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El pinzamiento tardío del cordón umbilical, beneficio seguro para el bebé

“Clampar el cordón umbilical justo cuando han pasado uno o dos minutos desde el nacimiento es seguro y beneficioso para el bebé. Además, tenemos datos que demuestran que también es muy conveniente para los recién nacidos prematuros, en los que se reducen los riesgos de mortalidad hospitalaria”, asegura el Dr. Manuel Sánchez Luna, jefe del Servicio de Neonatología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid

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“El momento del nacimiento es complejo, ya que ocurren múltiples cambios físicos y ajustes orgánicos en muy poco tiempo que afectan fundamentalmente a la circulación de la sangre y la respiración del bebé”, dice.

“Antes de nacer, es la placenta la que mantiene el intercambio de gases. La circulación del feto se adapta para recibir la sangre oxigenada desde la vena umbilical y devolver la sangre, una vez que el organismo ha recibido el oxígeno desde las arterias umbilicales, de nuevo a la placenta”, explica.

Tras el alumbramiento se procede al pinzamiento del cordón umbilical, separando la circulación de la madre y del recién nacido, evitándose así el sangrado.

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El cordón umbilical se corta por medio de un utensilio estéril, quedando el muñón umbilical expuesto. Luego se desprenderá solo en una o dos semanas, normalmente cuando la familia vive ya en su casa; hasta ese momento, el cordón atravesará una fase de secado y endurecimiento.

Pero en la sala de partos, este cordón, que todavía une mágicamente a madre y bebé, se pinzará de forma precoz o tardía, según las circunstancias clínicas y la práctica obstétrica

“Ya en la antigua Grecia se recomendaba realizar este clampaje de forma no inmediata para favorecer la transición de forma segura desde la circulación fetal a la neonatal y evitar la pérdida de cierto volumen de sangre, que es importante y beneficiosa para el recién nacido”, recuerda.

De hecho, y según las conclusiones de un informe Cochrane de 2019 sobre la relevancia del pinzamiento tardío o precoz del cordón umbilical, que incluyó 40 estudios, entre otros, con 4.884 recién nacidos antes de la semana 37 y sus madres, el clampaje tardío reduce la cantidad de bebés recién nacidos que mueren antes del alta hospitalaria en comparación con los que obtuvieron un pinzamiento precoz.

“Disponemos de datos que demostrarían que los riesgos de mortalidad hospitalaria se reducen en los bebés prematuros que han recibido los beneficios del pinzamiento tardío de su cordón umbilical”, subraya el doctor Sánchez Luna, presidente, a su vez, de la Sociedad Española de Neonatología.

Mantener al bebé al lado de la madre permite atender al neonato con cordón intacto y esto, junto con el pinzamiento tardío, mejora los resultados de la atención neonatal, más aún si el bebé ha nacido de forma prematura: en los límites viables, entre la 22 y la 25 semana de gestación; extremos, por debajo de la 28 semana; muy prematuros, entre la 28 y la 31; moderados, de 32 y 33 semanas; y tardíos, de 34 a 37 semanas.

“En nuestro hospital tenemos la evidencia clínica de que esto es así, y que clampar el cordón umbilical cuando hayan pasado uno o dos minutos, es seguro y beneficioso para todos los recién nacidos, sean prematuros o no… salvo que otras circunstancias médicas lo impidan o no lo aconsejen”, expone.

El tiempo para ejecutar el pinzamiento debe ser siempre superior a los 30 segundos, y podría llegar, incluso, a los 180 segundos, puesto que durante este transcurso de tiempo se consigue una transfusión de prácticamente el 90% de la sangre de la placenta al recién nacido.

A pesar de estas evidencias, queda cierto recorrido empírico que avale sin ambages la utilización de la técnica de pinzamiento tardío como procedimiento estándar para todos los profesionales sanitarios implicados en el nacimiento del bebé.

El neonatólogo jefe del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, Manuel Sánchez Luna.

En cualquiera de los casos, la Organización Mundial de la Salud apoya el clampaje tardío y lo recomienda especialmente en partos de mujeres embarazadas que vivan en países con pobreza alimentaria, ya que la sangre es rica en nutrientes y ofrece una magnífica dosis de hierro al feto recién nacido.

Por otro lado, “es importante recordar que la sangre de la placenta y el cordón umbilical pertenecen al recién nacido. No solo contiene células sanguíneas, sino también células madre con beneficios potenciales para su salud; por lo que el cordón umbilical no debería entregarse a bancos de cordón con fines comerciales”, apunta y concluye el doctor Manuel Sánchez Luna, presidente de seNeo.

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