus”.

“Personalmente, al ser uno de los nuevos en la UCI, me sentí absolutamente arropado y muy bien guiado desde el primer momento por la gente que llevaba muchos años allí y que sabía muchísimo. Nunca me sentí solo ante un paciente, menos aún cuando no supe ejecutar bien alguna técnica de enfermería. Incluso los técnicos en cuidados intensivos me corrigieron algunos procedimientos. Fue un placer aprender de gente tan experimentada”, comenta.

“Durante mi segunda noche de trabajo -se apuntó a ese turno para conciliar su vida familiar, nos cuenta- llegué a mi puesto, una UCI con seis camas, recién montadas. Mis compañeros eran otros dos enfermeros y dos técnicos en cuidados. Los cuatro éramos nuevos y no solo no sabíamos usar los EPIs especiales -equipo de protección individual-, sino que no encontrábamos el material y desconocíamos los protocolos de actuación”.
Menos mal -continúa- que llegó Alicia, una enfermera con más de 20 años de experiencia en UCI. Muy tranquila, se puso a organizar, a enseñarnos y a dirigirnos. Cuando llegó el cambio de turno a las 08.00 horas del día siguiente nos dimos cuenta de que ni siquiera habíamos descansado unos minutos. Supe entonces que seríamos capaces de afrontar cualquier situación de la pandemia por muy dura que resultara a primera vista”.

Alejandro Blanco, enfermero de Emergencias-efe¿Qué más ha puesto en evidencia esta pandemia?

“Lo mal estructurado que tenemos el orden de los valores en nuestra cabeza, es decir, la prioridad de lo que de verdad importa en la vida. Ahora mismo, sentimos miedo frente al coronavirus, prácticamente confinados en casa, al borde del precipicio de la crisis económica, con los trabajos pendientes de un hilo, pero te das cuenta de que por encima de todo eso existen otras cosas esenciales como la sanidad y la salud de las personas; nuestro bienestar físico y mental”, estima.

¿Y la sociedad, tiene en cuenta por igual a todos l@s profesionales sanitari@s?

“Con el paso de los meses, mi reflexión es que la sociedad en España no respeta adecuadamente ciertos trabajos, como pueda ser el de los bomberos, verdaderos héroes en otros países, sobre los que pesa la idea de que jugarse la vida apagando incendios día y noche va en el sueldo… como sucede en los hospitales, donde cuidamos enfermos al límite de sus posibilidades. Esta escala de valores sociales no puede continuar así”.

“Máxime, cuando una persona que decide estudiar enfermería o técnico auxiliar no busca, seguramente, hacerse rico, sino que más bien su meta será ayudar a la gente -razona-.

“Estas profesiones u otras relacionadas con el bien público deben tener el reconocimiento social que se merecen; y no me refiero a que la gente salga a aplaudir a los balcones, que lo hemos agradecido y agradecemos de corazón, sino que, por ejemplo, cuando alguien te diga… ‘soy enfermera‘… llegues a pensar: ¡hostias, que es enfermera! y dedica muchas horas de su vida a cuidar a la gente hospitalizada. Mi profesión no está pagada ni de lejos.

¿Quizá, Alejandro, no se valora suficientemente vuestra formación y dedicación?

“Puedes ser la base del porqué y quizá también se relacione conque hoy en día tengamos un exceso de información vía internet con fuentes de todo tipo, seguras y fiables o manipuladas y tendenciosas. Si a una persona le duela la cabeza no es raro que se automedique sin que medie la intervención de un profesional, quien es el que pueda averiguar la causa del dolor en su cabeza… es como la estructura sanitaria en España, que en parte está basada en la farmacología”, señala.

“¡Qué pensaría la gente si construyéramos un edificio sin la intervención de un arquitecto!… seguro que alguien se atrevería siguiendo un tutorial en la web y aplicando una app de diseño. En teoría podríamos construir un rascacielos, pero a nadie con dos dedos de frente se le ocurre llevar esa idea a la práctica”, plantea.

El enfermero de Emergencias, Alejandro Blanco
Alejandro Blanco: “Creo que hay que hacer un esfuerzo y enseñar a la gente lo importante que es tener un sistema sanitario saludable, con sus ratios correctos, y que la salud se priorice por delante de ciertos aspectos económicos”.

¿Entonces, el Sistema Nacional de Salud debería basar su acción en la prevención?

“No podemos tener un sistema sanitario en el que los fármacos te curen la enfermedad, como sucede muchas veces, por ejemplo, con el caso del colesterol. Si tienes una mala dieta corres riesgos de padecer colesterol malo o LDL, lo que a su vez afectará al sistema cardiovascular, especialmente a las coronarias y sus consiguientes infartos agudos de miocardio. La solución habitual es una pastilla diaria”, pone sobre la mesa.

