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Los jóvenes cada vez más en la diana del ictus

El ictus está sorprendiendo cada vez más a personas entre 20 y 50 años, edades tempranas ya que la media se sitúa en los 74 años. Los hábitos de vida insanos son la causa del adelanto en la edad de esta enfermedad mortal e incapacitante. Prevención más que nunca en el Día Mundial del Ictus, 29 de octubre

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Los jóvenes cada vez más en la diana del ictus
EFE/ SALVADOR SAS

En las últimas dos décadas ha aumentado un 25% el número de casos de ictus entre 20 y 64 años. En todo el mundo, más de 83.000 menores de 20 años llegan incluso a sufrir un infarto cerebral, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

“Los estudios demuestran que hay un incremento en el número de casos en edades más tempranas. A nivel global el 10 y el 12% de los pacientes tiene menos de 50 años, un porcentaje que va creciendo”, explica a EFEsalud el neurólogo Javier Gállego Culleré, coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la SEN.

También los cardiólogos advierten de ese adelanto en la edad que, desde su perspectiva, no solo puede obedecer a trastornos cardíacos primarios, sino a la progresión de enfermedades como la hipertensión, la cardiopatía coronaria o la fibrilación auricular.

Precisamente la fibrilación auricular, “un desorden absoluto en la contracción de las aurículas”, explica el doctor José Luis Palma, vicepresidente de la Fundación Española del Corazón (FEC), es uno de los factores de riesgo y está asociado al propio envejecimiento, por eso hasta ahora era más propio de enfermos de la tercera edad.

“En pacientes con hipertensión o fibrilación articular, vemos pacientes jóvenes, de menos de 50 años, con ictus de origen embólico”, apunta el cardiólogo, quien precisa que la fibrilación auricular “de origen desconocido y primario se da en personas muy jóvenes que si no se tratan adecuadamente con anticoagulantes pueden originar un trombo-embolismo que puede llegar al cerebro”.

Los verdaderos factores de riesgo

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EFE/Alejandro Ernesto

Al margen de causas congénitas, los verdaderos factores de riesgo que están detrás del adelanto en la edad de padecer un ictus son los hábitos de vida alejados de los parámetros saludables, tanto en los países desarrollados como en los más pobres.

“Estamos observando como los factores que consideramos de riesgo cerebrovascular clásicos aparecen cada vez con mayor frecuencia en edades más tempranas y eso tiene que ver con la falta de educación en los hábitos de vida higiénico-dietéticos”, apunta el doctor Gállego, neurólogo en la Clínica Universidad de Navarra, en Pamplona.

Tabaquismo, estrés, sedentarismo, abuso de alcohol y drogas, mala alimentación, trastorno de los lípidos (dislipenia), apnea del sueño, hipertensión, obesidad o diabetes, una combinación peligrosa.

“Cuando en una persona joven se dan varios de estos factores sus efectos se pueden multiplicar. Es frecuente ver a un hombre joven con sobrepeso, fumador, sedentario, con apnea del sueño que, además, puede abusar del alcohol y así desarrollar hipertensión o diabetes en edades más tempranas”, explica el doctor, que ha tratado en su consulta a pacientes con ictus de 20 y 30 años.

“Los estudios demuestran que si fuéramos capaces de controlar los diez principales factores de riesgo podríamos evitar más del 90% de los ictus”, subraya el especialista de la SEN. Por eso prevenir es fundamental para no estar en la diana de esta enfermedad.

Ser joven no supone mejor recuperación

El infarto cerebral en España, y también en el mundo, es la segunda causa de muerte (la primera en mujeres) y representa el mayor motivo de discapacidad, unas 330.000 personas en nuestro país.

“El ictus mata o produce discapacidad en el joven y podemos decir que en el 35 ó 40% de los casos deja secuelas y presenta mal pronostico funcional”. Una discapacidad que genera enfermos crónicos en edades cada vez más tempranas.

El doctor Javier Gállego advierte de que, en esta enfermedad, precisamente la juventud no es un factor a favor de una mejor recuperación.

“El problema -explica- es que los efectos nocivos del ictus no tienen en cuenta la edad, hacen igual de daño en jóvenes que en mayores, con la diferencia de que el joven sufrirá secuelas con una expectativa de vida más larga”. Discapacidad cognitiva y en la movilidad y afasia, son solo algunas de las consecuencias del ictus.

También el doctor José Luis Palma, como vicepresidente de la Fundación Española del Corazón, advierte de que el ictus “es una de las enfermedades más invalidantes, una enfermedad muy dramática que esta incrementando su prevalencia y que además hace disparar los costes sanitarios al ser pacientes crónicos que requieren cuidados muy especiales”.

Detección y atención inmediata, clave del éxito

Conocer los síntomas del ictus hace la diferencia

Cada año entre 110.000 y 120.000 personas sufren un ictus en España, en el 85% de los casos de tipo isquémico, a causa de un trombo que obstruye la arteria, y el resto de tipo hemorrágico a causa de la rotura de una arteria del cerebro.

La clave del éxito es detectar las síntomas del ictus y el traslado inmediato a los servicios de emergencias. La atención neurológica especializada de urgencia en la Unidad de Ictus es el recurso más eficiente para el tratamiento en la fase aguda, según la SEN.

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