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Otro infarto más, otra muerte presumiblemente evitable

El doctor José Saban, experto en la prevención cardiovascular y autor de un libro de teoría del flamenco, realiza, en el contexto de la muerte de Paco de Lucía, un llamamiento a la obligada necesidad de atender las revisiones médicas periódicas

Otro infarto más, otra muerte presumiblemente evitable
Paco de Lucía en un concierto en el Teatro Real de Madrid/EFE/Ballesteros

El doctor José Sabán, coordinador de la Unidad de Endotelio y Medicina Cardiometabólica del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid; editor del libro de prevención cardiovascular “Control Global del Riesgo Cardiometabólico” y editor del libro teoría del flamenco “Bases Armónicas de la guitarra flamenca”, escribe este artículo para EFEsalud, en el que hace una reflexión tras la muerte del guitarrista Paco de Lucía a causa de un infarto.

Otro infarto, otra muerte presumiblemente evitable

Por José Sabán 

Como médico dedicado durante largos años a la prevención del infarto, como músico y escritor de un libro de teoría musical del flamenco con prólogo de Paco de Lucía hoy siento dolor pero también rabia.

Desde la muerte de Antonio Chacón en 1929 el mundo flamenco no había recibido un palo tan duro como el de la noticia de la muerte de Paco de Lucía.

La del Niño Ricardo en 1972, la de Sabicas en 1990, la de Camarón en 1992 y la de los dos Enriques, de Melchor y Morente en 2012, sin olvidarnos de las dos grandes, Lola y Rocío, en el 95 y 2006 respectivamente, todas ellas fueron muertes duras pero con Paco se va alguien absolutamente irrepetible y esta pérdida escuece mucho más que las anteriores y diría que mucho más que la forma que dicen se percibió la de Chacón, porque entre otras cosas, el flamenco ha pasado, en estos más de 80 años, de ser una música local a una música universal.

Lucía y Chacón, dos payos enormes inmersos en un mundo de mayoría “gitana” y sorprendentemente considerados de forma unánime los reyes del flamenco, uno en el toque, el otro en el cante.

Decía sentir rabia porque la mayoría de las muertes por infarto de miocardio son fácilmente evitables.

Por la información de la que se dispone se nos dice que Paco estaba bien de salud, pero la clave está en saber si pasaba o no revisiones médicas periódicas.

Vivimos en una sociedad que tiene conciencia de que hay que pasar las ITV no porque sean obligatorias sino porque son buenas para nuestra seguridad y sin embargo, no sentimos la obligatoriedad de pasar chequeos médicos periódicos.

A partir de ciertas edades no basta con encontrarse bien, hay que acudir periódicamente al médico. El registro periódico de la tensión arterial, la glucosa, el colesterol “malo” (LDL) y un electrocardiograma, debería ser obligatorio sin que tuviera por ello que estar legislado, por pura lógica y mucho más si además hablamos, como es el caso de Paco, de un sujeto fumador muy importante, o al menos lo había sido, y que solo por eso ya tenía un gran riesgo y debería habérsele realizado, además de lo expuesto anteriormente, una ergometría (electrocardiograma de esfuerzo).

Es verdad que tampoco todos los médicos tienen conciencia de la importancia de la prevención así que tendremos que ver a qué médico acudimos. Por fortuna cada vez somos más, así que hay donde elegir.

La enfermedad coronaria que da lugar a los temidos infartos no se gesta de un día para otro sino que lo hace en años, muchos años y lo hace de forma “silente”, hasta que un día da la cara.

Si avisa en forma de dolor (angina) esta alerta puede llevarnos al médico, pero un alto porcentaje de casos no avisa y debuta “de forma traicionera” como infarto, y muchos de éstos tienen un curso fulminante que no da pie a asistencia médica alguna.

Resulta sorprendente que gente de nivel social muy alto, y Paco por su condición de artista único e irrepetible pertenecía a este estrato, pueda morir sin haber tenido la oportunidad de poner remedio, por puro desconocimiento.

Uno siempre supone que en dicho estrato social hay más información y se conocen de sobra estos hechos o se dispone de un entorno asesor que tendría que ser buen conocedor de los mismos, de forma que un día al mirar nuestra agenda, si no sale de uno, alguien nos diga: mañana toca médico.

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