“Desde el punto de vista de la enfermería es un sinsentido, ya que el medicamento debería ser para los casos agudos. Si lo piensas bien, la solución es la prevención; modificar los hábitos alimenticios, nutricionales, tu manera de comer, tus hábitos higiénico-sanitarios, hacer ejercicio físico, etc. No es posible descuidar tu salud y tomar la pastilla para no sufrir un infarto de corazón. Es triste pensarlo”.

¿Y las medidas de prevención son la clave frente a los contagios covid?

“Sí, todo el mundo tiene que evitar la propagación del coronavirus cediendo parcelas de su interés personal por el interés del bien común. Pero parece, comprobado el origen de esta segunda oleada, que en la actualidad nos enorgullecemos de no tener conciencia social… y debería ser al revés”, apunta.

“En este sentido, existen dos tipos de personas, las que tienen riesgo de fallecer y las que no. La enfermedad se ataca de muchas maneras y una de ellas es la vacuna, en la que todos hemos puesto grandes esperanzas, pero las más importantes ahora tienen que estar focalizadas en la aplicación correcta del conjunto de medidas de prevención personal y social de forma constante y proporcionada”, resalta.

“Solo porque nos lavemos las manos cada cinco minutos, como posesos, no te libra del contagio. Llevar mascarilla en un local cerrado, atestado de personas, no te librará de la infección, puesto que el aire que respiras está viciado y la inmensa variedad de mascarillas no sirven al 100%, ni mucho menos, para esquivar al virus. No son herméticas y con filtros”, destaca.

“Aún así, hay personas que no deberían hacer prevención porque lo que tenemos que conseguir es que tengan riesgo cero de contagio, es decir, las personas que tienen mayor riesgo de fallecer si su cuerpo es infectado por el virus”, matiza.

En cualquiera de los casos, Alejandro, como enfermero experimentado, no puede dejar de pensar en el futuro más cercano.

El enfermero de Emergencias, Alejandro Blanco“Desde el punto de vista de la inmunología, que se basa en la exposición al microorganismo patógeno, cuando obtengamos una vacuna no todo el mundo se podrá vacunar, y los que no se vacunen tendrán que exponerse al coronavirus; dos situaciones que conducirán al control general de la enfermedad, como ya sucede con el virus de la influenza o gripe”, expone.

“Cabe recordar, añade, que a la gripe le damos una importancia relativa, a pesar de que todos los años cause numerosos muertos entre la población de riesgo. De momento, la gripe no se puede controlar ni erradicar, aunque haya vacuna estacional todos los años”.

“Lo que sí debemos tener muy en cuenta, como también podría suceder con la gripe, es que no podemos contagiarnos todos y todas a la vez, el quid de la cuestión, puesto que resultaría catastrófico que un país como España registrara millones de contagios en pocas semanas. Si el 10% de estas personas infectadas sufrieran síntomas moderados o graves se colapsarían por completo todos los hospitales”, remarca.

¿Y qué esperas de esta segunda oleada de coronavirus, más pronunciada en Madrid?

“Me tranquiliza saber que a día de hoy lo tenemos todo controlado, dada la experiencia de la fase dura del coronavirus durante la primavera. Entonces -rememora- las decisiones se tomaban sobre la marcha… se abrían camas y se cerraban… se abrían plantas y se cerraban… aún así, el nivel de la capacidad de respuesta fue muy alto”.

“Ahora, sabríamos dónde ubicar las camas uci, ucri o de recuperación hospitalaria y cómo tratar mejor a l@s pacientes con los fármacos y la tecnología disponible, como se pudo comprobar en los hospitales o en el Ifema -instalación madrileña para congresos reconvertida en centro sanitario-“, asegura.

“En estos momentos, también, debemos tener muy en cuenta que siguen existiendo el resto de enfermedades o los accidentes. No podemos dejar de atender infartos, diagnósticos de tumores malignos, lesiones traumatológicas o los suicidios porque el 60, 70 u 80% de la infraestructura hospitalaria esté dedicada al coronavirus. Estaríamos socavando el sistema sanitario, que tiene que seguir funcionando con precisión quirúrgica”, acentúa.

El periodista de EFE, Gregorio del Rosario, entrevista al enfermero Alejandro Blanco
Alejandro Blanco concluye la entrevista de EFEsalud con un consejo a toda la población, especialmente dedicada a la juventud: “Las medidas de prevención son fundamentales para prevenir los contagios, que no solo se evitan con lavarse las manos y ponerse mascarillas. La ayuda para prevenir la infección se lleva a cabo con un conjunto de medidas higiénico-sanitarias enfocadas a la dieta, el ejercicio, el descanso o evitando el estrés innecesario. Sé que es un equilibrio social difícil, pero debemos intentarlo con todas nuestras fuerzas… debemos hacer caso a la razón y a los profesionales sanitarios“. Fotografías de Antonio Herrera.
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