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Gripe española y COVID-19: no todo fue igual pero casi

Falta de decisión política, acaparamiento de material sanitario, recursos insuficientes, desigualdad socioeconómica, médicos desbordados, decisiones tardías… ¿Les suena de algo? Pues no estamos sólo ante el escenario de la COVID-19, hablamos de lo que ocurrió también durante la pandemia de la mal llamada gripe española (1918-1919)

pandemia gripe española
FOTO EFE/Oswaldo Ramírez

Considerada la crisis epidémica mundial más mortífera del siglo XX -en todo el mundo fallecieron entre 50 y 100 millones de personas- , la pandemia de la gripe española estuvo marcada por el influjo de la Gran Guerra, y en España por un estado permanente de crisis a todos los niveles.

Así lo afirma María Isabel Porras Gallo, Doctora en Medicina y catedrática de Historia de la Ciencia de la Facultad de Medicina de Ciudad Real de la Universidad de Castilla‐La Mancha en su libro recién publicado La gripe Española 1918-1919 (Catarata).

En su opinión y pese a la profunda transformación que la experiencia de la gripe de 1918-1919 produjo en diversos órdenes y la introducción de algunas relevantes mejoras, “se perdió en nuestro país una gran oportunidad de un mayor cambio, que lastró nuestro desarrollo durante mucho tiempo”.

En declaraciones a EFEsalud ha referido que ambas pandemias se producen  en un momento de crisis económica importante, también social y política, y  de ahí  las similitudes en las reacciones, decisiones y contextos.

A nivel político, refiere la autora, resultó evidente que el sistema político bipartidista estaba exhausto.

Era la crisis de 1917 y en España concurrían “problemas relevantes” como , y cita entre otros, el tema regionalista, protagonizado fundamentalmente por el caso catalán, o la guerra con Marruecos, mientras que fuera triunfaba la Revolución Rusa.

Algunas de las solicitudes planteadas durante la pandemia, sobre todo por parte de los médicos, se aprobaron, “aunque la lentitud y el retraso presidieron, una vez más, su materialización práctica, y la razón de ello no fue solo económica, de escasez de recursos para su financiación, sino de falta de decisión política“.

Por otro lado y en cuanto al movimiento de población que contribuyó a propagar el virus, explica que durante la Primera Guerra Mundial hubo grandes desplazamientos de población militar y en condiciones muy penosas.

Actualmente, hay un movimiento mucho mayor, no sólo por el ocio sino también por motivos de trabajo y por la inmigración.

Otra similitud: el déficit en cuanto a recursos sanitarios, tanto de infraestructura como de personal y medios:

“En la pandemia de la gripe española fue debido al retraso de España en relación a otros países, y la insuficiente financiación que se venía arrastrando durante décadas”.

Y ahora con la COVID-19 “no debería habernos pasado en el denominado mundo occidental, pero también venimos de décadas de neoliberalismo, tendente a adelgazar  tanto la educación como la sanidad pública”.

“Nos hemos encontrado todos los países de la esfera occidental con esa insuficiencia de recursos, unos países más que otros, y en los que peor estaban es donde se está registrando un mayor impacto de mortalidad “.

Menciona Porras Gallo un estudio reciente publicado en la Revista Española de Salud Púbica en el que se  comparan 30 países europeos y se muestra como los países con mayor mortalidad, como Gran Bretaña, Bélgica, España y Italia, son los que precisamente han registrado ese adelgazamiento mayor de recursos al sistema sanitario público.

Retraso en admitir

En cuanto a las respuestas indica que hay unos patrones similares ante ambas pandemias: “Generalmente hay ese retraso en admitir que hay un problema y por lo tanto actuar y tomar las medidas”.

“Esa discusión que tenemos ahora entre economía y salud también pasó con la gripe española y está pasando ahora”.

Y respecto a la respuestas de la población, se encuentran similitudes en esa actitud inicial de pensar que es algo banal y no tiene importancia, y al ver que el problema se va agravando hay un cambio de actitud.

