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Psoriasis y alcohol, cóctel nocivo

125 millones de personas en el mundo están afectados por esta enfermedad dermatológica, crónica e incurable. Se trata de una patología común y preocupante, no de un mero problema estético que afecta a la vida diaria de quienes la padecen. El 75% de los afectados confiesa sentirse poco atractivo

Psoriasis y alcohol, cóctel nocivo
Infografía cedida por Novartis.

El 50% de los pacientes psoriásicos reconoce realizar un consumo excesivo de alcohol. No se conoce qué provoca esta enfermedad; las causas además de genéticas pueden ser exógenas y de múltiple índole, pero el abuso del alcohol puede aumentar la severidad de la psoriasis e incluso interferir en su tratamiento.

Este es uno de los puntos señalados a este respecto por el doctor Pedro Herranz, especialista en Dermatología del Hospital madrileño de La Paz, en una ponencia organizada por Novartis en el marco del Congreso de la European Association of Dermatology and Veneorology (EADV), que se celebra en Amsterdam del 8 al 12 de octubre.

“No sabemos el origen último de la psoriasis. Hay susceptibilidad genética pero el desencadenante puede ser una infección viral o bacteriana, un traumatismo, heridas, quemaduras, malos hábitos como el alcohol o el tabaco y el estrés psicológico es el más importante. Es también un factor de riesgo, en su versión más grave, para la enfermedad cardiovascular. Es necesario estudiarlo de manera global, multidisciplinar”, afirma Herranz.

Los síntomas de la psoriasis pueden empezar a cualquier edad, incluyendo la infancia, pero la enfermedad afecta sobre todo a adultos, el 3% de la población mundial,  según la Federación Internacional de Asociaciones de Psoriasis. Los síntomas empiezan cuando una serie de detonantes ambientales y factores genéticos alteran el ciclo vital de las células cutáneas.

Su manifestación no es igual en todos los casos. La psoriasis en placas es la más común, ya que supone del 80% al 90% de los casos y se caracteriza por lesiones cutáneas gruesas y extensas, llamadas placas, que provocan picor, escamas y dolor.

“El diagnóstico es clínico.  Puede picar de manera tremenda, escocer, doler… Valoramos el grado de infiltración (las zonas de la piel engrosadas), el eritema (enrojecimiento de la zona) y la descamación y la escala es visual”,  asegura Herranz.

Más de un tercio de las personas con psoriasis en placas la padece en grado moderado o grave, lo cual puede ser difícil de tratar, tal y como apunta R. Herrier en “Avances en el tratamiento de las placas de psoriasis de moderadas a severas”. Se considera que los pacientes tienen síntomas moderados o graves cuando afecta a más del 10% de su superficie corporal o están implicadas zonas sensibles del cuerpo, como manos o pies, que pueden afectar mucho a la calidad de vida.

Papel del sistema immune 

El sistema inmune produce numerosas proteínas llamadas citoquinas, que actúan como “mensajeros” que coordinan la comunicación entre las células inmunes en respuesta a una infección. Se considera que una de estas citoquinas, la interleuquina-17A (IL-17A), desempeña un papel clave en el desarrollo de la psoriasis.

Un aumento del nivel de IL-17A en la piel puede desencadenar una respuesta inmune, incluso sin que haya amenaza de infección, provocando síntomas inflamatorios como picor y enrojecimiento. Además, le indica a la piel que genere nuevas células más rápido de lo normal, dando lugar a síntomas característicos de la psoriasis como engrosamiento cutáneo y placas debido al desarrollo celular en la superficie de la piel.

Efectos físicos y psicológicos 
Conviértase en una persona sin miedos
EPA/LUKAS COCH AUSTRALIA AND NEW ZEALAND OUT

La psoriasis afecta negativamente a la vida de las personas física y psicosocialmente. Los síntomas físicos suelen ser dolorosos e incluyen sensación de ardor, dolor en las articulaciones, picor e irritación cutánea. Dichos factores limitan periódicamente la capacidad de las personas para realizar sus actividades diarias e influyen en su estado psicológico. De hecho, el efecto de la psoriasis en la calidad de vida asociada a la salud de las personas es similar a la de enfermedades como cáncer, cardiopatías, artritis, diabetes tipo 2 y depresión. tal y como afirma B.S. MacKenzie en “Tendencias en inmunología”.

Las personas con psoriasis también sienten estigmatización social por el aspecto de su piel, así como depresión, falta de atractivo, pensamientos suicidas, dificultades económicas y problemas profesionales.

Estudios internacionales también han confirmado que las personas con tipos de psoriasis más graves tienen una esperanza de vida significativamente inferior. Ello se debe a que tienen más probabilidades de sufrir una serie de enfermedades concurrentes, como diabetes, artritis psoriásica, cardiopatías, obesidad, síndrome metabólico, enfermedades cardiovasculares, enfermedades psiquiátricas y cáncer (linfoma).

Tratamientos

Algunos de los tratamientos tradicionales para la psoriasis son terapias de uso tópico (cremas y geles), fototerapia y medicamentos sistémicos. Sin embargo, sigue habiendo una necesidad insatisfecha de nuevas terapias eficaces que actúen más rápido y durante más tiempo para aliviar el dolor, el picor y demás síntomas de la enfermedad.

Los estudios muestran que las personas con psoriasis suele desconfiar de las terapias disponibles y alrededor del 40%-50% se declaran insatisfechos con sus opciones actuales. La preocupación por la percepción de la ineficacia de los tratamientos tiene graves implicaciones, ya que una encuesta sobre 1.095 personas con psoriasis demostró que es el principal motivo de abandono de la terapia.

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