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Recorrido por la salud desde los cuadros del Museo del Prado

En los días sin tecnología los tratamientos eran de prueba y ensayo, las radiografías una quimera, la cirugía un trabajo de artesanos. La salud y la medicina de aquellos días quedan recogidas con delicadeza en los trazos de diez cuadros del Museo del Prado. Diapositivas de época sobre la evolución de los tratamientos para conservar el aspecto físico y el equilibrio psicológico.

Recorrido por la salud desde los cuadros del Museo del Prado
Composición con diez cuadros del Museo del Prado en la que predomina la obra "El cirujano" del pintor Jan Sanders van Hemessen. Imágenes cedidas por el Museo del Prado

Cuidarnos de las enfermedades es tan antiguo como el propio ser humano. Ello nos ha permitido cazar, aguantar hambrunas, luchar y también disfrutar de nuestro cuerpo. “Mens sana in corpore sano”, remarcaba ya el poeta Juvenal en sus Sátiras del siglo I d.C.

Con el paso del tiempo la medicina ha evolucionado. Ahora podemos ver nuestro cuerpo por dentro, trasplantar un órgano y curar diversas patologías pero:

¿Cuál era la imagen que sobre la salud tenían nuestros antepasados?

En el recorrido que EFEsalud ha realizado por el Museo del Prado, El Bosco, Tiziano o Diego Velázquez han sido nuestros guías sobre enfermedades, nutrición, hábitos de vida, psicología o las operaciones entre los siglos XV y XVIII.

Fotografías al óleo que muestran rasgos comunes, como el carácter social del vino, y ámbitos opuestos, como expeditivas trepanaciones frente a la neurocirugía actual.

Estos son los diez cuadros que hemos seleccionado para vincular este museo al mundo de la salud y el bienestar.

El charlatán sacamuelas, Theodor Rombouts

Cuadro El charlatán sacamuelas del pintor Theodoor Rombouts. Efesalud.com
Imagen cedida por el Museo del Prado

Unos dientes sanos y blancos son síntoma de salud y parte de la estética de nuestros días. En el siglo XVII su imagen importaba menos. El dolor algo más. Este era aprovechado por los sacamuelas ambulantes para conseguir dinero con instrumentales rudimentarios y diplomas, quizá falsos. La experiencia odontológica del dentista pictórico es su collar de muelas, la nuestra que, a pesar de lo que ya sabemos, sólo el 55,8% de los españoles se lava los dientes después de cada comida, según el estudio anual sobre Hábitos de Prevención e Higiene de Vitaldent.

El cirujano, Jan Sanders van Hemessen

Cuadro El cirujano del pintor Jan Sanders van Hemessen. Efesalud.com
Imagen cedida por el Museo del Prado

Música, terapia, fármacos, hoy en día, muchas son las posibilidades para tratar una patología mental. La cirugía no es una de ellas. Sin embargo, Hemessen muestra con sarcasmo como la solución para una demencia o “piedra de la locura”, en la Edad Media, era la trepanación. Hoy en día, a diferencia de los “cirujanos barberos” del pasado, sabemos que el origen de muchos trastornos psicológicos se encuentra en la falta de adaptación entre el comportamiento y el contexto social.

“Cuando actuamos de manera desafortunada, cosechamos dificultades que derivan en problemas del comportamiento”, explica el psicólogo clínico Miguel Costa.

Bodegón de caza, hortalizas y frutas, Juan Sánchez Cotán

Cuadro Bodegón de caza, hortalizas y frutas del pintor Juan Sánchez Cotán. Efesalud.com
Imagen cedida por el Museo del Prado

Con sombras y volúmenes de gran realismo, Cotán nos ofrece el menú de la época: carne, hortalizas, fruta y verdura. No todas las personas del siglo XVII tuvieron esta alimentación, pero aquel que se pudiese comer lo pintado, llevaría un estilo de vida saludable. El equilibrio alimenticio es el objetivo de nuestra dieta, conocer las calorías ingeridas y consumidas. Así, después de comer la carne de las perdices, es posible que Cotán lo compensase con un paseo por la Granada que le vio morir.

 

Venus, Adonis y Cupido, Annibale Carraci

Cuadro Venus, Adonis y Cupido del pintor Annibale Carraci. Efesalud.com
Imagen cedida por el Museo del Prado

Ni la propia diosa puede escapar a los efectos psicológicos y saludables de estar enamorada. Mientras el pequeño Cupido intenta enmendar el error de herir a su madre, los rostros de Adonis y Venus muestran los beneficios de su sentimiento. Vitalidad, autoestima, menos estrés o la mejora de nuestras defensas son los rasgos que la psicóloga del hospital Quirón Torrevieja, Nuria Javaloyes, atribuye a la pasión que nos dibuja en la cara esa mirada que Carraci refleja con tanto acierto.

