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Recomendaciones de la base de la pirámide nutricional

Recientemente se ha incorporado a la pirámide nutricional una base que orienta sobre hábitos de vida saludable. Estas pautas, sumadas al seguimiento de las recomendación sobre alimentación de las franjas superiores, tienen como objetivo que llevemos una vida plenamente sana

Recomendaciones de la base de la pirámide nutricional
Tener actividad física, sumado a un adecuado patrón de comidas conduce a un completo bienestar/EFE/Marcelo Sayão

Laura González, responsable de salud y nutrición de Nestlé, empieza a desarrollar la pirámide nutricional.

Una alimentación saludable debe estar integrada dentro de un estilo de vida que permita a nuestro organismo alcanzar mayores niveles de salud. El consumo de alimentos de acuerdo a nuestras necesidades y su preparación culinaria, la recuperación de recetas tradicionales y la adecuada hidratación son aspectos que junto a un estilo de vida activo exento de hábitos tóxicos y en un marco de equilibrio emocional son básicos para nuestra salud, expone Laura.

Llevar un estilo de vida activo

Un estilo de vida con práctica de actividad física diaria, adaptada siempre a las capacidades de cada persona, para conservar y para recuperar la salud. Se recomiendan 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada, como andar, o subir escaleras, combinándolo con una actividad de mayor intensidad en algunas ocasiones como correr, hacer senderismo, deportes como la natación, el tenis, bicicleta, patinar…

También remarca la nutricionista de “El Bisturí” evitar actividades sedentarias en el tiempo libre a un límite de máximo dos horas: dos horas máximo para ver la televisión, estar en el sofá…

La práctica habitual de actividad así como  los ejercicios de meditación, relajación y estiramientos contribuyen al equilibrio emocional, conjuntamente con un descanso adecuado.

Equilibrio emocional

Laura González señala que tener una actitud positiva y disfrutar conscientemente de las cosas que nos gustan, contribuyen a mejorar la calidad de vida y la salud.

El estado emocional está asociado a la salud corporal de modo que el estrés o la ansiedad pueden influir en la presión arterial, el cansancio, la apatía, la calidad del sueño, la digestión e incluso en el sistema inmunológico, prosigue.

Las situaciones de desequilibrio emocional pueden conducir a incrementar el riesgo de una ingesta inadecuada de alimentos, tanto por déficit, como por exceso, o una inadecuada elección de alimentos menos nutritivos, además de abandonar hábitos de estilo de vida saludable, como la práctica de actividad física, o recurrir a otros tóxicos como fumar o abusar del alcohol.

Las situaciones de estrés o ansiedad pueden hacer que aumente la ingesta de alimentos en general, sobre todo de alimentos superfluos.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de balance energético?

Nos referimos a la cantidad de energía que ingerimos y que debe estar equilibrada con la que necesita nuestro organismo para su óptimo funcionamiento y el desarrollo de las actividades diarias. El gasto y el aprovechamiento de la energía, es un sistema muy complejo sobre el que influyen muchísimos factores: el sistema endocrino, el metabolismo de la persona, la actividad física, la presencia de enfermedades, el tipo de alimentos que tomemos, contesta Laura González a la coordinadora y presentadora de “El Bisturí”, Henar Fernández.

Su fundamento puede ayudar a comprender que cuando la energía que se ingiere y se gasta están en equilibrio, el balance energético será cero. Si por el contrario comemos más de lo que gastamos, el balance energético será positivo y en esta situación ganaremos peso.

Por otra parte, si se ingiere habitualmente menos energía de la que se gasta, el balance energético será negativo. En esta situación lo que pasa es que para seguir funcionando con normalidad el organismo recurrirá a sus reservas grasas y musculares para obtener la energía que le falta.  Esto puede conducir a una pérdida de peso.

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Imagen de la pirámide facilitada por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC)

Qué hay que saber sobre la hidratación

En la base de la pirámide también aparece la recomendación de beber agua. La ingesta adecuada de agua en condiciones normales de temperatura y humedad es aproximadamente entre dos litros y dos litros y medio para mujeres y hombres respectivamente, informa la nutricionista.

Las necesidades habituales de agua, dependen de numerosos factores, como por ejemplo la actividad física diaria que realice la persona, la temperatura, la humedad del ambiente, el tipo de dieta… Lógicamente en situaciones en las que la persona lleva una actividad física intensa las necesidades de agua aumentan. La recomendación general es beber agua con todas las comidas y también entre horas, y sobre todo cuando se tenga sed.

Una persona adulta y sana, con una actividad física ligera, no necesita beber agua sin tener sed. El caso concreto de los lactantes, niños y personas de edad avanzada, que se consideran colectivos vulnerables por lo que habrá que tener más precauciones para tener una correcta hidratación y ofrecer a menudo agua, precisa Laura González.

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