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Rasgos esenciales en la alimentación durante el embarazo

El embarazo es una situación distinta de cualquier otra en la vida de una mujer, y su alimentación en esta etapa es fundamental. La dietista y nutricionista Carlota Martínez y el doctor Santiago Palacios, ginecólogo, explican los rasgos esenciales, y su relación con la carne

Rasgos esenciales en la alimentación durante el embarazo
EFE/Zayra Mo

Tratamos sobre la alimentación en el embarazo con Carlota Martínez, Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE), y graduada en nutrición humana y dietética por la Universidad Complutense de Madrid. Y Santiago Palacios, Licenciado en Medicina por la Complutense y director del Instituto Palacios Salud y Medicina de la Mujer.

La visión de la nutricionista

En el embarazo -señala Carlota Martínez- se experimentan una serie de cambios a todos los niveles: físicos, hormonales, fisiológicos, anatómicos y emocionales. Y en este sentido, el papel que juega la alimentación para vivir esta etapa plenamente es primordial.

Los requerimientos nutricionales de la mujer van en aumento a medida que avanza la gestación. “No hay una fórmula mágica para alimentarse bien durante el embarazo; los principios básicos de una dieta saludable son los mismos: variedad, equilibrio y moderación. No hay que comer por dos, hay que comer alimentos ricos en nutrientes, que ayuden a cubrir todas las necesidades nutricionales de madre e hijo”, señala la experta.

Carlota asegura que se deben incluir todos los grupos de alimentación en la dieta, de forma natural, acudiendo lo mínimo posible a la suplementación. Cita así macronutrientes como proteínas, hidratos de carbono y grasas, y micronutrientes, como vitaminas y minerales.

Y menciona específicamente las proteínas, los ácidos grasos esenciales como Omega 3; minerales como hierro, calcio, zinc o yodo, y vitaminas como ácido fólico, B12, B6 o vitamina D.

“Es conveniente -añade- reducir el tamaño de las comidas y comer lentamente, masticando muy bien, para evitar o mejorar la sensación de reflujo que suele aparecer en este periodo”.

La nutricionista pone el acento también en la importancia de una correcta hidratatación, ya que “el cuerpo de la mujer necesitará agua para formar el líquido amniótico, producir un volumen extra de sangre, crear nuevos tejidos, transportar nutrientes y participar en la eliminación de los desechos y toxinas, tanto suyos como del bebé”.

Los alimentos deben estar bien cocinados -enfatiza-, sin tomar nada crudo o poco hecho, con especial atención al lavado de frutas y verduras para eludir cualquier riesgo de intoxicación/toxinfección alimentaria.

“La alimentación de la mujer embarazada -resume- es muy similar a la de una mujer no embarazada”.

Respecto al consumo de carne en esta etapa, Carlota Martínez precisa que el consumo recomendado se encuentra entre las dos y cuatro raciones semanales, pero teniendo en cuenta que durante el embarazo aumentan los requerimientos de proteínas, hierro, zinc o B12.

“La inclusión de la carne en la dieta -explica-, siempre de forma equilibrada y moderada, contribuye a alcanzar más fácilmente todos los requerimientos nutricionales y reduce la necesidad de recurrir a suplementación”.

La gestación, asegura Martínez, es un momento en el que la mujer no debe hacer ningún tipo de dieta específica o restrictiva.

La visión del ginecólogo

El doctor Palacios afirma: “La nutrición de la madre durante el embarazo y la lactancia es uno de los factores que tiene mayor influencia sobre el crecimiento y desarrollo fetal, así como sobre la evolución del embarazo. El feto depende totalmente de los nutrientes que le llegan de la placenta”.

Según este especialista, “las restricciones dietéticas están relacionadas con infertilidad, aborto y retraso del crecimiento intrauterino” y rechaza dietas pobres en cereales, proteínas, calcio y vitaminas.

Las necesidades energéticas aumentan durante el segundo y tercer trimestre del embarazo, prosigue el doctor, quien considera que el consumo de carne es “adecuado” para su inclusión en la alimentación de las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia.

“Una ingesta de 70 gramos de proteína al día es más que suficiente -expone- para satisfacer las necesidades de este nutriente”.

Sobre el efecto de la alimentación en la embarazada si, por ejemplo, va a tener mellizos, gemelos o trillizos, el doctor asegura: “Las embarazadas de gestación múltiple deben aumentar la ingestión diaria en unas 300 kilocalorias más con respecto a las gestaciones únicas, y en unas 600 kilocalorías más que las mujeres no embarazadas”.

“Las mujeres que están esperando mellizos o más de dos bebés deben consumir más proteínas -añade-, pudiendo señalarse cifras entre 90 y 120 gramos de proteínas diarias”, para lo que aconseja el consumo de pescados, pollo o carnes magras.

 

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