A una parte de la ciudadanía le sorprendía la velocidad de expansión de la enfermedad ” teóricamente tan benigna”.

En este sentido es importante recordar que algunos medios de Madrid – epicentro de la pandemia- había subrayado la benignidad desde su inicio…

“Cuando la epidemia alcanzó mayor extensión, una parte de los madrileños fue presa de miedo, mientras que otros mantuvieron el optimismo y siguieron calificándola como una dolencia leve..”

Cuando comenzó  la gripe de 1918 tampoco se conocía el agente vírico de una manera clara.

En aquella época se pensaba que era un bacilo, y eso empujó el fomento de la investigación para buscar la causa y poner a punto sueros y vacunas específicas, aunque se tardaron años y sólo a partir de 1933 se aisló el virus.

Algunos veterinarios españoles ya apuntaron en 1918  a la zoonosis, pero otros se mostraban reacios a admitirlo e incluso declaraban que la gripe era exclusivamente humana.

“Ahora, con la COVID-19, ha sido más fácil encontrar y caracterizar el virus, pero también se ha lanzado la carrera en la búsqueda de tratamientos y vacunas específicas contra este nuevo virus”.

Relata en su libro la autora que en la mayoría de lugares, la escasez de infraestructuras hospitalarias se suplió mediante la habilitación de locales variados como centros provisionales de asistencia o con el establecimiento de pabellones.

A su vez,  la falta de personal trató de cubrirse con la búsqueda y contratación de médicos y enfermeras bajo fórmulas de voluntariado, y también se habilitó al personal sanitario jubilado y a los estudiantes de Medicina de los últimos cursos.

“Medidas todas ellas que nos son familiares por haber sido utilizadas en la COVID-19”.

Llamamiento de los médicos

En la gripe española, el llamamiento sobre la importancia de invertir en sanidad y combatir las desigualdades  socio-económicas para combatir la pandemia “la llevaron a cabo un grupo de médicos españoles, muy implicados tanto en su profesión como en la política”.

Así plantearon la urgencia de aprobar un nuevo proyecto de ley de profilaxis pública contra las enfermedades infecciosas que contemplara una transformación legislativa desde el punto de vista sanitario, pero también de las infraestructuras científicas, sanitarias y laborales.

Y además defendieron la necesidad de establecer los seguros sociales para combatir las desigualdades socio económicas, al menos el seguro de enfermedad  y medidas de higiene industrial para corregir la situación nada favorable de los trabajadores.

“Y de todas las medidas propuestas solo algunas salieron adelante y creo que ahora deberíamos darnos cuenta de que además de esa investigación científica que es muy necesaria se necesita asimismo atender  esos otros elementos estructurales que la pandemia de la COVID-19 ha mostrado de una manera más viva y están ahí”.

“Y si no los atendemos seguirán incluso peor”.

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FOTO EFE/Javier Cebolleda ( Cartas de Julián y Vicenta a su hijo a su hijo José María, durante la pandemia de la gripe española, recomendándole remedios como el ajo, las costillas y el buen vino).

Pandemia gripe española.. otra oportunidad

En su opinión, la COVID-19  “nos brinda otra oportunidad y deberíamos ser capaces de aprovecharla en nuestro país y también a nivel mundial”.

La experiencia de la pandemia, concluye,  transformó la sociedad y su impacto pervivió décadas, condicionando la respuesta a las siguientes pandemias.

Pero pasada la urgencia, parte de las reformas sanitarias y sociales propuestas para modernizar el país se demoraron, otras se abandonaron “y, con ello, se perdió una gran oportunidad y se lastró nuestro desarrollo durante mucho tiempo”.

La pandemia de la gripe causó estragos en España,  donde contó con hasta tres grandes brotes- el segundo fue el más grave- y se ensañó especialmente con la capital y sus alrededores.

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