Inicio / Actualidad / Rechazo contundente de médicos y científicos a la cartilla COVID de la Comunidad de Madrid

Rechazo contundente de médicos y científicos a la cartilla COVID de la Comunidad de Madrid

La propuesta de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, de crear una cartilla COVID ha provocado reacciones de rechazo por parte de médicos y científicos. El vicepresidente regional, Ignacio Aguado, ha matizado lo expuesto por la jefa del Gobierno madrileño

cartilla covid
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso/EFE/Chema Moya/Archivo

El vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, matizó ayer a la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, al indicar que la cartilla COVID-19 permitirá recopilar información sobre las pruebas que se han hecho los ciudadanos.

El día anterior, el pasado martes, en la presentación de la Estrategia de continuidad COVID-19, Isabel Díaz Ayuso anunció  que en septiembre se pondrá en marcha un proyecto piloto de cartilla Covid, similar a una cartilla internacional de vacunación, que tenga réplica en la tarjeta virtual, con información de los ciudadanos que han pasado la enfermedad y han generado anticuerpos.

El objetivo es “demostrar quiénes en estos momentos no pueden contagiar ni ser contagiados” y pueden volver a una “cierta normalidad”, para así “evitar confinamientos”, y que estas personas puedan acceder a gimnasios, museos, cines o a cualquier recinto cerrado y puedan “seguir su vida normal”, al tiempo que “extreman las precauciones” sobre los más vulnerables, dijo Ayuso.

Ayer, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno, Aguado se esforzó en dejar claro que la cartilla Covid-19 “no es ningún pasaporte de inmunidad y no busca generar privilegios, ni beneficios en nadie”.

Explicó que la cartilla Covid lo único que busca es tener “información ordenada, adecuada y actualizada de las personas, que se han ido realizando test, PCR o pruebas rápidas, con la fecha y el resultado, para que esté a disposición de los servicios de salud de la Comunidad de Madrid y para el uso del ciudadano, si lo considera oportuno”.

Sociedades médicas

“La cartilla COVID no tiene ningún sentido”. Es la contundente respuesta de la sociedad científica y médica a la propuesta de la Comunidad de Madrid, una iniciativa que ha despertado el rechazo de numerosas sociedades científicas, que han alertado de los riesgos para la salud pública que entraña esta medida, que puede generar en la población una falsa sensación de seguridad.

“A día de hoy, la cartilla COVID no tiene utilidad, porque, cuando una persona ha pasado la enfermedad, no sabemos ni cuánta inmunidad ha generado y ni por cuánto tiempo”, explica a Efe el presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), Marcos López Hoyos.

¿Cuánto dura la inmunidad?

Infografía Sociedad Española de Inmunología.

Aquí estaría la primera de las lagunas sobre este documento: ¿qué vigencia va a tener el pasaporte, cada cuánto tiempo se va a renovar? “No podemos garantizar con esa cartilla que una persona que ha pasado el coronavirus esté inmunizada y que no vaya a pasar la infección otra vez”, sostiene el presidente de la SEI.

Para López Hoyos, el problema es que el pasaporte no puede garantizar durante cuánto tiempo y con qué intensidad estás inmunizado y, si se miran los anticuerpos -advierte-, “hay que tener en cuenta con qué método se hace, porque no todos son igual de fiables”.

Todo esto sin contar que hay personas que tienen inmunidad celular y no anticuerpos, algo que con un test no se va a detectar, añade.

¿Puede contagiar una personas que esté inmunizada?

Esta es otra de las incógnitas que existen sobre la enfermedad y sobre la que aún no hay evidencia científica.

“No hay nada seguro al respecto. Es posible que al haber pasado la enfermedad tu sistema inmunitario te proteja de la infección, pero el virus puede permanecer en las mucosas durante un tiempo y lo puedes transmitir”, explica.

Para este experto, la cartilla que planea la Comunidad de Madrid genera una falsa seguridad al hacer pensar a la gente que por haber pasado la COVID-19 y tener anticuerpos está protegido “y no hay evidencias a día de hoy para poder asegurar eso“.

“Yo creo que la cartilla sanitaria no tiene ningún sentido”, concluye.

La OMS y organismos internacionales la desaconsejan

Pedro Gullón, vocal de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), señala a Efe que existe un consenso internacional respecto a que los pasaportes serológicos (o cartillas) tienen problemas tanto éticos como técnicos que lo hacen inviable y recuerda que en España se barajó la idea en varias comunidades hace unos meses y todas lo desecharon por estos problemas.

coronavirus ciencia
Imagen de archivo de un laboratorio científico/EFE/Joédson Alves

La Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC) y diferentes organizaciones internacionales descartaron ya en abril recomendar ese tipo de medidas, indica.

