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¿Por qué la gente a la que quiero me hace daño?

En algún momento todos nos hemos hecho esta y otras preguntas a las que no conseguimos dar respuesta. Con motivo de la publicación de su segundo libro ¿Por qué la gente a la que quiero me hace daño? EFEsalud ha entrevistado a Manuel Hernández Pacheco, psicólogo y biólogo por la Universidad de Málaga (UMA), para que nos aclare todas esas dudas

¿Por qué la gente a la que quiero me hace daño?
Imagen de la portada del libro de Manuel Hernández Pacheco/EFE/Noemí Rojín

Las diferentes etapas vitales por las que pasamos implican grandes cambios en nuestro cerebro y a veces adaptarse a ellos no resulta sencillo. “¿Por qué la gente a la que quiero me hace daño? Neurobiología, apego y emociones” (Ed. Desclée de Brouwer) intenta explicar de manera sencilla y a través de casos prácticos cómo las experiencias vividas en la infancia y adolescencia pueden modelar nuestra personalidad.

En este libro, Manuel Hernández, aplica sus amplios conocimientos sobre el apego y la neurobiología para explicar algunas de las patologías que sufrimos en la sociedad actual como la ansiedad, el estrés o la depresión. Entender el funcionamiento de nuestro cerebro es clave para poder entendernos a nosotros mismos, pero también a la gente que queremos.

¿Por qué la gente a la que queremos es la que nos hace daño?

Porque es la que más nos importa, es decir, para que alguien nos haga daño emocional tenemos que quererle o tiene que ser importante para nosotros de algún modo. Es un mecanismo de la naturaleza para recuperar otra vez ese vínculo o para recuperar una posición en la relación.

¿Por qué nos enganchamos a determinadas personas aún sabiendo que son perjudiciales para nosotros?

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El psicólogo y biólogo Manuel Hernández/Foto cedida

Esto funciona por el mismo sistema que cualquier adicción y en algún momento nos hizo sentirnos bien. Hay dos sistemas vitales en el ser humano: uno es el del miedo y otro el de la recompensa. Si yo en un momento dado he sentido una recompensa, me hago adicto a eso aunque sepa que me está haciendo muchísimo daño. No puedo dejar de hacerlo.

En otros casos son personas que no han vivido otra cosa y que alguien les trate bien es algo que ellos no pueden concebir porque nunca lo han tenido.

¿Desarrollan una especie de vínculo emocional donde necesitan seguir sintiéndose queridos?

El vínculo emocional lo tenemos todos con nuestros hijos, padres, amigos… El problema está en por qué estas personas tienen que estar con personas que le hacen daño. Esto sucede porque en algún momento esa persona me hizo sentir especial. A partir de ahí lo único que busco es que me haga volver a sentir eso mismo.

¿Cómo podemos identificar una relación tóxica?

Cuando sufrimos. Yo siempre le digo a mis pacientes que en el amor no hay sufrimiento. Si uno sufre es porque no hay amor, hay otra cosa. Tú puedes tener un problema con tu pareja, una discusión con tu madre… pero tú sabes que la quieres y sabes que eso se va a recuperar, pero las personas que tienen dependencia emocional sufren constantemente. Tienen una sensación constante de angustia y miedo.

¿Y podemos salir de ella? ¿Cuánto tardamos en quitar esa dependencia?

Sí, por supuesto. En cuanto al tiempo depende. La media en las mujeres maltratadas en España está en una relación de 10 años con su pareja, pero hay otros condicionantes. También depende de los apoyos que se tenga. El tema es que se puede. Al final es como cualquier droga, es decir, la dependencia emocional no funciona diferente que la adicción a la cocaína o al juego.

La infancia, etapa clave

La infancia es una etapa clave en el desarrollo, ¿cómo nos puede marcar una infancia traumática?

Aproximadamente el 60-80% de lo que vamos a hacer en toda nuestra vida lo vamos a aprender en los 6-7 primeros años de nuestra vida. Lo más importante que hay que aprender son las emociones y cómo relacionarse con los demás. Si la relación con los cuidadores fue acertada o sana cuando sea adolescente se regulará bien con sus compañeros, pero si las estrategias de sus cuidadores no fueron óptimas cuando se relacione va a padecer ansiedad. Para quitarse la ansiedad después pueden darse atracones, o no comer, o van a estudiar impulsivamente o no van a estudiar, o se van drogar… por eso son tan importantes las emociones que se aprenden en la infancia.

A día de hoy la ansiedad y el estrés nos afectan a todos. ¿Cómo podemos prevenirlas?

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Ilustración de Almudena Jaime para el libro “¿Por qué la gente a la que quiero me hace daño?/Imagen cedida

Cierto grado de ansiedad es bueno porque nos pone en funcionamiento. Lo primero, se sabe que el mayor atenuante de la ansiedad a todos los niveles son las relaciones con otras personas y en la sociedad actual estamos cada vez más comunicados, pero más solos. Lo segundo es la autorregulación y el autocuidado. Y lo tercero es la asertividad, es decir, en cuanto a las relaciones humanas saber poner límite y que no me hagan daño y tampoco hacer daño yo.

¿Cuál es la clave para tener una buena salud mental?

La reflexión. Las personas que tienen buena salud mental son capaces de reflexionar cuando viven experiencias negativas y las viven como aprendizaje no como trauma. Son capaces de sacar una conclusión o algo positivo de eso. Ese es el mayor factor de salud mental.

Aunque a veces infravaloramos la salud mental para darle prioridad a la física…

Sabemos que cuerpo y mente son dos cosas totalmente relacionadas. A nivel de las vísceras y a nivel del sistema inmunológico. Sabemos que el cuerpo y la mente son una sola cosa. Tener estrés consume mucha energía del cerebro y que obviamente no va a otras partes del organismo.

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