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La nueva presidenta de la SENEP pide el reconocimiento de la especialidad de neuropediatría

La doctora Ana Camacho, neuróloga del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, ha sido elegida recientemente presidenta de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP). Entre sus objetivos al frente de la sociedad destacan el reconocimiento de la especialidad y otorgar una mayor visibilidad a la neuropediatría

presidenta SENEP

Ana Camacho, nueva presidenta de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), compagina su cargo con su actividad asistencial en la Sección de Neurología Infantil del Hospital 12 de Octubre de Madrid.

Precisamente este hospital es, junto con el Gregorio Marañón y La Paz, uno de los tres hospitales incluido en el Código Ictus Pediátrico de la Comunidad de Madrid para el intervencionismo de urgencia en menores de 16 años.

“La incidencia del ictus pediátrico es muy baja, pero no es cero”, señala a EFEsalud la presidenta de la SENEP.

“Eventualmente se dan casos de ictus pediátrico, y lo que hemos querido hacer es equiparar los derechos de los niños a los de los adultos, trasladando lo que ya se estaba haciendo en adultos y organizando la asistencia de forma adecuada”, apunta.

“Se sabe que tiempo es cerebro y que la patología cerebrovascular, atendida de forma urgente, salva vidas y disminuye las secuelas a largo plazo”, añade la especialista.

A comienzos de año, el Hospital 12 de Octubre realizó con éxito la extracción de un trombo cerebral al paciente más pequeño del mundo de tan solo dos meses de edad, que continúa con seguimiento ambulatorio por Neurología Pediátrica.

Reconocimiento de la especialidad

De acuerdo con la nueva presidenta, uno de los principales objetivos que persigue la SENEP es el reconocimiento de la especialidad.

Al contrario de lo que sucede en los pacientes adultos, para los que existen distintas especialidades médicas que tratan enfermedades concretas, la especialidad de pediatría aborda cualquier dolencia del niño y adolescente.

Sin embargo, en la práctica clínica habitual se han ido desarrollando distintas subespecialidades pediátricas que, hoy en día, carecen de reconocimiento oficial, como es el caso de la neuropediatría.

“La neuropediatría es diversa porque se puede llegar a través de la especialidad de pediatría, la opción mayoritaria, pero también desde neurología, ambas especialidades MIR de cuatro años”, explica la doctora Camacho.

Tras completar la especialidad, los pediatras o neurólogos, bajo la tutela de neuropediatras y en unidades acreditadas para impartir formación por la propia SENEP, continúan formándose durante un año adicional para completar su formación.

“Nuestro objetivo es que se reconozca la especialidad de neuropediatría, pero hasta que ese momento llegue, desde la SENEP seguiremos trabajando para garantizar la adecuada formación de los especialistas neuropediatras”, asegura.

Epilepsia, TEA o TDAH, las patologías más prevalentes en neuropediatría

Un error común es pensar que las enfermedades neurológicas no afectan a la población infantil.

Sin embargo, según sostiene la presidenta de la SENEP,  “las consultas por problemas neurológicos son de las más frecuentes en la edad pediátrica”.

“La neuropediatría abarca un rango de patología muy amplia y a veces desconocida”, señala, y añade que “las enfermedades neurológicas de los niños impactan y provocan un menoscabo potencialmente importante en su neurodesarrollo”.

Por eso, otro de sus objetivos principales es dotar a la neuropediatría de una mayor visibilidad social.

“Somos parte importante del seguimiento del niño enfermo, pero también del niño con riesgo neurológico”, subraya.

Las patologías más prevalentes en neuropediatría son, de acuerdo con la especialista, “la patología del neurodesarrollo, como el Trastorno del Espectro Autista (TEA), los trastornos del aprendizaje o el trastorno por déficit de atención e hiperactiviad (TDAH), la cefalea y la epilepsia”.

Existen también muchas enfermedades minoritarias.

“Aunque individualmente son muy infrecuentes, como grupo ocupan bastante tiempo de nuestra actividad neuropediátrica”, apunta.

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El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una de las enfermedades neurológicas más frecuentes en la infancia. lEFE/ Rungroj Yongrit

Impacto de la pandemia en la atención de pacientes neuropediátricos

“Por un lado, la pandemia ha tenido un gran impacto en el ámbito de la pediatría”, señala Ana Camacho. “Como el impacto de la covid en la población adulta es mucho mayor, la pediatría tuvo que estar a disposición de la medicina de adultos, cediendo espacios físicos y profesionales, especialmente durante las primeras olas”, explica.

“Por otro lado, en el ámbito de la neuropediatría en particular, atendemos a pacientes que, aún siendo población infantil, son especialmente vulnerables para la infección por la covid-19”, expone.

“En este sentido, la neuropediatría se ha visto afectada por el retraso en los diagnósticos pero también porque seguimos a pacientes que, si se infectan, pueden desarrollar una enfermedad grave”,  explica la neuropediatra.

Es el caso de pacientes con tratamientos inmunosupresores o con enfermedades neuromusculares que tienen afectación respiratoria.

Sobre la vacunación contra la covid de estos pacientes, la especialista recalca que “los pacientes neuropediátricos son candidatos para la vacunación y deben hacerlo cuando les corresponda por edad”.

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