Las razones por las que decidieron rechazarlo, además de las ya nombradas, fueron la incapacidad para realizar pruebas a toda la población de manera periódica. “Tú eres hoy negativo, pero mañana puedes ser positivo“, advierte Gullón, quien explica, además, que ha habido problemas con los falsos positivos y los falsos negativos.

Estas cartillas también despertaron dudas sobre la protección de datos, la desigualdad en el acceso a las pruebas por incapacidad de hacerlos masivamente sin criterio clínico, “y la más importante; porque no se puede discriminar a una persona por su situación de salud”, advierte este experto.

Las razones de “Nature” para calificarla de “mala idea”

A finales de mayo, la prestigiosa revista científica “Nature” publicó un artículo con las 10 razones por las que el pasaporte inmunitario era “una mala idea”.

Además de las anteriormente mencionadas, la publicación advertía de la ingente cantidad de test que habría que realizar a la población para poner en marcha el pasaporte inmunitario -al menos dos por persona para confirmar el diagnóstico.

Asimismo, alertaba del riesgo de discriminación que podrían sufrir aquellos que no han pasado la enfermedad, por ejemplo, en el ámbito laboral, y del riesgo de que hubiera gente que buscara contagiarse intencionadamente.

El artículo también cuestionaba que esta medida fuera útil para reactivar la economía. En el caso de España, los datos de la encuesta serológica del Instituto de Salud Carlos III revelaron que sólo un 5 % de la población tiene anticuerpos, por lo que el número de personas que podría retomar con normalidad su actividad en caso de un nuevo confinamiento sería muy reducido.

Científicos e investigadores

La cartilla COVID propuesta por la presidenta de la Comunidad de Madrid no tiene base científica. Así lo aseguran investigadores consultados por Efe, quienes señalan que puede provocar relajación frente al virus en parte de la población y que, un modelo parecido, ya fue desaconsejado por la OMS. Además, no hay suficiente conocimiento sobre la inmunidad.

Vicente Larraga, del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (del CSIC) y responsable de uno de los proyectos españoles para encontrar la vacuna contra la COVID-19, recuerda que la cartilla ha sido ya desaconsejada por la OMS.

Además, los test tienen un porcentaje de error y todavía no hay datos fiables sobre la permanencia de los anticuerpos en la sangre, agrega.

Salvador Macip, médico, investigador y profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), ahonda en esta idea: la cartilla “tendría que basarse en test serológicos rápidos, que por desgracia fallan bastante, y tendría que haber suficientes para toda la población. Solo esto ya es un obstáculo técnico insalvable”.

Según este científico, medidas así no tienen ningún sentido, ni médico ni social. Además, mezcla dos conceptos: las pruebas PCR, que miden si la persona está contagiada en ese momento, y las serológicas, que determinan si la persona tiene anticuerpos (y por tanto está en teoría protegida) contra el virus.

“La PCR sólo te dice lo que pasa en ese momento, no sirve para predecir si una persona se infectará o no”, señala a Efe Macip, quien subraya que, además, aún no está claro qué niveles de anticuerpos son necesarios para quedar protegido contra el virus, ni cuánto duran.

Se han descrito casos de personas que parece que se han vuelto a infectar, dice este investigador, quien añade: “no sabemos suficiente aún sobre la inmunidad que causa el virus”.

Sobre la inmunidad también se pronuncia el catedrático de biología molecular en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) José Manuel Bautista, quien insiste en que no hay suficiente conocimiento científico sobre su duración y, aunque posiblemente haya cierto grado de inmunidad, se desconoce si una persona con esta puede ser reinfectada y, sin tener síntomas, transmitir la enfermedad.

En cuanto a la reacción y comportamiento que una medida de estas puede tener en las personas, Bautista recalca que no se ha valorado el efecto psicológico: las personas sin formación sanitaria pueden asumir riesgos y poner en peligro a colectividades.

Además, “hay que tener en cuenta que discriminar es dar un trato diferente a personas que merecen recibir el mismo trato y que supone beneficiar a unos y perjudicar a otros, y eso es lo que va a provocar esta cartilla”.

En este sentido, Macip menciona que uno de los motivos por los que se desestimó el pasaporte inmunológico es precisamente porque crea ciudadanos de primera y de segunda.

“Podría incluso incentivar que la gente se infecte a propósito para tener el carné. Y los que tuvieran anticuerpos podrían relajarse, cuando aún no sabemos exactamente cómo de protegidos estarían. Es éticamente problemático, técnicamente difícil de implementar y puede ser contraproducente”, añade.

(No Ratings Yet)
Cargando…