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Penitencia sí, pero con precaución

Devoción y tradición se fusionan estos días en todos los rincones de España. Muchas son las personas que deciden salir como penitentes o costaleros en las procesiones, pero esta práctica religiosa puede acarrear numerosos problemas físicos. Cuatro especialistas nos ayudan a vivir la Semana Santa de forma más saludable

Penitencia sí, pero con precaución
EFE/Emilio Naranjo

Caras ocultas, pies descalzos y grandes pasos son protagonistas en las procesiones que esta semana llenan las calles. El fervor con el que costaleros y nazarenos pasean las imágenes de Semana Santa no es suficiente para evitar las lesiones durante esta actividad.

EFEsalud ha tratado el tema de la penitencia con  Antonio Bizcocho, doctor de atención primaria de SEMERGEN Andalucía, Luis Espejo Antúnez, fisioterapeuta del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Extremadura, el doctor Fernando Baquero, especialista en traumatología y ortopedia del Quirón Sagrado Corazón de Sevilla y Victor Hidalgo, podólogo de la Clínica la Malagueta de Málaga.

Preparación

Antes de Semana Santa es necesario realizar una preparación adecuada para evitar o minimizar el riesgo de lesión. Es recomendable practicar un entrenamiento específico para fortalecer las regiones corporales que más van a trabajar durante el esfuerzo.

Según ha explicado el doctor Antonio Bizcocho, meses antes, se hace la “igualá”, que consiste en escoger a los costaleros según su altura para que, a la hora de portar el trono, el peso esté repartido equitativamente y así evitar que “unos no carguen más que otros”.

A partir de este momento, los costaleros y cargadores comienzan a ejercitar sobre todo “la musculatura lumbar”, explica el especialista.

Zonas más afectadas y lesiones más frecuentes

Las partes del cuerpo más castigadas cuando se cargan las imágenes de Semana Santa “suelen ser la columna vertebral y los miembros inferiores. La columna por el peso que recibe, y los miembros inferiores por la necesidad de soportar el peso de abajo hacia arriba y por el sincronismo que debe llevarse entre todos los que portan el paso”, explica el fisioterapeuta Luis Espejo Antúnez.

Debemos diferenciar las lesiones más frecuentes entre costaleros y cargadores, ya que el esfuerzo físico es distinto. “Mientras los costaleros realizan un esfuerzo físico simétrico, ya que el trono es cargado sobre la espalda y cuello, los cargadores lo realizan a nivel asimétrico, cargando sobre uno de los hombros.

En ambos casos, entre el 50 y 60% de las lesiones suelen producirse por falta de calentamiento previo, por lo que muchas de ellas podrían prevenirse”.

Estas son las lesiones más frecuentes en estas fiestas religiosas:

  • En la zona cervical y lumbar: el dolor de cuello, las lesiones de partes blandas como elongaciones musculares, roturas musculares o esguinces y reagudizaciones de alteraciones mecánicas como protusiones o hernias discales.
  • En los miembros inferiores: roturas musculares, sobre todo en el cuádriceps y en los gemelos, por el posicionamiento adoptado debajo del trono y por el movimiento de vaivén típico.
  • Las lesiones del sistema nervioso periférico más habituales son los pinzamientos nerviosos.

Advertencias generales

El fisioterapeuta Luis Espejo Antúnez, además, aconseja seguir estas pautas:

  • Los codos y muñecas no deben de estar totalmente doblados.
  • Tirar de la cabeza hacia arriba con el cuello recto y meter la barbilla hacia dentro.
  • La columna lumbar debe estar recta, colocando la faja en el sentido contrario al morfotipo del costalero/cargador. Es decir, los que sean “hundidos” de espalda, en donde la pelvis se inclina hacia delante, la faja debe colocarse en el momento en el que inclinemos la pelvis hacia atrás. Por el contrario, los que tengan una inclinación de la pelvis hacia atrás, deben ponerse la faja en el momento en el que inclinemos la pelvis hacia delante. En ambos casos, la faja lumbar deberá colocarse haciendo una contracción de los abdominales (metiendo la barriga hacia dentro). Seguir esta recomendación minimizará la sobrecarga de la columna.
  • El tamaño y la posición de la “morcilla”, una almohadilla colocada en la nuca, debe proteger la séptima vértebra cervical, que es aquella prominente justo al final del cuello y que es la zona donde recae el mayor esfuerzo.
  • Al meter riñones, es recomendable que la musculatura abdominal esté en contracción, es decir, en tensión, para que la musculatura haga la función de faja abdominal y distribuya correctamente las cargas. Al levantar el paso, se debe estirar las rodillas con la espalda recta.
  • Por último, se recomienda a aquellos con lesiones previas en tobillos y pies, que utilicen calzado cómodo y flexible, como zapatillas deportivas o alpargatas, estabilizando los tobillos aquellos que lo necesiten con vendajes funcionales, realizados por fisioterapeutas colegiados.

La “levantá”, el momento más crítico

Penitencia si, pero con precaución
EFE/José Pedrosa

La “levantá” es el momento más delicado para el costalero, en cuanto a las posibles lesiones de columna, por lo que poseer “una buena técnica para realizarla evita “indeseables consecuencias”, según el doctor Fernando Baquero.

Es recomendable que los costaleros se sometan a un examen físico antes de empezar esta tarea, para descartar patologías previas del aparato locomotor que podrían verse agravadas, como la escoliosis o la desviación de columna, la hernia de disco y las lesiones meniscales o de tendón de Aquiles.

Por lo que desarrollar una buena técnica de “levantá” para que la elevación del peso sea mediante una carga axial en línea con el eje del cuerpo, ya que, ha advertido, “cualquier inclinación que se aleje de este eje supone un riesgo importante de lesiones de musculatura paravertebral y dorsal”.

Los pies también son importantes

 El podólogo Victor Hidalgo, aunque desaconseja la práctica de hacer penitencia descalzos, nos da una serie de consejos para cuidar los pies de nazarenos y penitentes.

El especialista recomienda “caminar por superficies como la playa para ir preparando la planta del pie durante el mes previo a la Semana Santa”. De esta forma se producirán callosidades de forma controlada en la planta del pié que resultarán ventajosas durante la penitencia.

Precauciones

Penitencia si, pero con precaución
EFE/Francis Malasig

Para evitar el cansancio, durante la procesión, se aconseja no estar mucho tiempo parado, y si no fuera posible, “cambiar alternativamente de pie que está apoyado más al suelo o realizar movimientos de flexión y extensión de los dedos para mejorar la circulación”, apunta el especialista.

Cuidados posteriores

Al concluir el acto procesional es recomendable “introducir los pies en agua fría, realizando baños de 5 a 20 minutos sin pausa. Esto provocará un efecto antinflamatorio local. Tras esta terapia, es conveniente concluir con la aplicación de una crema masajeando ligeramente el pie”, aconseja.

Una de las lesiones más comunes tras realizar la penitencia, “suelen ser las metatarsalgias y las talalgias, causas principales de la inflamación articular debido al peso soportado, además de la aparición de ampollas y roces”, concluye Hidalgo.

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