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Pautas para una eficiente nutrición en la infancia

El mes de marzo se centra en el Abecedario de la Nutrición de “El Bisturí” en la alimentación por etapas de la vida. Nuestra colaboradora Laura González ofrece argumentos y consejos para crear en la infancia una base de cultura nutricional sólida que sirva para siempre

Pautas para una eficiente nutrición en la infancia
EFE/J.M/Toni Garriga

Nutrición, alimentación e infancia. Este es el enfoque de la colaboración de la responsable de salud y nutrición de Nestlé, Laura González, en “El Bisturí” de esta semana.

El momento en que el niño comienza una etapa de maduración y autonomía, es capaz de comer solo aunque necesite ayuda para manejar el cuchillo, y ya mastica sin dificultad.

Una etapa, en el entorno de los cuatro años, donde se van consolidando la variedad y diversidad en los alimentos de la dieta. así como la adaptación progresiva a la nutrición del adulto.

El papel de la familia

“Es fundamental que incorpore buenos hábitos en el entorno familiar, aunque guarderías y colegios son un marco adecuado para transmitir y reforzar esta educación. La alimentación en la infancia y adolescencia determinará de forma importante talla y peso del pequeño, y a su vez influirá en las normas de conducta alimentaria del adulto”, expone la nutricionista con carácter general.

“La alta actividad física y el crecimiento de esta etapa necesita un aporte adecuado de energía y alimentos más nutritivos en relación con su tamaño; y aunque los efectos de una alimentación inadecuada no se manifiestan hasta la etapa adulta, hoy en día, ya se diagnostican casos de diabetes tipo 2 e hipercolesterolemia en niños y adolescentes”, advierte Laura.

Por tanto -afirma- las pautas dietéticas que previenen enfermedades crónicas que se desarrollan en edades adultas han de instaurarse en la infancia.

Dieta en la infancia

La dieta debe ser variada en los tipos de platos, sabores, consistencias y cocciones. No se debe descuidar la ingesta de lácteos (leche, quesos y yogures) con medio litro al día o equivalentes, por su riqueza en proteínas y calcio, necesario para el crecimiento de los huesos. Y para evitar la deficiencia de mineralización ósea, explica la experta.

Laura González pone el acento en la importancia del desayuno diario antes de ir al colegio, con leche, fruta, pan, cereales, mejor integrales.

Con cinco comidas al día que incluyan frutas, verduras y hortalizas. Y alimentos ricos en fibra como cereales integrales y legumbres, sin olvidar proteínas de origen animal y vegetal, potenciando los pescados y cuidando de que las raciones de carne no sean excesivas.

Evitar el exceso de sal y limitar el consumo de azúcar como golosinas, caramelos y bebidas refrescantes azucaradas es estratégico. Hay que tomar agua como bebida principal durante las comidas y entre ellas.

Si el niño come en la escuela -contextualiza Laura- hay que prestar atención al menú para planificar la cena, que debe incluir aquellos alimentos que no estén presentes en la comida y ayuden a complementar el equilibrio diario de la alimentación del niño.

Comidas en familia

La colaboradora de nutrición de “El Bisturí” destaca la importancia de mantener, al menos, una comida familiar al día como garantía de tomar juntos el mismo menú equilibrado, controlando así la cantidad que come el niño.

Cuantas mas comidas se compartan en familia, mas probabilidades tienen los pequeños de adquirir buenos hábitos alimentarios y mantener en el futuro un peso saludable, asevera la experta.

En cuanto a las cantidades y comportamiento, “solemos pedir a los niños que no dejen nada en el plato, pero conviene escuchar las señales de saciedad y no forzarlos a terminar si se sienten llenos. El apetito del niño es el mejor indicador de sus necesidades energéticas. Para lograr que sepan reconocer cuando ya tienen bastante, es preferible que coman despacio y sin distracciones como la televisión. Comer de forma consciente”, aconseja.

“No hay ni que forzar ni castigar al niño por no comer, ya que se refuerza una conducta negativa; tampoco  obligar a que se coma todo el plato, pero cuidado que no se acabe solo lo que le gusta, y deje, por ejemplo, la guarnición de verduras”, previene.

LECHE
EFE/FOTOTECA

También pide a los padres que no se angustien cuando el niño se muestre inapetente: “Es normal que haya una disminución del apetito en comparación con el periodo de lactante. En ocasiones existe dificultad para masticar y tragar ciertos alimentos como la carne”.

Más consejos

  • Mostrar alegría cuando el niño se adapta a nuevos alimentos y no insistir en exceso; reaccionar de manera natural, sin caer en la comodidad de darle solo las comidas que mejor acepta y más le gustan porque pueden terminar siendo rutinarias.
  • No ofrecer otro alimento en sustitución de un alimento rechazado, ya que esto estimula el comportamiento caprichoso del niño.
  • Emplear diversos tipos de presentaciones y cocciones para un mismo alimento.
  • Aprovechar el momento para compartir las vivencias diarias, que se sientan protagonistas y aprendan a escuchar a los demás. Imprescindible apagar el televisor.

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