 

“Al estar enamorados el cuerpo se convierte en escaparate de los cambios químicos a nivel interno”, afirma.

El sueño de Jacob, José de Ribera

Cuadro El sueño de Jacob del pintor José de Ribera. Efesalud.com
Imagen cedida por el Museo del Prado

Al cerrar los ojos todo puede pasar. Es posible que veamos la escalinata hacia el cielo que Jacob observó en su camino a Jarán. En todo caso lo importante de la caída de los párpados no es aquello que se ve, sino “consolidar nuestra memoria y restablecer nuestro estado anímico”, tal como afirma el somnólogo Eduard Estivill. La serenidad de cada trazo del cuadro podría ayudar, al entre el 20 y 48% de la población adulta, en superar su dificultad para conciliar el sueño, según la Sociedad Española de Neurología.

El triunfo de Baco, Diego Velázquez

Cuadro El triunfo de Baco del pintor Diego Velázquez. Efesalud.com
Imagen cedida por el Museo del Prado

Sonrisas. Relajación. Exaltación de la amistad. Muchos son los rasgos sociales atribuidos al vino. El personaje central del cuadro, a la izquierda del dios Baco, parece recoger en su rostro todos ellos. La relación entre vino y salud está condicionada por la moderación que, según la OMS, supone no superar las dos copas al día en hombres y la mitad en mujeres. Hábitos de vida de ayer y de hoy unidos por unos efectos que, en cantidades desmesuradas, llegaron a provocar en 2012 la muerte de más de 3 millones de personas.

La media de consumo anual es de 6,2 litros de puro alcohol en personas de 15 años o más, según la OMS.

Mesa de los pecados capitales, El Bosco

Cuadro Mesa de los pecados capitales del pintor El Bosco. Efesalud.com
Imagen cedida por el Museo del Prado

Volvemos a la cita de Juvenal para añadir al equilibrio nutricional de Cotán la estabilidad psicológica de El Bosco. En el siglo XV, el equilibrio mental fruto de la concordancia entre el yo y las circunstancias suponía respetar los valores morales, los siete pecados capitales. “Cuidado, el Señor esta mirando”, advierte el cuadro. Cada círculo recuerda lo perjudicial de los extremos, la necesidad de ejercitar el cuerpo contra la pereza, comer bien contra la gula o desarrollar la serenidad frente a la envidia.

 

La bacanal de los andrios, Tiziano

Cuadro La bacanal de los andrios del pintor Tiziano. Efesalud.com
Imagen cedida por el Museo del Prado

El “punto” ya no es un signo ortográfico ni la “g” una letra. Conocemos nuestro cuerpo, los mitos del sexo y cómo prevenir enfermedades de transmisión sexual. Seguramente el vino que manaba de un arroyo en la isla de Andrios no hacía pensar en ninguna posibilidad que no fuera disfrutar. Sileno, dormido en la colina, es el resultado final. Sabemos mucho, pero no siempre lo hacemos. Así, el 24,8% de las mujeres que usan el preservativo, no lo utilizan siempre por no interrumpir la relación sexual, por encuentros imprevistos o por no estar en días fértiles, según la Fundación Española de Contracepción (FEC).

 

Baile a orillas del Manzanares, Francisco de Goya

Cuadro Baile a orilla del Manzanares del pintor Francisco de Goya. Efesalud.com
Imagen cedida por el Museo del Prado

Los majos y majas de Goya nos invitan, en un círculo abierto, a bailar con ellos las populares seguidillas de Madrid. Equilibrio total de cuerpo y mente. Al esfuerzo físico del baile se suma el flirteo de los jóvenes, la sonrisa de los mayores y casi el murmullo del río Manzanares. El baile, el ligue o el simple charloteo son excusas para sentir la conexión con los demás. Hasta tal punto somos como somos, que incluso ser ignorados por un desconocido puede provocar malestar, según una investigación de la Universidad de Purdue en West Lafayette, Indiana.

Las Edades y la Muerte, Hans Baldung

Cuadro Las Edades y la Muerte del pintor Hans Baldung. Efesalud.com
Imagen cedida por el Museo del Prado

El paso de los años es imparable en cualquier época. Enfermedades asociadas a la vejez como el Alzheimer también lo son, hasta ahora, para el hombre moderno. En el cuadro, como el desvanecimiento de los recuerdos, así la muerte, silenciosa y segura, arrastra a una mujer hacia su final. La plenitud de la joven, que se resiste a ser arrastrada, evoca la necesidad de cuidar nuestro cuerpo de jóvenes para prevenir patologías que empeoran con los años, como la hipertensión.

“Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes”, recordaba Jorge Luis Borges.

Con ganas de continuar, así es como se sale de un museo. Atrás: historia, arte y saber. Adelante: investigación para que los próximos cuadros de la medicina reflejen la solución a enfermedades como el cáncer, el sida o el alzhéimer.

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