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Pseudoterapias: ¿se están lucrando de la pandemia quienes la practican?

A raíz de la declaración de la pandemia de la Covid-19 son muchos los anuncios que circulan vendiendo tratamientos milagrosos para prevenir o curar la enfermedad. El Bisturí habla de las pseudoterapias, de su situación actual y de los riesgos que implica con un representante de la Junta Directiva de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas 

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EFE/Narendra Shrestha

Cuando hablamos de pseudoterapias, nos referimos a distintas prácticas que se ofrecen como actos médicos sin que su eficacia se haya demostrado científicamente.

Sobre ellas habla El Bisturí con Fernando Cervera, miembro de la Junta Directiva de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP) y licenciado en Ciencias Biológicas.

Como explica, a día de hoy las pseudoterapias siguen siendo un problema invisible para la administración pública. “No hay estadísticas oficiales, lo que imposibilita saber a ciencia cierta si se ha producido o no un repunte durante la crisis de la Covid-19″, lamenta.

Sin embargo, Cervera asegura que, desde la asociación, “sí hemos percibido un boom de fake news y de personas que ofrecen supuestas curas o prevenciones milagrosas para el coronavirus. Además, muchas pseudoterapias que ya estaban en el mercado se han adaptado rápidamente al nuevo contexto de esta pandemia”.

Pseudoterapias, ¿un problema sanitario?

Cervera afirma que las pseudoterapias son un problema muy grave -y lo seguirán siendo, dado que no parece que se vaya a solucionar-, ya que producen muertes, estafas sanitarias y un empobrecimiento de la cultura científica de la sociedad que está quedando patente durante la crisis actual.

“Muchas de estas prácticas vienen acompañadas de un conjunto de conocimientos ajenos a la realidad científica. Esto provoca que ahora, por ejemplo, mucha gente que les sigue piense que la pandemia no está causada por un virus, sino por las antenas de telefonía y está habiendo ataques a las mismas en todo el mundo”, alerta.

Por otro lado, hay otras pseudoterapias que han visto una posibilidad de ampliar su mercado con la crisis sanitaria de la Covid-19 y se han reinventado para llegar a quienes buscan prevenir o curar la enfermedad. Desde la APETP, Cervera pone tres ejemplos:

“La homeopatía, que se vende como una práctica para mejorar el sistema inmunológico; el MMS, un tratamiento “milagroso”, que no deja de ser lejía, y asegura curar el autismo o el cáncer; y, por último, la terapia magnética o biomagnetismo, una estafa que afirma que con imanes se puede curar el sida y el cáncer. Todas ellas han añadido ahora la Covid-19 a su lista de enfermedades tratables”.

¿En qué se amparan los defensores de las pseudoterapias?

Cervera subraya que el porcentaje de médicos que están a favor de las pseudoterapias es muy bajo, y lo explica de la siguiente manera: “El hecho de estudiar una carrera no te convierte en un buen profesional”.

campaña contra fake news salud
Imagen de la campaña

Pone el ejemplo de Kary Banks Mullis, el bioquímico estadounidense que ganó el premio Nobel por plantear la técnica de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), que se utiliza actualmente para el diagnóstico de la Covid-19. “En su día afirmó que había sido abducido por extraterrestres”, comenta Cervera.

A su entender, el hecho de que algunos médicos respalden estas prácticas se debe, o bien a su falta de profesionalidad, o bien a los beneficios económicos que hay detrás. Un afán de lucro que sí mueve en todos los casos al grupo de no médicos que las promueven.

“Josep Pàmies, uno de los mayores productores del MMS en España, tiene una empresa que factura millones de euros cada año vendiendo lejía y plantas milagrosas”, alerta el miembro de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas.

Las medidas que se toman, o deberían tomarse, para frenar estas prácticas

Cervera asegura que, ahora mismo, el estado de indefensión del paciente ante este tipo de prácticas es enorme.

“La organización médica colegial inició su observatorio de pseudoterapias -que, como su propio nombre indica, lo máximo que hace es observar y lanzar directrices-, pero la mayoría de denuncias que ponen frente a colegiados que las practican son sobreseídas”.

En cuanto a la gente que se dedica a esto sin ser médicos, Cervera advierte de que en la mayor parte de casos no cuentan con un seguro de responsabilidad civil, es decir, si te pones en sus manos y mueres por una negligencia o un efecto secundario, no tienes ningún tipo de protección.

“Según una estimación propia de la APETP, hay unos unos 18.000 centros que incumplen la ley de Centros Sanitarios, y esto no se está persiguiendo”, denuncia.

Tampoco ayuda el hecho de que muchos de estos fármacos puedan adquirirse en farmacias, lo que, para Cervera, contribuye a legitimar este tipo de fraudes.

“La relación del paciente con el personal sanitario se fundamentan en la confianza, tú vas al médico sin tener conocimientos de medicina y confías en tu doctor. En la farmacia pasa lo mismo, tú no tienes la formación adecuada para distinguir; mucha gente consume homeopatía no porque esté convencida de su eficacia, sino porque no sabe que es un fraude; probablemente no sepa ni lo que es”, expone.

Recomendaciones para identificar las pseudoterapias

En situaciones de desesperación, muchas personas pueden sentirse confundidas y acudir a este tipo de remedios “milagrosos”. Para evitar engaños, Cervera habla de algunos indicadores que nos tienen que hacer saltar las alarmas:

  1. Para empezar, si en el local hay un cartel en el que anuncien “terapias” y al frente no hay un médico o un profesional sanitario, sospecha, porque al frente de todo centro médico tiene que haber un profesional y estos tienen muy limitado su campo de actuación por su especialidad.
  2. Cuando te ofrecen curas “milagrosas”, generalmente es un engaño.
  3. Si es un servicio que no está incluido en la Seguridad Social, probablemente su nivel de evidencia sea muy bajo, esto es, sin duda, un buen indicador. Si lo que te ofrecen se sale del sistema de salud pública, consulta con tu médico antes de ponerte en manos de nadie.
  4. Cuando es un médico quien te ofrece estas terapias, puedes contrastar con otros profesionales que te den una segunda opinión.
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