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Polimedicación, el riesgo de tomar más medicamentos de los necesarios

El Bisturí dedica su sección de medicamentos a la polimedicación. Alicia López de Ocáriz, directora de I+D y experta médica de Cinfa, explica cuáles son los factores que influyen, los riesgos que implica para la salud y lanza algunos consejos para tomar los fármacos de forma adecuada

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EFE/Paco Torrente

La polimedicación se da cuando un paciente toma varios medicamentos a la vez de manera simultánea, durante un periodo de tiempo prolongado, no de forma puntual.

Es consecuencia, como explica López de Ocáriz, de que ahora vivimos más años y tenemos, a su vez, más enfermedades de larga duración, enfermedades crónicas que hay que mantener controladas con fármacos.

Aunque, como matiza, es importante diferenciar dos situaciones cuando hablamos de polimedicación, ya que no siempre es algo negativo.

“Es adecuada cuando el paciente toma muchos fármacos pero todos tienen una indicación clínica; la inadecuada es cuando se toman más medicamentos de los estrictamente necesarios, y ahí el objetivo sería reducir el número”.

El perfil concreto del paciente polimedicado

Como explica la experta en medicamentos, existen dos perfiles. “El primero sería una persona con una sola enfermedad cuyo tratamiento que requiere varios medicamentos, como es el caso de la tuberculosis, de las personas seropositivas o alguna enfermedad mental como la esquizofrenia”, afirma.

El otro perfil, que probablemente es el más frecuente, “sería el de una persona, por lo general mayor, que padece dos o más enfermedades y que, al necesitar tratamiento para cada una de ellas, acaba tomando un número elevado de fármacos. Por ejemplo alguien que tiene al mismo tiempo diabetes, hipertensión y artrosis”, aclara.

Factores que influyen en la polimedicación

Se pueden agrupar en tres categorías:

Los que dependen del paciente:

  • En general la polimedicación es más frecuente a partir de cierta edad, sobre todo en mujeres mayores de 75 años.
  • También la favorece la necesidad de consumir medicamentos para la ansiedad, la depresión o el dolor, porque son tratamientos de larga duración; además de, por supuesto, tener varias enfermedades crónicas que obligan a tomar medicación de forma casi continua.
  • Y hay un último factor, que depende mucho de nosotros, que es la automedicación. Medicarse sin consultar al médico o al farmacéutico sigue siendo común y esto puede ser dañino para nuestra salud.

Además, añade la experta médica de Cinfa, también puede complicarla tener alguna enfermedad renal o algún trastorno digestivo, ya que nuestro riñón o nuestro estómago elimina el fármaco o lo absorbe peor y esto puede agravar las consecuencias de otros medicamentos que tomemos.

“También lo agrava acudir a distintas farmacias; es recomendable que acudamos siempre a un profesional sanitario que tenga una visión global de todo nuestro tratamiento”, advierte.

Los que dependen del sistema sanitario

“Cuando tenemos visitas con varios especialistas, nuestro médico de familia suele coordinarlo, pero hay que informarle correctamente para que esa coordinación funcione”, apunta.

También es importante dar instrucciones claras y por escrito al paciente sobre cada medicamento que tiene que tomar.

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Nuestro médico de familia debe estar bien informado para coordinar los tratamientos que prescriben los distintos especialistas. FOTO EFE/Castillo Loxa

Los factores sociales

Como explica López de Ocáriz, influye también en la polimedicación el hecho de vivir en situación de dependencia, en zonas rurales o solo.

Los riesgos de la polimedicación para la salud

Los riesgos fundamentales, en palabras de la experta de Cinfa, son dos: el primero, que cuantos más medicamentos necesita tomar un paciente, más difícil es que cumpla el tratamiento correctamente porque puede olvidar o repetir alguna toma sin necesidad; y el segundo son las reacciones adversas, que pueden aumentar.

“En ambas circunstancias, esto puede causar un peor control de las enfermedades, la disminución de capacidades físicas -que en personas mayores pues puede llevar a que tengan más riesgo de caídas-, e incluso un aumento de riesgo de hospitalización o de mortalidad en casos extremos”, alerta.

Consejos para tomar adecuadamente la medicación

Lo primero, señala, es una intervención adecuada por parte de los profesionales sanitarios para conocer y valorar globalmente todos los medicamentos que está recibiendo un paciente.

“Para esto es importante que acudan al médico de familia y que sea él quien lo haga. Este, además, debe informar bien al paciente de qué tiene que tomar y para qué, de forma concreta y precisa”, aconseja.

En el caso de la falta de adherencia terapéutica, es decir, de no cumplir correctamente el tratamiento, hay que analizar qué factores están influyendo. “Pueden ser ser fallos de memoria, poco apoyo social, poca destreza con las manos o una persona anciana que no ve o no oye bien”, apunta la experta.

“En este sentido el profesional farmacéutico puede ofrecer lo que llamamos servicios personalizados de dosificación de medicamentos, pastilleros semanales en los que se organiza la medicación para facilitar su toma”.

Su uso en pacientes polimedicados mejora un 30 % la adherencia a los tratamientos y su uso correcto, concluye.

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