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En plena quinta ola de coronavirus…¿Recordamos cómo fue el último verano?

A finales de junio de 2020, cuando arrancaba el verano, España daba por superada la devastadora primera ola de la pandemia de coronavirus y lograba rebajar la incidencia acumulada hasta 8 casos por 100.000 habitantes. Un año después la situación es bien distinta: los contagios están disparados entre los jóvenes no vacunados superando los 500 positivos

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Detalle de la estatua de Ava Gardner con la que la localidad gironina de Tossa de Mar recuerda el rodaje de la pelicula “Pandora” y que luce una mascarilla. EFE/Alejandro García

En el segundo verano de pandemia llevamos a la espalda cuatro oleadas de contagios y la quinta ola ha llegado mucho antes de lo que esperábamos, a pesar de estar inmersos en plena campaña de vacunación contra la covid que se acerca al 50% de la población con pauta completa.

Y precisamente ha incidido en los más jóvenes, en los que todavía no han recibido la vacuna, pero también son los que más vida social y movilidad presentan. De hecho, los brotes de los viajes de estudios abrieron el ascenso de la transmisión.

El 20 de junio de este año, a las puertas del verano, el descenso de la transmisión se paró en 92 casos por 100.000 habitantes, muy lejos de los 8 casos del mes de junio de 2020.

Así ha empezado la quinta ola que se ha disparado de manera espectacular: en menos de un mes hemos pasado de 92 casos a 500 por 100.000 habitantes, según los datos que las comunidades autónomas proporcionan al Ministerio de Sanidad.

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Varios jóvenes permanecieron a finales de junio en aislamiento en el hotel Palma Bellver de Palma cuando estaban en viaje de estudios. EFE/CATI CLADERA

Así fue el verano de 2020

En 2020, tras un confinamiento estricto de casi tres meses y una apertura gradual de las medidas de control y restricción, los españoles empezamos a disfrutar de un verano en el que recuperamos la movilidad y las reuniones pero protegidos por la mascarilla y con gel hidroalcohólico en el bolsillo.

La necesaria relajación de las medidas hizo que la incidencia acumulada fuera subiendo de manera gradual, desde los 8 casos a los 57 el 31 de julio y a los 109 el 14 de agosto.

Ese día el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud decidió endurecer las medidas para evitar que se desmandara esa segunda ola y clausuró el ocio nocturno, la hostelería cerró a la 1.00 y prohibió fumar en las calles sin distancia de seguridad.

Dos meses y medio después, el 29 de octubre, el Congreso de los Diputados ratificaba un nuevo estado de alarma cuando la incidencia acumulada llegaba a los 468 casos, había 790 fallecidos en una semana y una ocupación de camas de uci del 25%, nivel de riesgo extremo, y de planta del 14%, riesgo alto.

La tasa de positividad era del 13,7% con una media de 2.262 pruebas diagnósticas a la semana por 100.000. Este viernes, esa tasa es la misma, un 13,7 y 2.209,55 pruebas diagnósticas.

¿En qué difiere la quinta ola de las anteriores?

El ascenso de la curva de contagios ha sido meteórico en la quinta ola que empezó con el inicio del verano y con la relajación del uso de mascarilla , solo para interiores y en exteriores cuando no se cumpla la distancia de seguridad.

La incidencia acumulada a mediados de julio se ha disparado a 500 pero la situación de los hospitales es diferente, en nivel de riesgo bajo en ucis (9,18%) y de nueva normalidad en planta (3,9%) al no superar el 5%. Además, los fallecidos, en ligero aumento, suman 49 en siete días.

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EFE/ Brais Lorenzo

Y esto se debe a que los contagios se concentran en los menores de 30 años que, en su mayoría, pasan la enfermedad de forma leve y no necesitan hospitalización, aunque se observa un ligero crecimiento de la presión hospitalaria y las autoridades sanitarias advierten de que la situación se puede volver a complicar.

Por el momento, las tasas de vacunación de los mayores de 40 años, casi el 79% con la pauta completa, les está protegiendo de la enfermedad grave y, por tanto, de ser hospitalizados y de fallecer.

Según datos facilitados por el Ministerio de Sanidad, sobre 17 millones de vacunados de forma completa se han contabilizado un 0,15% de infecciones.

Hay que recordar que las vacunas no erradican al virus, solo protegen contra enfermedad grave, por lo que podemos contagiarnos y transmitir, además de que en un 10% de casos las vacunas no son efectivas.

Esta oleada, denominada popularmente “la ola joven”, está dejando incidencias acumuladas de más de 1.500 casos por 100.000 en el grupo de edad de 20 a 29 años y de más de 1.300 en el de 12 a 19.

Por contra, en los mayores de 80 años solo hay 87 casos por 100.000 o en el de 70 a 79, 71 positivos.

Las comunidades autónomas, todas en riesgo extremo menos Castilla-La Mancha, Murcia y Ceuta y Melilla, ya han empezado a tomar medidas en sus territorios echando mano de los documentos de acciones coordinadas y el semáforo de niveles de riesgo acordados por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud que, de momento, descarta tomar iniciativas uniformes y de aplicación nacional.

Para las medidas que afectan a los derechos fundamentales, como el toque de queda nocturno, las regiones necesitan el respaldo de los tribunales superiores de justicia pero no siempre lo consiguen, como ha sido el caso de Canarias.

En este verano de 2021, cuando confiábamos en el freno de las vacunas, el coronavirus ha vuelto a encontrar la vía para escapar.

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