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Protección de los ojos en la nieve: cuidado con la queratitis solar

Nos encontramos en pleno invierno y es época de esquiar, pero la nieve y la altitud pueden convertirse en enemigos de los ojos si no tomamos las medidas acertadas para protegerlos. La queratitis solar es un riesgo que se combate con las gafas de sol adecuadas. El Centro de Oftalmología Barraquer ofrece información y consejos con este objetivo

Protección de los ojos en la nieve: cuidado con la queratitis solar
EFE/Alessandro Della Bella

La nieve refleja cerca de un 80 por ciento de la luz solar, mientras que la arena refleja entre un 10% y un 25%, y el agua un 20 por ciento. A este efecto reflectante se suma la altitud, ya que por cada 1.000 metros la proporción de rayos ultravioleta en la luz solar aumenta un 10 por ciento.

Por lo tanto, cuando vamos a esquiar los ojos están muy expuestos a los rayos ultravioletas del sol y a sus posibles efectos secundarios como la queratitis solar.

La Unidad de Superficie Ocular y Enfermedades Externas del Centro Oftalmólogico Barraquer nos explica qué es la queratitis solar y como evitarla.

La queratitis solar

La queratitis se define como una inflamación de la córnea, la parte más anterior del ojo. La inflamación de la córnea se puede ocasionar por numerosos agentes físicos y orgánicos. La exposición en exceso a la radiación ultravioleta (esquí, montañismo), lámparas de rayos UVA o soldaduras eléctricas sin protección durante un corto período de tiempo puede ocasionar una queratitis.

En la queratitis solar, los síntomas suelen ser bilaterales y no aparecen inmediatamente tras la exposición a la luz, sino entre 6 y 12 horas después. Se caracterizan por dolor, ojo rojo, lagrimeo y dificultad para abrir los ojos por intolerancia a la luz. De padecer estos síntomas hay que acudir lo antes posible a un oftalmólogo de urgencias para iniciar su tratamiento.

Diagnóstico y Tratamiento

En la exploración oftalmológica se observan unas lesiones puntiformes difusas en la capa más externa de la córnea, el epitelio. Con el tratamiento adecuado las lesiones cierran en uno o dos días.

Las personas que usan lentes de contacto deben quitárselas lo antes posible y consultar con un oftalmólogo antes de reiniciar su uso.

Prevención

El sol luce sobre una pradera nevada. Efesalud.com
EFE/Altaf Qadri

El uso de una buena protección con unas gafas de sol adecuadas es básico para preservar la salud visual en la nieve. Es importante remarcar que las gafas de sol deben ser de cristal u orgánicas, pues las de polímeros de baja calidad (plástico) pueden incluso dejar pasar los rayos UV a pesar de parecer muy oscuras, y con el tiempo pueden deformarse y causar aberraciones ópticas, molestias oculares o dolor de cabeza.

Las gafas no homologadas o de baja calidad son más económicas, se venden en lugares no especializados y no protegen adecuadamente de la radiación solar.

En la práctica del esquí es recomendable el uso de cristales con filtros polarizados que minimizan el deslumbramiento, ya que eliminan los reflejos de ciertos ángulos de superficies como el agua, la nieve o la arena. Por tanto, son muy útiles para actividades sobre superficies reflectantes.

Consejos para el buen uso de las gafas de sol

Reflejo de un árbol nevado en unas gafas de sol. Efesalud.com
EPA/Uwe Zucchi
  • Conocer el tipo de filtro que llevan, lo cual es independiente del color o grado de oscuridad del cristal.
  • La potencia del filtro debe adaptarse al uso que se hará de la gafa. No es igual la necesidad de protección para un uso cotidiano que la necesaria para esquiar o hacer montañismo.
  • Conocer y procurar la mejor calidad del material. Deben ser de cristal u orgánicas; las de polímeros de baja calidad pueden incluso dejar pasar los rayos UV a pesar de parecer muy oscuras, y con el tiempo pueden deformarse y causar aberraciones ópticas, molestias oculares o dolor de cabeza.
  • Un filtro excesivo, o usado a las horas o en condiciones meteorológicas inadecuadas, puede reducir la visión considerablemente.
  • Nunca debe intentarse usar gafas de sol para fines para los que no han sido diseñadas, como observar eclipses de sol, mirar persistentemente al sol, o abrir los ojos mientras se toman rayos UV artificiales para broncearse.
  • Las gafas muy pequeñas o las que se distancian en exceso del ojo no lo protegen de de los rayos laterales o de los inferiores, importantes en caso de superficies reflectantes como la nieve o el mar.
  • En actividades deportivas, además de la protección solar, los materiales y diseño deben ofrecer defensa física contra traumatismos y proyectiles.

 

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