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Pediatría de Atención Primaria: claves para mejorar su situación ante la COVID-19

La pediatría de Atención Primaria (AP) es fundamental para el cuidado de la salud de niños y adolescentes. A los problemas de falta de profesionales o materiales que ya existían, ahora se suma la COVID-19, que dificulta aún más el trabajo de los pediatras

día de la pediatría
Numerosas batas de pediatría formaron parte de la escenificación del Día de la Pediatría, organizado por la Asociación Española de la Pediatría (AEP) y celebrado en la Agencia EFE/Javier Liaño

Los centros de salud del sistema público sanitario son el destino menos atractivo para ejercer la pediatría debido a la escasez de medios, la sobrecarga asistencial y a la pobre gestión de las autoridades sanitarias a nivel de Atención Primaria (AP).

La AEP lanza en un comunicado una serie de propuestas con el objetivo de mejorar su situación y procurar una mejor asistencia sanitaria y realiza una serie de consideraciones que resumimos.

Una de las diferencias claves en la asistencia pediátrica entre España y Europa es la existencia de esta pediatría de AP.

Esto ha sido un factor que siempre ha situado a España en un estatus de privilegio y calidad en relación con la atención en salud de los niños.

Los centros de AP tienen dotaciones materiales limitadas y cuentan con escaso personal médico, cuya edad media es avanzada.

Inexplicablemente, no existe la posibilidad de contratar suplentes. Esto supone doblar el trabajo en vacaciones o en situaciones de enfermedad.

Tal es la situación que existen puntos de urgencia, centros de salud y consultorios rurales que han tenido que cerrar temporalmente por falta de profesionales.

De igual forma, otros pediatras han tenido que abandonar su actividad profesional en busca de mejores alternativas laborales.

Esta situación ahora se ve agravada por la pandemia COVID-19, donde es fundamental que la ciudadanía tenga acceso rápido y efectivo al sistema sanitario.

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La presidenta de la Asociación Española de Pediatría, María José Mellado, en la rueda de prensa de apertura de un Congreso de la AEP/EFE/Javier Cebollada

La epidemia ha exigido la adopción de numerosos cambios, teniendo que modificarse rápidamente los procedimientos de acceso, al tiempo que se garantizaba la seguridad de los ciudadanos y profesionales, indican los pediatras.

La Atención Primaria se ha caracterizado siempre por su accesibilidad, atención integral y transversalidad.

Ahora más que nunca es necesario un modelo de organización flexible que se adapte a los requerimientos, estructuras, circuitos y planes de contingencia que han dado buenos resultados desde el inicio de la pandemia, señala el comunicado.

Solo a través del trabajo coordinado puede darse una respuesta ágil y eficaz a las demandas y necesidades de salud de la ciudadanía, se resalta.

Propuestas de mejora de la Atención Primaria

Desde la Asociación Española de Pediatría (AEP) y en base a lo expuesto anteriormente, proponen una serie de cambios para mejorar la situación de la AP pediátrica:

  • Incrementar el número de pediatras de Atención Primaria. La AP es esencial para dar respuesta a un doble desafío: la contención de la COVID-19 en edad pediátrica y el abordaje de otras patologías no COVID en el niño y adolescente. Es necesario aumentar los recursos humanos con contratos dignos. Además, los pediatras tienen un papel decisivo en el seguimiento de pacientes crónicos, detección de problema en el desarrollo y emocionales, así como en el programa de salud infantil (vacunación y demanda de atención presencial).
  • Reforzar los sistemas de información y vigilancia epidemiológica en coordinación con el nivel asistencial.
  • Invertir en tecnología que dote a los centros de salud de las herramientas necesarias para desarrollar la consulta telemática con todas las garantías. Aunque la consulta telefónica es útil en la situación en la que nos encontramos, es importante realizar algunas mejoras: mejorar la red de telefonía y la atención telefónica, establecer un modelo de agenda de consulta telefónica, garantizar la oferta de esta consulta en menos de 72 horas y realizar refuerzos voluntarios retribuidos si las demoras son importantes por centros.
  • Disponer de “Call Centers” de rastreo de contactos y seguimiento proactivo de casos para apoyar a las áreas de AP en las intervenciones de rastreo. Además, se podrían buscar apoyos en voluntariado dirigido a médicos jubilados dispuestos a realizar un seguimiento clínico (vía telefónica) a enfermos con COVID-19.
  • Mayor implicación de Salud Pública en la coordinación y ejecución de estudios de contactos para con los centros educativos.
  • Medidas para la desburocratización de la AP. A nivel general, los pediatras solo están comprometidos a realizar “Informes de Salud” por el derecho que asiste a los pacientes. No está en sus atribuciones elaborar otros documentos.
  • Realización de las PCR/AG no será exclusiva responsabilidad de los profesionales médicos. En los meses de otoño-invierno con repunte de las infecciones en niños se debe aumentar la capacidad diagnóstica en AP hasta igualarla a la de las Urgencias hospitalarias. Esto es: test rápidos, analíticas y Rx, así como contar con test rápidos de VRS, gripe, adenovirus y rotavirus en heces y, por supuesto, una amplia disponibilidad de PCR/AG, serología COVID por ELISA, etc.

Después de décadas de un desarrollo excepcional de la pediatría en AP en España y más en estos momentos de epidemia, es imprescindible organizar y adecuar la atención sanitaria de los niños por pediatras de Atención Primaria, concluyen los pediatras.

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